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El consumo de Gas Licuado de Petróleo ha disminuido, pese a que el precio se ha mantenido estable en el año. Se estima que la población está usando más leña. LAPRENSA/ARCHIVO

Régimen de Ortega tiene dinero para estabilizar precio de gas butano, como Bukele en El Salvador

Hasta el año pasado, el Instituto Nacional de Información señaló que el 58.3 por ciento de la población en Nicaragua utilizaba gas butano para cocinar y el 39.4 por ciento leña.

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Mientras en Nicaragua el gas butano de 25 libras tocó esta semana un nuevo récord en su precio y el Gobierno de Daniel Ortega no ha anunciado ninguna política para amortiguar el impacto de esto en los hogares, en El Salvador la Administración de Nayib Bukele anunció la creación de un fondo para estabilizar el precio de este producto, lo que frenó una nueva alza que se tenía planificada para este jueves.

«Esto no solo aliviará el bolsillo de los hogares, sino también el de pequeños negocios, ayudando a fortalecer nuestra economía y que los sectores más vulnerables también sientan el beneficio del crecimiento económico que está teniendo nuestro país», dijo Bukele al anunciar la medida en sus redes sociales.

Bukele explicó que el Gobierno, a través de la creación de un fondo especial, absorberá durante un año cualquier alza que puede ocurrir en ese periodo y en caso de que haya una reducción este se aplicará directamente al consumidor. «Los hogares que ya recibían el subsidio del gas, lo seguirán recibiendo de la misma manera, pero también serán beneficiados con el fondo de estabilización, ya que sus cilindros subsidiados tampoco subirán de precio en todo un año y más bien percibirán algunas bajas», anunció.

El mismo drama que están sufriendo los salvadoreños y el resto de Centroamérica, de constantes alzas en el gas para cocinar, se está viviendo en Nicaragua, pero el Gobierno, que se autodenomina «el Gobierno de los pobres», hasta ahora no ha anunciado ninguna medida para paliar este impacto, causado principalmente por el encarecimiento del crudo y sus derivados a nivel internacional a medida que se reactiva la economía mundial tras un 2020 semiparalizado por la pandemia.

Un dólar fuerte y un aumento sorpresivo en las reservas de crudo en Estados Unidos empujaron este jueves el barril de crudo a 75.03 dólares a nivel internacional. El fortalecimiento del dólar, que ayer alcanzó un máximo en un año, encarece el barril, que cotiza en dólares, para inversores en otras divisas, explicó AFP.

El precio del crudo observado ayer es superior a los 67.12 dólares registrado el 2 de enero de este año, lo que muestra cómo este producto y por ende sus derivados se han disparado comparado con el 2020, cuando inclusive se llegó a regalar en los mercados de cotización.

En Nicaragua la volatilidad del producto ha golpeado especialmente el gas para cocinar, que hasta esta semana el de 25 libras se está vendiendo, al menos su precio oficial, en 423.25 córdobas en Managua, un nivel nunca registrado hasta ahora ni cuando el crudo a nivel internacional en el 2008 llegó a superar los 100 dólares el barril.

En el interior del país, el golpe es más significativo. Puerto Cabezas, por ejemplo, reporta el precio del gas butano de 25 libras más caro de Nicaragua: 496 córdobas. Le sigue Bluefields con 477 córdobas y Jinotega con 457.75 córdobas, según el monitoreo semanal del Instituto Nicaragüense de Energía (INE), que es el regulador del precio de este producto.

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Indec envía carta al INE

El Instituto Nicaragüense de Defensa del Consumidor (Indec) es partidario de que en el país se adopte una medida similar a la de Bukele, para darle un respiro a los hogares, que ya han sido afectados por el encarecimiento de la canasta básica y que el alivio se mantenga por al menos cinco meses.

Marvin Pomares, representante del Indec, explicó que enviaron desde inicios de agosto una carta al INE para pedir que se analice una política de alivio, para que los esfuerzos que se han hecho desde hace ocho años para reducir el consumo de leña se mantengan y se evite que los hogares empiecen a recurrir a este producto para preparar sus alimentos, lo que daña el medioambiente.

Según Pomares, más de 800 mil familias son las que usan el tanque de 25 libras, que desde el 1 de enero hasta la fecha ha subido 121.50 córdobas; el de cien libras, que es de uso más industrial, acumula un alza de 558.25 córdobas, y el pequeño, de 10 libras, ha subido 48.75 córdobas.

La bombona de cien libras se cotiza esta semana en Managua en 1,946.75 córdobas, mientras que en Puerto Cabezas se ubica en 2,279 córdobas, el precio más alto de Nicaragua. El cilindro pequeño se vende en la capital en 175 córdobas y en la ciudad caribeña en 204.25 córdobas.

Según Pomares, pese a que Nicaragua tiene el tercer precio más bajo de Centroamérica, aún así se necesita una política de alivio. El Indec reporta que el cilindro de 25 libras en Panamá se ubica en 4.37 dólares, Honduras 9.85 dólares, Nicaragua 11.47 dólares, El Salvador 14.04 dólares, Costa Rica con 15.50 dólares y Guatemala 15.53 dólares.

En la carta que enviaron al INE, el Indec pidió «que se subsidie el gas licuado de petróleo de 25 libras y que haya un subsidio de entre 4 y 5 por ciento, que dure por lo menos cuatro meses, porque a nivel centroamericano solo Panamá y El Salvador tienen subsidiado el gas licuado de petróleo de 25 libras», dijo Pomares, quien recordó que en el caso de Nicaragua este producto está exento del Impuesto al Valor Agregado.

Una segunda propuesta es que se congele el nuevo precio de este producto durante cinco meses. «Creemos que algo se puede hacer y es importante que se haga algo, ya la gente no aguanta tantas alzas. Creo que se puede hacer con fondos del Presupuesto General de la República», enfatizó.

De hecho en El Salvador se anunció que el precio quedaba congelado y que todo alivio que haya a nivel internacional se pasará a los consumidores. Bukele dijo que su política frenó un alza de 1.17 dólares que se iba a aplicar a partir de mañana, lo que llevará alivio a los salvadoreños.

Los fondos disponibles

El sociólogo Cirilo Otero no es partidario de los subsidios, porque estos suelen fomentar la corrupción y alargar las fallas de mercado, pero sostiene que la mejor manera de presionar por una baja en los precios del gas butano es que la gente reduzca la demanda del producto y busque otras alternativas para cocinar los alimentos.

Otero no cree que el régimen de Ortega opte por reorientar parte de los fondos que tiene en el Banco Central de Nicaragua para diseñar una política que amortigüe el alza descontrolada del gas butano, al señalar que el problema es que el Gobierno es parte interesado del negocio de los hidrocarburos y ninguna medida que atente contra sus propios intereses va a ser adoptada.

Hasta agosto de este año, el régimen de Ortega tenía en el Banco Central de Nicaragua 32,741 millones de córdobas en depósitos, un nivel histórico y no observado bajo ninguna administración. Un superávit por 12,585 millones de córdobas, que se produjo por mayor recaudación fiscal y más donaciones, fue enviado en la primera mitad de este año a las arcas del BCN, desde donde el Gobierno podría sacar recursos para impulsar una política de alivio similar a la de Bukele.

Además el Gobierno ha recibido millonarios fondos para la reactivación de la economía por parte de las autoridades del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), así como el Fondo Monetario Internacional le liberó el mes pasado 353 millones de dólares.

Para el sociólogo en la mentalidad de los tomadores de decisiones es que la mitad de la población está recibiendo remesas y por tanto esa es una válvula para que esta pueda hacer frente a la espiral alcista. Sin embargo, recuerda que como media estas familias apenas reciben 200 dólares, que es menos que el costo de la canasta básica, que supera los 15,000 córdobas (un poco más de 428 dólares).

Según datos del Banco Central de Nicaragua, hasta julio de este año habían ingresado a Nicaragua 1,206.8 millones de dólares, superior a lo registrado en igual periodo del año. Los envíos procedentes de Estados Unidos y España son los que más están creciendo.

Pero ¿qué opciones tienen los nicaragüenses para hacer frente a esta alza? Otero dice que los nicaragüenses deben desarrollar el sentido de protesta en silencio o con palabra. «Nosotros los consumidores podemos bajar el consumo del gas butano y ahorrar y bajarlo. Si vos comprabas un tanque de 25 libras cada 30 días, entonces apretarnos y llevarlo hasta los 45 días y si podés llegar a los 60 días, mejor», ejemplificó.

En ese periodo de ahorro se puede sustituir las horas de cocción con carbón. «Ellos (los distribuidores) revisan la curva de venta diario, incluso saben que los jueves se venden más que otro día, entonces si los consumidores tenemos alguna actitud que pueda demostrar que no estamos de acuerdo con ese precio, eso podría tambalear las decisiones de los vendedores o distribuidores del bien», indicó.

Otra medida es que cuando los políticos anden en los barrios, en momentos de campaña electoral, que la población exija a estos una política de alivio para el gas butano. «Estos deben ser los temas de conversación con los políticos, no dejar que anden dando besitos a los viejitos, chineando a los niños», indica.

Tanto Pomares como Otero creen que el ente regulador debe ejercer mayor supervisión ante los sobreprecios que los minoristas aplican a los precios finales del consumidor, que suelen ser de hasta 10 córdobas por encima del precio oficial establecido.

Hasta el año pasado, el Instituto Nacional de Información señaló que el 58.3 por ciento de la población en Nicaragua utilizaba gas butano para cocinar y el 39.4 por ciento leña.

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