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Los Papeles de Pandora

Pandora fue la primera mujer en la tierra, según la mitología griega, a quien los dioses le entregaron una caja que contenía todos los males. Pandora abrió la caja y los males se esparcieron por el mundo.

En alusión a ese mito, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (CIPI) ha denominado Papeles de Pandora la revelación de alrededor de doce millones de documentos confidenciales sobre operaciones offshore en los llamados paraísos fiscales.

Las revelaciones involucran a una gran cantidad de personas que tienen dinero, acciones y otros activos ocultos en el sistema financiero extraterritorial. Entre esas personas hay 35 mandatarios y exmandatarios de diversos países del mundo, incluyendo a tres presidentes latinoamericanos en ejercicio: Sebastián Piñera, de Chile; Guillermo Lasso, de Ecuador, y Luis Abinader, de República Dominicana.

Al llamarle Caja de Pandora a esta revelación masiva de documentos confidenciales y nombres de personas involucradas en esa clase de negocios, el consorcio de periodistas investigadores está diciendo o insinuando que los datos revelados son de hechos delictivos, corruptos o al menos irregulares.

Pero no es así necesariamente. Como ha indicado el principal diario de Alemania, el Süddeutsche Zeitung, “hacer negocios en paraísos fiscales no está en contra de la ley, y muchas de las transacciones e inversiones encontradas en la filtración (Caja de Pandora) parecen ser perfectamente legales”.

En realidad, los negocios offshore son los registrados en un país que no es el de origen o residencia de los titulares o beneficiarios. Se trata de corporaciones, bancos, inversiones y depósitos extranjeros, que funcionan en el marco de la libertad de empresa y del derecho de invertir donde hay mejores condiciones para obtener ganancias, como es el caso de los llamados paraísos fiscales en los que no se paga impuestos o la fiscalidad es muy baja. De manera que tener negocios offshore no es en sí mismo delictivo.

Otra cosa es que algunas personas usan el offshore y los paraísos fiscales para no pagar impuestos en sus países de origen y residencia, en los que probablemente las cargas tributarias son muy elevadas. Y lo realmente delictuoso es que personas corruptas que manejan dinero sucio, lo lavan mediante el offshore en los paraísos fiscales.

 Al respecto el periódico de The Washington Post, de Estados Unidos (EE. UU.), señala que los Papeles de Pandora “dejan al descubierto cómo líderes políticos y corporativos extranjeros, o sus familiares, han movido dinero y otros activos en años recientes desde paraísos fiscales internacionales a compañías fiduciarias estadounidenses aún más discretas, incluyendo algunas ubicadas en Dakota del Sur. Los registros revelan cómo una firma en América Central se convirtió en una especie de “ventanilla única para clientes estadounidenses, pues les permite ocultar sus activos mientras enfrentan investigaciones o demandas”.

 El escritor y experto internacional de origen venezolano, Moisés Naím, ha escrito que según la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), las grandes empresas multinacionales han evitado el pago en impuestos hasta por 240 millones de dólares cada año. En 2017 —dice Naím— esas empresas colocaron el 40 por ciento de sus ganancias en paraísos fiscales donde pagan poco o nada de impuestos.

 Obviamente, ese dinero o gran parte del mismo se escamoteó de los recursos económicos que financian las inversiones públicas para gasto de beneficio social, como salud, educación e infraestructuras.

Pero esto es en los países con gobiernos transparentes, responsables y moderados. Donde impera la corrupción los negocios offshore más bien evitan que esos cuantiosos recursos vayan a parar a manos de los gobernantes corruptos y sus secuaces.

De manera que la clave para enfrentar y resolver este problema, como lo advierte Transparencia Internacional, es el fortalecimiento institucional y el aumento de la transparencia del sector público. Que los empresarios de cualquier tamaño y todos los contribuyentes estén seguros de que sus impuestos no son mal usados, mucho menos robados por los corruptos.

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