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¿De qué diálogo nacional habla el régimen de Ortega?

El diputado sandinista Wálmaro Gutiérrez dijo este martes 12 de octubre que después de las “elecciones” del 7 de noviembre el régimen de Ortega y Murillo convocará a “un gran diálogo nacional”.

No es la primera vez que se habla de esto, desde que en abril de 2019 se rompieron las negociaciones políticas del régimen con la Alianza Cívica que en ese tiempo representaba a la oposición.

El propio Daniel Ortega fue quien volvió a hablar de diálogo nacional. Lo hizo el 14 de enero de este año, cuando en una singular “disertación” sobre poesía de Rubén Darío dijo: “Hay que ir trabajando para que después de las elecciones (…) se pueda instalar (…) un gran diálogo nacional… Para que lo que quedó aprobado en la Constitución vuelva a caminar, tomando en cuenta las nuevas circunstancias”. Será un nuevo diálogo, dijo, “para construir en las nuevas condiciones la gran alianza, la gran unidad que logramos construir en esa primera etapa hasta el año 2018 que se derrumbó».

Para entender lo dicho por Ortega hay que recordar que mediante la reforma constitucional de 2014 se estableció en el artículo 98 de la Constitución el mandato de que las políticas económicas y sociales del Estado se impulsarán “a través de un modelo de alianza del gobierno con el sector empresarial y los trabajadores, bajo el diálogo permanente en búsqueda de consensos”.

En tal modelo se sustentó en el entendimiento del Cosep con el régimen, después de que Ortega recuperó el poder en 2007. El modelo fue provechoso para ambas partes, pero se rompió en abril de 2018 al imponer Ortega una reforma del Seguro Social que lesionaba los intereses de los trabajadores asegurados y los patronos. Los estudiantes y otros ciudadanos protestaron pacíficamente en las calles contra aquella reforma, pero el régimen los reprimió brutalmente. El Cosep respaldó las protestas, rompió con el Gobierno y se sumó a la oposición.

Hasta ahora el régimen no ha podido resolver la crisis sociopolítica que provocó con la sangrienta represión de las protestas sociales de 2018, a pesar de que aplastó la rebelión popular y ha descabezado y dispersado a la oposición. De manera que al parecer Ortega pretende, con un nuevo diálogo nacional después de las cuestionadas elecciones de noviembre, reconstruir su modelo gubernamental llamado de unidad y consenso.

El diálogo nacional es muy importante y necesario, siempre y cuando sea decente y se pretenda con él resolver la crisis sociopolítica y restaurar la institucionalidad democrática.

El diálogo, el consenso y los acuerdos son indispensables para practicar la buena política, mientras que la violencia en cualquier forma, incluyendo la represión de Estado, es manifestación de la mala política.

La política por su propia naturaleza es un conflicto de interés público. Es una cuestión de poder y solo se puede practicar de dos maneras: violenta y pacífica. Pero, la forma pacífica de practicar la política es mejor que la violenta y por tanto el diálogo es la mejor opción.

Pero eso depende de qué clase de diálogo y para qué. Las voces más radicales de la oposición desde ya rechazan el diálogo nacional del que hablan los representantes del régimen. Creen que su objetivo es legitimar los resultados de las cuestionadas elecciones de noviembre que no podrían ser legítimas porque se excluyó a la oposición.

Sin embargo, a nuestro juicio, es temprano todavía para rechazarlo o aceptarlo. ¿Para qué adelantarse? Hay que esperar el desarrollo de los acontecimientos y ver el nuevo escenario político que necesariamente se creará en el país, en enero del próximo año.

COMENTARIOS

  1. Hace 2 meses

    El diálogo nacional ya dejó de ser importante al contrario de lo que piensa el editor. Diálogo de concenso entre Ortega, el Cosep y los que amnistien después de las , no. El único diálogo son elecciones libres, transparentes y con observación nacional, si el diálogo implica nuevas elecciones si habrá concenso nacional, no de cúpulas.

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