LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

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Diez datos insólitos de las elecciones de 1947 cuando declararon «loco» al presidente

El 2 de febrero de 1947, Leonardo Argüello, el candidato escogido por Anastasio Somoza García para representarlo en la presidencia, se impuso al opositor conservador Enoc Aguado, en una de las elecciones más fraudulentas en la historia de Nicaragua. Argüello solo gobernó 26 días.

Roberto Rivas. Las elecciones de 1947 estuvieron dirigidas por Modesto Salmerón, a quien muchos historiadores consideran un personaje similar a Roberto Rivas, el expresidente del Consejo Supremo Electoral, señalado de múltiples fraudes. El sacerdote Federico Argüello, sobrino del candidato Leonardo Argüello, dijo a la revista Magazine, de LA PRENSA, que recordaba de esas elecciones de 1947 a Modesto Salmerón fumándose un habano e instando a la gente a votar de un modo muy peculiar: “Voten, voten, que luego cuento yo”, decía carcajeándose.

Filas. Debido a que en ese tiempo los votantes hacían filas para votar en la urna de su candidato y las boletas eran marcadas públicamente en presencia de los miembros de la Junta Electoral, se pudo comprobar que el opositor Enoc Aguado había ganado por mucha diferencia, pero 21 días después de las elecciones, a las 2:30 de la tarde del 23 de febrero, Salmerón leyó el acta declarando ganador al candidato de Somoza, Leonardo Argüello. Los votos de Aguado se los había dado a Argüello y viceversa. Según Salmerón, Aguado sacó 64,904 votos y Argüello un total de 96,731.

Sobrino. Por esas curiosidades históricas, Emmet Lang Salmerón, sobrino de Modesto Salmerón, llegaría a ser magistrado del Consejo Supremo Electoral durante 20 años, organismo también acusado de cometer fraudes electorales.

Títere. Somoza García escogió a Leonardo Argüello como su candidato por considerar que podía manejarlo fácilmente desde la jefatura de la Guardia Nacional. Algunos testigos incluso afirman que hubo fuertes discusiones entre Somoza y su esposa, Salvadora Debayle, porque a ella no le gustaba Argüello como candidato y se inclinaba por Víctor Román y Reyes, quien poco después sería puesto como presidente.

Rebelde. La sorpresa fue cuando Argüello manifestó su intención de remover a Somoza como jefe director de la Guardia Nacional. En su discurso de toma de posesión el 1 de mayo de 1947 dijo una frase que encolerizó a Somoza. “Yo no seré, tenedlo por seguro, un simple presidente de turno arrastrado por el manso llevar de la costumbre y la tradición”, dijo marcando distancia de las intenciones de Somoza.

Caimán. Para ese tiempo existía una gran presión popular para quitar a Somoza de la jefatura militar y política del país. Cuando Argüello dijo su famosa frase en la Tribuna Monumental donde tomaba posesión, el público le cantó a Somoza: “Se va el caimán, se va el caimán”.

Entrevista. Por esos días el periodista del diario Flecha, Agustín Fuentes, conocido como Fuentitos, entrevistó a Somoza García, a quien le dijo que Argüello había declarado que lo iba a destituir de la jefatura de la Guardia Nacional. “No me preocupa. Yo lo puse, yo lo puedo quitar”, respondió Somoza.

Golpe de Estado. Argüello le notificó personalmente a Somoza su destitución como jefe director de la Guardia Nacional, y le dijo que debía marcharse del país. Somoza fingió aceptar su destino, pero al día siguiente, 26 de mayo, las tropas de la Guardia Nacional tomaron por asalto el Palacio Nacional, sede del Congreso, rodearon Casa Presidencial y cortaron las comunicaciones. El golpe de Estado estaba en marcha.

Loco. El domingo 25 de mayo de 1947, por la noche, el Congreso dominado por los somocistas declaró que Leonardo Argüello no tenía capacidad para gobernar. En el acuerdo no se citó ningún artículo constitucional en respaldo de la medida.

26 días. En la madrugada del lunes 26 de mayo, Argüello se asiló en la Embajada de México. 26 días fue presidente de la República. Nunca quiso firmar su renuncia. Durante seis meses permaneció asilado en la embajada mexicana, hasta que salió hacia México el 1 de diciembre de ese mismo año 1947. Murió 14 días después de haber llegado a México. Cercanos a Anastasio Somoza García dicen que lo que más le dolió de la “traición de Argüello” fue la ingratitud de quien él había hecho presidente con trampas. Y que en alguna discusión le espetó: “Vos sos presidente porque yo te di los votos de (Enoc) Aguado”.

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