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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

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César Zamora. LA PRENSA/Archivo

César Zamora asume la presidencia del Cosep tras detención de Healy y Vargas

Zamora ha sido una de las figuras más polémicas dentro de Cosep y férreo defensor de la alianza que durante más de 10 años mantuvo la organización con Daniel Ortega. Esta es la razón de su ascenso

El presidente de la Cámara de Energía de Nicaragua (CEN), César Zamora, asumirá la dirección del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), tras la detención el jueves de Michael Healy y Álvaro Vargas, presidente y vicepresidente, respectivamente, de la organización, según confirmaron varias fuentes a LA PRENSA.

Según las fuentes, Zamora asume la dirección tras quedar electo en septiembre pasado como segundo vicepresidente de la organización, detrás de Healy y Vargas, y según los estatutos del Cosep le correspondería cubrir ambas vacantes.

Aunque el Cosep no informó de sus elecciones en septiembre pasado, que generalmente se hacen en ocasión de la celebración del Día Nacional del Empresario, LA PRENSA conoció que estas sí se realizaron y fue ahí donde Zamora habría quedado en la tercera posición.

LA PRENSA intentó comunicarse con Zamora, pero hasta ahora este no ha respondido las llamadas a su número celular, que rechaza automáticamente la entrada de llamadas. Además no ha sido posible contactar al vocero del Cosep, Carlos Rostrán, ya que tampoco responde llamadas ni mensajes por WhatsApp.

Zamora ha sido una de las figuras más polémicas dentro del Cosep. Durante la gestión de José Adán Aguerri (2007- 2020), uno de los periodos más largos desde la creación de la cúpula, Zamora fue uno de los mayores defensores y promotores del modelo de diálogo y consenso con la dictadura de Daniel Ortega, que dio cierta cuota de poder al sector privado agremiado en esa organización a medida que destruía las bases de la institucionalidad.

En el 2016, Zamora aseguraba que el esquema de diálogo que mantenían con las autoridades «ha ayudado a que en el país haya crecimiento económico, mayores niveles de inversión y mejor calidad de empleo”, según recogen los propios archivos del Cosep.

Desde el 2018 hasta la fecha y tras la ruptura de la alianza con Ortega, Zamora ha mantenido un perfil bajo y no se le ha escuchado condena ni reproches contra la dictadura ni por la situación actual.

Fue en el 2020 cuando Zamora abandonó temporalmente su bajo perfil y reapareció, durante el proceso de elección de las autoridades de Cosep, cuyas cámaras pedían fin al continuismo de Aguerri, quien está tras las rejas desde junio de este año cuando Ortega ordenó su encarcelamiento.

Zamora, quien previo al 2018 solía participar en programas televisivos, desde donde atacaba a los que criticaban el silencio del Cosep ante la destrucción de la institucionalidad, en 2020 se lanzó contra varias cámaras que pedían cambio en la dirección de la organización, a los que llegó a tildar de «bancaditas», además de otros improperios que llegaron a ocasionar fuertes tensiones internas y división, según diversas publicaciones periodísticas.

Fuerte temor interno

De hecho, pese al arresto de Healy y Vargas, el Cosep emitió un escueto comunicado donde solo informó de la captura de ambos, con un lenguaje suave, reclamando la liberación de ambos líderes y pidiendo respetar sus derechos humanos e institucionales.

Con excepción de una organización, las otras 25 cámaras que conforman el Cosep se han quedado en silencio ante la detención de sus líderes, mientras a lo largo y ancho crecen las voces de condena contra el régimen de Ortega.

LA PRENSA conoció que existe fuerte temor de que haya represalias contra las organizaciones empresariales por parte de la dictadura en caso de que estas reaccionen ante la situación actual.

Diversos especialistas explicaron a LA PRENSA que detrás de la detención de Vargas y Healy está una movida de la dictadura de sentar las bases para un diálogo el próximo año con representantes empresariales más dóciles.

«Se trata de un intento de descabezar a las organizaciones empresariales, a fin de poder contar con unos interlocutores prefabricados y sumisos que tomen parte en el otro circo que están preparando para después del 10 de enero, el llamado diálogo de los empresarios que anunció Ortega y confirmó Wálmaro Gutiérrez en la Asamblea Nacional», dijo una de las fuentes, que pidió no ser citada por temor a represalias.

Asimismo explicó que detrás de la movida de Ortega hay una represalia por la resolución de la OEA esta semana y donde se dejó plasmado que en la próxima Asamblea de la organización se va a evaluar las elecciones de Nicaragua el 10 de noviembre, días después de los comicios en el país.

Y finalmente advirtió que la captura de ambos líderes empresariales «representa una señala muy negativa a los potenciales inversionistas, en término de Estado de derecho, fundamental para la seguridad jurídica y que traerá consecuencias para la economía y las familias nicaragüenses».

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