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Walner Ruiz, desde una cárcel en Costa Rica: “Mi vida corre peligro en Nicaragua»

Un joven monimboseño a quien el régimen de Ortega acusa de la quema del cadáver de un policía durante las protestas de 2018, se encuentra detenido en Costa Rica y le relata a la revista DOMINGO la angustia que vive amenazado con ser deportado a Nicaragua

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En una cárcel costarricense de Migración con régimen fuerte, el Centro de Aprehensión Temporal para Extranjeros en Condición Irregular (Cateci), vive bajo la angustia de ser deportado el exiliado monimboseño Walner Ruiz, acusado de muchos delitos por el orteguismo por haber participado en los tranques de Masaya durante las protestas de 2018.

“Mi vida corre peligro si me mandan a a Nicaragua. Mi lucha no es de ahorita. La dictadura me persigue porque soy opositor desde 2014, cuando me metí a Juventud Rebelde. A pesar de que estoy detenido jamás me rindo y quiero decirle al pueblo de Nicaragua que no perdamos las esperanzas. Seguimos fuertes”, exclama Walner desde la cárcel.

El exiliado denuncia que en Costa Rica le quieren violar sus derechos porque la Constitución Política de ese país, en el artículo 31, establece que cuando se expulsa a alguien que es perseguido político no se le puede enviar al país donde está siendo perseguido.

El abogado de Walner, el defensor de derechos humanos Álvaro Leiva asegura que hay un “peligroso” ánimo de parte de las autoridades costarricenses de deportar al monimboseño a Nicaragua, quien a través de Interpol lo reclama acusado de delitos que van desde terrorismo hasta destrucción de cadáveres.

Salvado a última hora

Eran las 12:00 de la medianoche del pasado 11 de octubre de 2021 y el defensor de derechos humanos, Álvaro Leiva, de casualidad se encontraba despierto cuando vio que a su celular le llegó un mensaje de correo electrónico.

Al leer el mensaje Leiva se quedó pasmado. Era una notificación de la Dirección General de Migración y Extranjería de Costa Rica, en la que se ordenaba la deportación hacia Nicaragua de Walner Antonio Ruiz Rivera.

Eso no podía ser posible. Leiva conoce bien a Walner porque durante las protestas de abril de 2018, en Masaya, el abogado vio al joven protestar en contra de la dictadura de Daniel Ortega desde los tranques. Leiva sabe que la dictadura orteguista quiere a Walner no para hacer justicia sino para mostrar a los opositores qué les pasa a quienes se atreven a alzar la voz contra el régimen.

Migración de Costa Rica realiza las deportaciones a las cinco de la mañana y a las 12:00 del mediodía. Leiva llamó a la esposa de Walner, Leonor Loáisiga y ambos coincidieron en que la deportación de Walner sería a las 5:00 de la mañana. Tenían menos de cinco horas para evitarla.

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Leiva estaba en un lugar en San José en el cual no se podía mover y Leonor tuvo que ir a Migración sola. Al salir de su casa no hallaba taxi. Uber no estaba funcionando y fue difícil hallar uno.

Leonor llegó a las 1:30 de la madrugada donde estaba Walner y ya lo habían cambiado de celda, listo para ser deportado. Mientras ella peleaba con los policías de Migración desde afuera del edificio, Leiva hacía gestiones para que Walner no fuera deportado.

Lo lograron. Walner aún está preso en las celdas de Migración de Costa Rica en San José, pero la posibilidad de ser deportado está latente a diario, a cada momento. Es la segunda vez que se canceló la deportación de Walner. La primera fue el pasado 7 de agosto.

Leiva explica que sí Walner es expulsado a Costa Rica y enviado a Nicaragua, la integridad física del joven está en peligro y Costa Rica tendría una responsabilidad enorme si le llegan a violentar el derecho humano más sagrado: la vida.

La dictadura lo pide

Walner Ruiz llegó a Costa Rica 10 días después de que la Policía Orteguista realizó la operación limpieza en Masaya, en julio de 2018.

Sobre la operación limpieza de la guardia orteguista, Walner recuerda: “Desde las 5:00 de la mañana nos cayeron. Muchos amigos míos murieron”.

Fue de los últimos monimboseños en salir de Masaya, según cuenta el propio Walner desde la cárcel costarricense. Perseguido por las balas de los paramilitares, Walner se protegió junto a otros compañeros en las laderas de la laguna de Masaya, donde quienes huían recibieron el apoyo de la población.

Con esfuerzo, Walner y otros 11 jóvenes caminaron entre el monte durante tres días hasta llega a la frontera con Costa Rica. “No sé cómo salimos de la laguna”, indica.

Antes de salir de Nicaragua, fueron detectados por la Policía Orteguista. Cuando los policías los iban a revisar, se produjo un enfrentamiento a balazos entre los agentes y quienes huían, pero lograron pasar hasta suelo costarricense. “Gracias a Dios ese enfrentamiento no pasó a más”, explica Walner.

Walner Ruíz junto a otros manifestantes durante las protestas de abril de 2018 en Masaya. CORTESÍA

Al poco tiempo, la Policía Orteguista pidió ayuda a la Interpol para que Costa Rica entregue a Walner y eso es lo que alegan las autoridades costarricenses para ordenar su deportación, la cual está suspendida en este momento.

Acusado de varios delitos

Walner Ruiz está acusado en Nicaragua por muchos delitos, a raíz de las protestas de abril de 2018: terrorismo, alteración al orden público, apología del delito, delitos contra la seguridad del Estado, destrucción de cadáveres, portación ilegal de armas. Su esposa Leonor Loáisiga cuenta que la lista de delitos que le atribuyen es larga y que el récord policial tiene cinco páginas.

Desde 2014, invitado por un compañero de trabajo, Walner se dedicó a la actividad opositora contra el régimen de Daniel Ortega, explica Leonor. Empezó a ser miembro de Juventud Rebelde, quienes participaban en plantones que se realizaban contra la dictadura.

El 19 de abril, Walner se unió a la rebelión cuando vio que la Policía intentaba entrar a Monimbó durante las protestas contras la refomas al Seguro Social. El grupo de Walner se comenzó a conocer como “Los Z”, porque era de ellos uno de los primeros muertos en Masaya durante la represión, a quien apodaban “Zorrito”.

Algunos miembros de Los Z están presos, como el Chino Juan, y otros están muertos, como Zorrito y Canducho. Zorrito murió en brazos de Walner.

Walner cuenta que él se siente triste al recordar a sus compañeros caídos durante la protesta y también al saber que muchos también están presos. El propio Walner está acusado ante la jueza Noveno de Distrito de lo Penal de Audiencias de Managua, Karen Vanessa Chavarría, por profanación de cadáveres, en la misma causa en la que también fueron procesados los líderes autoconvocados Cristian Fajardo y su esposa María Adilia Peralta.

Fue la juez Chavarría quien giró la orden de captura en contra de Walner, y que dio pie a que la Interpol busque al monimboseño en Costa Rica. Entre los muertos, Walner recuerda especialmente a el Zorrito, Canducho y a Adolfo, comandante Fafo.

Álvaro Leiva vio a Walner en los tranques. “Su participación fue como la de los demás ciudadanos, que con instrumentos artesanales se enfrentaban a las armas de los policías. Su participación fue activa dentro de lo cívico”, explica el defensor de derechos humanos.

Además de los tranques, Walner llegó a participar en la toma de Inatec en Masaya. Ahí los jóvenes comenzaron a capturar policías, los cuales luego intercambiaban por jóvenes que habían caído en manos de la Policía.

Walner explica que la destrucción de edificios no fue causada por los jóvenes autoconvocados sino por los de la Juventud Sandinista (JS). “La gente tiene miedo de hablar en Nicaragua. Nuestra lucha fue real. Fue la Juventud Sandinista la que anduvo saqueando”, asevera.

El policía Vado

A Walner Ruiz el orteguismo lo vincula con la quema del cadáver del teniente de la Policía, Gabriel de Jesús Vado, quien fue asesinado el 15 de julio de 2018 en el empalme Las Flores de Catarina.

Walner explica que la muerte del policía Vado se produjo en una trinchera o tranque diferente a la que él estaba. El exiliado asegura que lo que se rumoró en ese momento es que los propios policías habían matado a su compañero

Álvaro Leiva recuerda que él y el padre Edwing Román, por peticiones del mismo gobierno y de la familia del policía Vado, estuvieron haciendo gestiones para que el oficial recibiera cristiana sepultura. Después resultó que la dictadura los estaba vinculando a ellos, Leiva y Román, como implicados en la quema del cadáver.

Según Leiva, los familiares del policía Vado denunciaron que el teniente había tenido problemas en la Policía y que existían sospechas de que sus propios compañeros pudieron haberlo matado.

Leonor Loáisiga cuenta que Walner le ha dicho que el cadáver de Vado presentaba disparos por la espalda y que probablemente murió en un fuego cruzado. Además, según explicó Walner a Leonor, cuando ellos vieron a Vado, el oficial ya estaba muerto y desconocen cómo resultó quemado el cadáver.

Leiva también recuerda que hubo mucha insistencia de parte del comisionado Ramón Avellán para que Vado fuese sepultado lo más pronto posible. “Eso tiene que ser investigado”, dijo Leiva.

Walner Ruíz ha trabajado en construcción en Costa Rica. CORTESÍA

Peligro en Costa Rica

Walner Ruiz llegó como exiliado a Costa Rica. Primero le dieron una esquela y después un carné como refugiado.

A los seis meses le extendieron un permiso para laborar dentro de Costa Rica y posteriormente se quedó esperando la cita para la elegibilidad como refugiado, la cual sería en dos años.

El pasado 16 de julio de 2021, Walner llegó a Migración de Costa Rica, pero le negaron la posibilidad de ser admitido como refugiado en ese país. Cuando Walner salió de las oficinas de Migración, a los pocos minutos, en la calle, unos policías vestidos de civil lo detuvieron y lo montaron a una camioneta.

A partir de entonces, ha estado abogando para que Walner no sea extraditado el defensor de derechos humanos Álvaro Leiva, presidente de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) y director para Centroamérica por el Programa de Derechos Humanos y Misiones Internacionales de Canadian Human Rights International Organization (CHRIO).

Leiva explica qué hay un serio peligro de que Costa Rica deporte a Walner hacia Nicaragua y no hacia otro país, a pesar de que Walner nuevamente tiene una nueva solicitud de refugio en ese país vecino y por lo tanto ya no debería de estar preso en Migración.

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Según Leiva, él estaría feliz si a Walner lo deportan a un tercer país que no sea Nicaragua. “Yo mismo me lo llevo a ese otro país, pero si lo deportan a Nicaragua voy a luchar con todo para que eso no sea así”, indica Leiva.

Para lograr que Costa Rica le dé refugio a Walner, Leiva y su equipo están invocando el artículo 31 de la Constitución Política de Costa Rica, la cual indica que se le dará asilo a quien llegue de otro país huyendo de persecuciones políticas. Y si se le expulsa del país, no será enviado al país donde está siendo perseguido.

Leiva siente qué hay algo raro detrás del caso de Walner, ya que ve mucha insistencia en las autoridades de Migración costarricense para que el joven sea deportado a Nicaragua. Cree que de Nicaragua los ticos han recibido mala información.

Leiva ha escrito a diversas instancias del Estado costarricense, incluyendo al presidente Carlos Alvarado, pero no ha obtenido respuesta.

El estrés de Walner

En la cárcel de Migración, Walner pasa los días bajo mucho estrés.

Según su esposa Leonor, él tiene dos miedos principales: que metan a alguien para que lo mate o que en cualquier momento sea deportado a Nicaragua.

En ocasiones, según ha contado a Leonor, los guardias de Migración ticos llegan a la celda donde él está y le dice: “Alistá tu ropa, vas de viaje”. Pero todo es falso, solo es para meterlo en miedo.

La deportación de Walner es latente todos los días, a las 5:00 de la madrugada o a las 12:00 del mediodía.

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