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Imagen referencial. Archivo/LA PRENSA

Tres interrogantes que no despejó Ortega tras congelar los precios de combustibles

La decisión del régimen de Ortega de congelar los precios de combustibles ocurre luego de un mega zarpazo a los nicaragüenses en la última década. Acá te explicamos de qué se trata

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El régimen de Daniel Ortega sorprendió este fin de semana con una inusual medida que durante más de una década han pedido los nicaragüenses: frenar los elevados precios de los combustibles, los más caros de Centroamérica (cuando se excluye la carga impositiva) pese a ser la economía más empobrecida del istmo, azotada por tres años de recesión.

La medida anunciada por Ortega llega cuando las petroleras entre el 2009 y el 2020 lograron embolsarse por sobreprecios 58 millones de dólares, un zarpazo que, según el economista y especialista en hidrocarburos, César Arévalo, se agravó entre el 2014 y 2020, según muestra un cuadro comparativo facilitado a LA PRENSA.

La decisión de congelar momentáneamente los precios no es casual. La dictadura la adoptó a 15 días de celebrar uno de los comicios más cuestionados de la historia política de Nicaragua y en medio de un creciente descontento social, no solo por el cercenamiento de los derechos individuales, sino también por una economía, que aunque aparenta estar en recuperación, no logra crear los más de 160,000 empleos destruidos en los últimos tres años, además los salarios se han visto deteriorados por un incremento fuerte en la canasta básica, que hasta septiembre era casi 800 córdobas más cara que diez meses atrás.

En diciembre del año pasado adquirir los 53 productos de la canasta básica costaba a un hogar 14,526 córdobas, pero en septiembre de este año, tras constantes incrementos, especialmente en el componente de alimentos, esta ascendió a 15,325 córdobas, según muestran las propias cifras del Gobierno, que sin embargo podrían estar subestimadas, porque los hogares cada fin de semana se topan con precios más altos de lo que reflejan las estadísticas.

Pero la canasta básica oficialmente establecida no contempla, con excepción del gas butano, un gasto que es esencial en los hogares, especialmente los de clase media: los combustibles de uso automotriz, que en lo que va del año habían subido en 31 semanas las gasolinas y 29 en el caso del diésel, de un total de 42 semanas hasta el 18 de octubre pasado.

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Las petroleras en Nicaragua este fin de semana se preparaban para aplicar otra alza, la cuarta consecutiva, pero tras conocerse los preliminares, el sábado, a menos de 24 horas del ajuste, la dictadura sorprendió con un congelamiento temporal de los precios de los carburantes y gas butano, dejando varias interrogantes aún sin aclarar y que han sido objeto de cuestionamiento en más de una década.

Tampoco el titular del Ministerio de Energía y Minas y presidente de Enatrel, Salvador Mansell, en una comparecencia este lunes en medios de propaganda del orteguismo despejó dudas, solo se limitó a remarcar una y mil veces que la medida fue adoptada directamente por Daniel Ortega y que al interior del país se habían desplegado fiscalizadores para garantizar que las gasolineras cumplan con el mandato de no aplicar alzas durante un periodo que aún se desconoce.

Eso sí, Mansell clarificó que Ortega está enterado de los ajustes que cada semana se aplican a los carburantes, porque el gabinete de energía constantemente le está pasando información a la Presidencia sobre las variaciones que se están aplicando en los combustibles, que durante más de una década han sido un factor de asfixia, pero hasta ahora el régimen se limitaba a excusar que los combustibles es un mercado no regulado.

En ese contexto, estas son las tres interrogantes sin respuestas:

Interrogante 1: ¿Por qué Nicaragua lleva años con los combustibles más caros de Centroamérica (antes de impuestos) y no se ha hecho nada por aliviar esa carga a las empresas y trabajadores?

Hasta la semana del 17 de octubre de este año, sin incorporar los impuestos, Nicaragua tenía los combustibles más caros de Centroamérica, incluso superando a Costa Rica y ya no se diga a Panamá. Cada galón de gasolina súper costaba aquí 4.49 dólares, mientras que en el vecino sur era de 4.39 dólares, es decir 10 centavos menos.

Tal es la brecha, que 98 centavos separaban el precio de la gasolina súper en Nicaragua de la más barata de Centroamérica y que se compra en Panamá por 3.51 dólares por galón, según datos que recoge el Ministerio de Economía de El Salvador y que están disponibles en su portal electrónico.

En el caso de la gasolina regular, mientras en Costa Rica se vende en 4.28 dólares el galón —antes de impuestos— en Nicaragua se ubicaba en 4.38 dólares, es decir 10 centavos más cara acá que en ese país. Incluso en Honduras este producto se puede conseguir en 4.08 dólares y en Panamá —que es la más asequible del istmo— en 3.41 dólares.

Atrás no se queda el diésel, el carburante de mayor consumo a nivel nacional, el cual en la semana de referencia en Nicaragua se situaba en 3.91 dólares el galón, mientras que en Costa Rica en 3.57 dólares (el segundo más caro del istmo) y en Panamá en 3.11 dólares (el más asequible de la región).

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A 343 kilómetros de Managua, el diésel se podía conseguir en Honduras en 3.64 dólares y ya no se diga en Guatemala que era más barato en 3.29 dólares, según muestran cifras del gobierno salvadoreño.

El economista y especialista en el mercado de energía, César Arévalo, sugiere echar una mirada a los precios salvadoreños, economía que comparte la misma logística que el país, pero con valores a los consumidores muy diferenciados. En ese país, la gasolina súper se ubica en 3.93 dólares el galón, la regular 3.78 dólares y el diésel en 3.48 dólares.

«Los precios venta de El Salvador de similar logística, especificaciones de productos con un competidor más (Cheveron) Puma y Uno con participación del 50 por ciento venden el galón de gasolinas y diésel más barato que una de sus estaciones en Nicaragua (participación a nivel de 90 por ciento) sin Albanisa y DNP», afirma Arévalo.

Interrogante 2: ¿Por qué han subido tanto los márgenes de ganancias de las petroleras? ¿Se mantiene dentro de los precios al consumidor el aporte a Albanisa?

En el 2008 el régimen de Ortega incursionó en el negocio de los combustibles, cuyo mercado lo involucró en un esquema de cooperación petrolera conformada por PDVSA y Petronic, aunque los recursos que se obtuvieron no significaron ni precios más asequibles para los nicaragüenses ni ganancias para el Estado.

Por años, Ortega quitó a las petroleras el derecho a importar crudo y derivados y se los adjudicó a Alba de Nicaragua, SA (Albanisa), que aunque se definía como empresa privada mixta, lo cierto es que estaba constituida por la petrolera estatal venezolana PDVSA (51 por ciento) y su par nicaragüense estatal Petronic (49 por ciento).

Dentro del esquema de importación se incorporó una tarifa, la cual luego se trasladaba al consumidor. El economista Arévalo explica que esta carga, tras las sanciones de Estados Unidos y la desarticulación del negocio en el 2019, se ha mantenido a los consumidores en los últimos dos años.

Aumento de margen

Esto ha creado junto con otras irregularidades ganancias injustas en un mercado que empeoró su distorsión desde el ingreso de Albanisa en el negocio.

Arévalo estima que entre el 2009 y 2020 por sobreprecios, incluido ese cobro de Albanisa, las petroleras se han embolsado 58 millones dólares, de los cuales al menos 55 millones se obtuvieron entre el 2012 y el año pasado.

Según el especialista, por cada galón de combustible hay un sobreprecio de 0.12 dólares (4.2 córdobas), es decir un alivio que debería llegar a los consumidores a través de menores incrementos respecto al movimiento a nivel internacional de los precios.

Arévalo cree que con el anuncio de congelar los precios se puede compensar una parte de ese sobreprecio, pero señala que esto va a depender de cómo se apliquen los ajustes una vez que se pase el periodo de vigencia de la medida gubernamental y se retomen los ajustes.

Durante su comparecencia, Mansell dijo que el Gobierno decidió congelar los precios cuando se esperaba esta semana un alza de 3.22 córdobas en la gasolina súper, 3.37 córdobas en la regular, y 2.57 córdobas en el diésel. Es decir, un poco cercano a los 4.2 córdobas de sobreprecio estimado por el especialista.

De hecho, Arévalo señala que tal ha sido el impacto de estos sobreprecios que los márgenes de ganancias de las petroleras han subido sustancialmente. Según su investigación, el margen bruto real en la venta de combustibles pasó de 48 millones de dólares en el 2009 a 138 millones de dólares en el 2020.

Transparentar el mercado

En el 2017, un economista señaló que no encontraba justificación de que los precios en Nicaragua de los combustibles se revisen semanalmente, «cuando está establecido que estas empresas deben mantener inventarios de por lo menos un mes; esto posicionaría a estas empresas para aprovechar mejor los momentos de ascenso de precios internacionales, para vender a precios más altos combustible almacenado adquirido a precios más bajos».

A nivel de Centroamérica no todos los países revisan semanalmente sus precios. En Costa Rica, por ejemplo, se aplica cada mes; en El Salvador y Panamá cada 14 días. El economista instó en ese momento a que el Instituto Nicaragüense de Energía (INE) transparente la fórmula de fijación de precios de los combustibles, pero hasta ahora no lo ha hecho.

En Guatemala, por ejemplo, si bien los ajustes son semanales, el Ministerio de Energía y Minas explica en detalle cómo se fijan los precios, que si bien no son regulados, igual que en Nicaragua, son supervisados. Según se lee, en los precios de los combustibles de ese país influye en un 49 por ciento el mercado externo, que incluye los costos del refinado y el transporte marítimo, las cuestiones tributarias influyen en el 30 por ciento, con los impuestos de distribución y valor agregado.

Otro 13 por ciento influye en factores internos, «acá se encuentra el costo del transporte interno y los gastos de almacenamiento, por último, los gastos de operación impactan en el ocho por ciento del valor del combustible».

En Costa Rica, otro país que tiene transparentados los precios, la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) explica hacia dónde van cada colón que paga un consumidor por cada combustible, donde los impuestos y la variación internacional del petróleo tienen una participación significativa.

Interrogante 3: ¿Qué pasará con los valores locales si los precios a nivel internacional bajan en las próximas semanas? ¿Cuánto tiempo durará la medida?

“En este momento, la decisión de nuestro presidente para el bienestar de las familias nicaragüenses, que detengamos la aplicación de esas alzas, independiente de que a nivel internacional continúan”, dijo Mansell este lunes, pero no aclaró por cuánto tiempo se mantendrá la medida ni qué acciones van a aplicar para evitar que una vez que se retomen los ajustes estos no sean fuertes.

Tampoco explicó quién va a asumir esos costos que se deriven de las alzas internacionales, porque las proyecciones internacionales apuntan a que el precio del petróleo y derivados mantendrá una tendencia de incremento en los próximos meses. Es decir si será el Gobierno a través de la creación de una especie de fondo de subsidio o las petroleras deberán compensarlo con los sobreprecios que de por sí existen en estos productos.

El Banco Mundial (BM) prevé que las alzas del precio de la energía y el petróleo se mantengan hasta mediados del próximo año. En promedio el barril de crudo se mantendrá este año en 70 dólares, lo que representará un alza de 70 por ciento comparado con el 2020. «De acuerdo con las proyecciones, el precio llegará a 74 dólares el barril en 2022, a medida que la demanda de petróleo se consolide y alcance los niveles anteriores a la pandemia», dijo el organismo el 21 de octubre.

Pero esas previsiones están condicionadas a cómo evolucione la pandemia, que mantiene en vilo al mundo debido a que aún los niveles de vacunación son bajos en los países de ingreso bajos, lo que eleva el riesgo de rebrotes. China, por ejemplo, retomó esta semana los confinamientos. Esto suele afectar los precios del petróleo.

El precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) cerró este lunes con un ligero descenso del 0.2 por ciento y se situó en 83.65 dólares. Este crudo de referencia para Nicaragua retrocedió a media jornada tras superar por la mañana la barrera de los 85 dólares.

Lea además: Cinco razones de por qué los nicas están pagando uno de los combustibles más caros de su historia económica esta semana

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