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El valor relativo de los combustibles incide en el resto de la economía nacional. Archivo/LA PRENSA

Antes de Ortega, estos son los otros cuatro países que congelaron o bajaron precios de los combustibles en América Latina

Los elevados precios de los combustibles en el mundo, están provocando que en América Latina los gobiernos adopten medidas que Ortega decidió copiar

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La espiral alcista que azota a los combustibles en el mundo, sin distinción, ha ocasionado que varios países de América Latina y el Caribe tomen medidas temporales para paliar lo que parece una ola de altos precios que se extenderá hasta el próximo año. El Banco Mundial espera que los elevados precios en el mercado de la energía se mantengan hasta la segunda mitad del 2022 «lo que acrecentará las presiones inflacionarias globales y podría incrementar el crecimiento económico de los países exportadores de energía en desmedro de los países importadores».

El barril de West Texas Intermediate (WTI) —de referencia para Nicaragua— cerró ayer en 84.88 dólares, un nivel no observado desde el 2014 y muy encima de los 39.16 dólares promedio en el 2020, cuando la pandemia provocó una semiparalización del comercio mundial que derivó en un desajuste brusco en la demanda y oferta de crudo, que hizo que esta materia prima se llegara incluso a regalar en los mercados de cotización.

Esta situación ha puesto en aprietos a los gobiernos de América Latina y el Caribe, especialmente aquellos donde está previsto este año que se realicen elecciones presidenciales, lo que ha ocasionado que se adopten medidas muy similares a las que aplicó el régimen de Daniel Ortega de frenar temporalmente las alzas de precios en los combustibles de uso automotriz y de gas para cocinar. Otros gobiernos lo han hecho para evitar estallidos sociales.

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Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras

Honduras congela en víspera de elecciones

En Honduras, donde habrá elecciones presidenciales el 28 de noviembre, la Administración de Juan Orlando Hernández ordenó el 16 de octubre congelar hasta el 31 de diciembre los precios de los combustibles (se excluyó el kerosén y el gas vehicular). Según medios de ese país, la medida se suma a otra que se había adoptado desde meses antes, cuando también se desautorizaron alzas a la tarifa eléctrica y el gas licuado de petróleo.

De esta manera los precios de las gasolinas y el diésel quedaron fijados con los vigentes en la semana del 18 de octubre. Según datos del Comité de Cooperación de Hidrocarburos de América Central, en la semana en mención en ese país el galón de gasolina súper se vende en 4.38 dólares, el cuarto más caro de la región, incluyendo a República Dominicana.

En tanto, el galón de gasolina regular se cotiza en promedio en ese país en 4.08 dólares y el diésel en 3.64 dólares, este último el tercero más caro de la región, después de Nicaragua y República Dominicana. En Honduras los precios son regulados y los precios se fijan cada semana. Los cambios de precios se realizan cada lunes.

El hecho de que en Honduras se haya establecido que la medida gubernamental se mantendrá vigente hasta el 31 de diciembre, algo que no se ha definido en Nicaragua, esto da certeza a los consumidores de ese país que pese a que el petróleo continúe en ascenso los precios no serán tocados.

Otro elemento que aclara la medida de Honduras es que para garantizar el congelamiento se ordenó crear un fondo presupuestario que permitirá soportar el congelamiento. En el decreto de la medida se ordenó a la Secretaría de Estado en el Despacho de Energía (SEN) presentar «el requerimiento de fondos correspondientes; así como la programación de la ejecución presupuestaria y financiera de los recursos” para soportar la medida.

Precisamente en Nicaragua, que es un mercado liberado, el gobierno de Daniel Ortega no ha revelado quién asumirá el costo del congelamiento temporal de los combustibles, tanto de uso automotriz y gas licuado, o si serán las petroleras las que deberán costearlo con los sobreprecios que les ha permitido ganar por esa vía 58 millones de dólares desde el 2009, según estimaciones del economista y especialista en hidrocarburos, César Arévalo.

El partido de Hernández, al igual que el de Nicaragua, llegan a un proceso electoral con bajos niveles de aceptación, por los casos de corrupción durante su Administración y escándalos de señalamientos de narcotráfico en Estados Unidos. Pero a diferencia de los comicios hondureños, los nicaragüenses carecen de reconocimiento internacional.

Guillermo Lasso, presidente de Ecuador

Combustible acorrala a Gobierno de Ecuador

Pero más allá de ello, otra nación en América Latina y el Caribe que también adoptó una medida similar a la de Nicaragua y Honduras fue Ecuador, envuelta en una convulsión social. El 22 de octubre, el gobierno de Guillermo Lasso ordenó congelar los precios de los combustibles, que en los últimos meses venía en ascenso, pero no necesariamente por el comportamiento del petróleo a nivel internacional sino por la intención del Ejecutivo de la administración anterior de ir reduciendo el subsidio a estos productos, lo que ocasiona pérdidas al erario.

Lasso, acorralado por la presión de movimientos sociales, ordenó detener los aumentos mensuales planificados y prometió que haría cumplir “sin excepciones” los precios oficiales de la canasta básica. “Desde hoy (el 22 de octubre) se suspenden los incrementos mensuales de los precios de los combustibles, y se fija el precio de la gasolina extra en 2.55 dólares y el precio del diésel para transporte público, comunitario, escolar, de turismo, carga pesada, mixto y para el público en general, en 1.90 dólares (por galón)″, anunció.

Hasta ahora los combustibles en Ecuador acumulaban un incremento del 40 por ciento, lo que ha causado un malestar generalizado en ese país andino, que también ha tenido que lidiar con reformas fiscales y labores que está impulsando Lasso, quien hasta septiembre tenía un nivel de aceptación de 74 por ciento, pero que en octubre perdió diez puntos, según medios internacionales.

Además el malestar social en ese país se ha acrecentado a raíz de las revelaciones periodísticas conocidas como los papeles de Pandora, que arrojó que Lasso tiene relación con bienes o capitales en paraísos fiscales, lo que pone mayor presión a sus reformas económicas.

Luis Abinader, presidente de República Dominicana

República Dominicana actuó desde julio

Desde julio el Gobierno de República Dominicana, presidido por Luis Abinader, anunció medidas para congelar temporalmente los precios de los combustibles, que son unos de los más caros de Centroamérica y el Caribe. En ese mes, el Ejecutivo ordenó frenar por un mes las alzas de los carburantes, en un mercado que es regulado y donde los precios se cambian todos los sábados.

Junto con el congelamiento de los combustibles, el gobierno dominicano también anunció un plan para abaratar los precios de los materiales de construcción —también afectados por las variaciones internacionales— en el marco de un programa para familias empobrecidas. También se frenaron las alzas en el gas licuado de petróleo.

Desde julio y hasta septiembre el Gobierno de ese país ha venido renovando cada mes el congelamiento de los precios de los carburantes, que ha asumido a través de un fondo creado en el Presupuesto General para cubrir los aumentos de costos de los importadores de petróleo.

También ordenó medidas para proteger la canasta básica. “La canasta básica verá su costo reducido por la ampliación del alcance de los mercados populares del Instituto Nacional de Estabilidad de Precios (Inespre) que permiten a la población comprar los productos de consumo diario a más bajos precios, eliminando toda intermediación que no genere valor”, dijo el presidente de ese país en julio pasado.

En República Dominicana hasta la semana del 17 de octubre un galón de gasolina súper se compraba en 4.71 dólares; la regular en 4.42 dólares y el diésel en 3.75 dólares.

En Nicaragua hasta la fecha, el régimen de Daniel Ortega no ha anunciado medidas para proteger la cesta familiar, que en los últimos diez meses se ha encarecido casi 800 córdobas, lo que ocasionó que esta, que contiene 53 productos y bienes del hogar, hasta septiembre se ubique en 15,325 córdobas, por encima de los 14,526 córdobas que costaba en diciembre del año pasado.

Lea además: Tres interrogantes que no despejó Ortega tras congelar los precios de combustibles

Nayib Bukele, presidente de El Salvador

El Salvador congeló el gas butano hasta diciembre

También El Salvador anunció medidas para paliar las alzas, aunque no necesariamente implicó congelar el precio de los combustibles de uso automotriz, sino que se creó un mecanismo de reducción de valores.

El presidente Nayib Bukele en septiembre anunció la creación de un fondo para estabilizar el precio del gas para cocinar y evitar que este siga en ascenso, y prometió trasladar cualquier alivio que haya en el próximo año a los consumidores.

Además creó un incentivo junto con las petroleras de hasta 20 centavos dólar por cada galón de combustible comprado con bitcoins, la moneda virtual que recientemente fue adoptada por ese país. «Esto no solo aliviará el bolsillo de los hogares, sino también el de pequeños negocios, ayudando a fortalecer nuestra economía y que los sectores más vulnerables también sientan el beneficio del crecimiento económico que está teniendo nuestro país», dijo Bukele al anunciar la medida en sus redes sociales.

Para congelar el precio del gas butano, Bukele explicó que el Gobierno creó un fondo especial que absorberá durante un año cualquier alza que puede ocurrir en ese periodo y en caso de que haya una reducción este se aplicará directamente al consumidor.

«La empresa estatal Chivo negoció con las empresas gasolineras más grandes de nuestro país, para que a partir de mañana sus estaciones vendan cada galón de combustible $0.20 más barato. Esto borra varios aumentos del precio internacional de los combustibles», dijo Bukele.

En El Salvador, que comparte logística similar a la de Nicaragua, el galón de gasolina súper se ubicaba hasta la semana pasada en 3.93 dólares, la tercera más barata de Centroamérica. La regular se cotizaba en 3.78 dólares, la segunda más accesible en el istmo, y el diésel en 3.48 dólares. Todos los precios en este artículo incluyen impuestos.

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