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Dentro de los Indios del Bóer se siente un ambiente tenso. Aún no estalla la granada, pero bien podría hacerlo. No existen bombardeos de palabras ni discusiones acaloradas, pero el aire que sale del cuerpo técnico es tóxico para el equipo, revela una fuente a LA PRENSA. Desde dentro del Bóer la guerra silenciosa entre Julio Sánchez, coach de bateo, y Omar Cisneros, mánager del equipo, ha empezado a cobrar consecuencias: seis derrotas al hilo y un bajón de voltaje entre la ya golpeada fanaticada india.
Los Indios del Bóer son últimos en la recién iniciada Liga Profesional. Todavía el equipo no es el peor en todo porque son terceros en bateo colectivo (.292) y cuartos en picheo con 7.05 de efectividad, por delante del Tren del Norte, que tiene el más desastroso picheo (7.36). En la primera ronda solamente un conjunto quedará eliminado después de la temporada regular y el Bóer está a solo dos partidos del Tren del Norte por lo que es muy temprano para tirar la toalla.
Los jugadores del Bóer saben que son los únicos responsables de la debacle inicial, sin embargo, han visto cómo las actitudes de Julio Sánchez no ayudan al equipo, es como si tratara de ir minando poco a poco y sienten que el entrenador no está del todo disgustado con los resultados, porque especulan que estaría detrás de la destitución de Cisneros para asumir el puesto. Por su lado, Cisneros es un viejo zorro que ya había olfateado la estrategia de Sánchez, no obstante, aún no ha hecho su movida, esperando que el equipo reaccione y encuentre el sendero del triunfo y se olvide, de momento, la pesadilla de los marcadores finales.
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La mayoría de jugadores están del lado de Cisneros, sienten que es el mánager ideal para tratar de levantar a un mermado Bóer, les transmite confianza, los alienta a seguir, aunque Sánchez no ha disparado directamente, consideran que esas malas vibras que transmite al entorno generan descontento por sus malos gestos y estar taladrando a cada uno de los jugadores. Los jugadores —nacionales y extranjeros— ya lo empiezan a notar. “No es que todo sea culpa de eso, pero influye que no se genere confianza y haya tensión”, agregó la fuente.
“Una de las personas con las que mejor me llevo en el Bóer es con Julio y si alguien confío es en él, si volvería hacer mánager de un equipo profesional me llevaría a Sánchez para trabajar conmigo”, señalo Omar Cisneros. Sánchez no respondió a las llamadas para este artículo.
Otra de las razones que entienden en el Bóer que ha pasado factura es el desgaste del picheo nacional. “Los lanzadores están cansados por el Pomares que fue extenso, pero también influye que el picheo abridor no vaya tan a fondo en el juego, teniendo que entrar el bullpen tan temprano”, explicó la fuente.
El problema del Bóer también va desde antes de haber cantado el «playball», debido a que la directiva no se preocupó en conseguir jugadores de alto perfil, sino que decidió contratar a extranjeros de bajo costo, a pesar de ello, con diferencia de Rivas, existe paridad entre el resto de equipos y el Bóer podría resurgir entre las cenizas.

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