(FIRMAS PRESS) Sex Education es una de las series más interesantes que ofrece la plataforma de Netflix. Con tres temporadas en su haber (y una cuarta lista para ser rodada) explora desde una óptica positiva el despertar sexual de los adolescentes en un colegio ficticio situado en un idílico paisaje galés.
Vaya por delante que Sex Education no es apta para quienes defienden la abstinencia sexual entre los jóvenes, aunque es una de las muchas cuestiones que debaten los estudiantes y maestros de la secundaria Moordale. Al fin y al cabo, la madre del protagonista, el precoz Otis, es una psicóloga especializada en terapia de parejas y firme defensora de la noción de que los adolescentes son seres con deseos y orientaciones sexuales diversas. No en balde su hijo acaba por aconsejar a sus compañeros y organiza una informal clínica sexual para despejar las dudas que tantos muchachos tienen cuando comienza la etapa de la experimentación y de las relaciones amorosas. Las situaciones que se plantean oscilan entre el humor y, tal y como indica el título de la serie, la educación en el proceso de las vivencias eróticas y la propia identidad de los chicos y chicas que desfilan por la serie.
A simple vista Sex Education puede parecer ligera e incluso irreverente, pero lo cierto es que aborda con seriedad muchas de las inquietudes que asaltan a los más jóvenes en sus años de formación afectiva-sexuales. Y no hay tema que se esquive en esta serie creada por Laurie Nunn, con gran representación de la comunidad LGBTQI+ como parte de los temas que se desarrollan.
De hecho, en la tercera temporada aparece un personaje, el de Cal, que se manifiesta como no-binario. La propia Nunn ha dicho que el equipo de guionistas contó con colaboradores no-binarios y quien encarna a Cal es Dua Saleh, artista de origen sudanés no-binario. Cal, quien desafía las normas convencionales que pretenden encasillar a quienes no se definen ni como mujer ni como hombre, enfrenta al espectador al desconocimiento general acerca de un segmento de la población que cada vez es más visible y defiende sus derechos. En inglés los pronombres para referirse a individuos no binarios son “they” o “it”. En castellano se emplea “elle” o “elles” para escapar del “ella” o “él” que confinan al género femenino o masculino.
Hay quienes frívolamente creen que las siglas LGBTQI+ obedecen a modas pasajeras de los milénicos y la generación Z. En realidad, reflejan la evolución en lo que respecta a las identidades sexuales que existen desde tiempos inmemoriales y que gradualmente se han abierto camino a medida que las sociedades se han mostrado más tolerantes, despojándose de tabúes y prejuicios que han arrinconado a quienes no entran en la categoría pura y dura de la sexualidad heterosexual y sus roles. Desde la revolución sexual en años sesenta que impulsó el movimiento de la liberación de la mujer y la lucha por los derechos de los gays, hoy en día el espectro se ha ampliado y hay más espacios.
La identidad no-binaria invita a reflexionar con mayor profundidad y quién mejor que el conocido historiador Yuval Noah Harari, autor del bestseller Sapiens: de hombres a dioses, para enriquecer la discusión. En una entrevista recientemente publicada en el NYT, Harari compara el debate sobre la identidad no-binaria con las disquisiciones que los primeros cristianos sostuvieron sobre la naturaleza de Cristo y la Trinidad. Básicamente, expone Harari, la esencia de Cristo es no-binaria: ¿Acaso es humano, divino o ambas cosas? Si una persona creyente puede asimilar que la figura de Cristo encierra lo humano y lo divino, ¿porque el escepticismo o la aprensión con respecto a aquellos que no se definen ni como masculino o femenino o su identidad comprende ambos géneros? Sin duda, una vez más Harari agita las conciencias con un análisis provocador.
Habrá quienes se resistan a esta holgura de los conceptos identitarios, pero forma parte de una larga lucha por los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, trans y queer. Tan solo hace unas semanas el Departamento de Estado emitió el primer pasaporte con género X para quienes no se consideran ni hombre ni mujer. Todo un hito en esta revolución que nunca cesa. La popular serie británica nos recuerda que la educación sexual no está reñida con la educación sentimental. Y viceversa. [©FIRMAS PRESS]
La autora es periodista.
*Twitter: ginamontaner