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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

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La salida de Nicaragua de la OEA

En medio de la crisis política que sufre el país desde hace tres años y medio, como consecuencia de los sucesos violentos de abril de 2018, la permanencia de Nicaragua en la OEA se ha hecho cada vez más precaria.

Ahora su salida parece ser inminente, por la resolución que aprobó la Asamblea Nacional del régimen este martes 16 de noviembre, en la que pide a Daniel Ortega denunciar la Carta de la OEA. Lo cual significaría  iniciar el procedimiento para sacar al país del organismo hemisférico.

La resolución de los diputados orteguistas parece ser una maniobra para anticiparse a una posible próxima decisión de la OEA, de suspender a Nicaragua. Lo cual es altamente probable, después de que la Asamblea General de la OEA declaró el viernes pasado en Guatemala, que las votaciones del 7 de noviembre no fueron elecciones legítimas. De esto se deduce, lógicamente, que tampoco reconocerán legitimidad al siguiente período gubernamental de Daniel Ortega, que resultó de esas votaciones y comenzará el próximo 10 de enero de 2022. 

De acuerdo con el ordenamiento jurídico nacional, la iniciativa de sacar a Nicaragua de la OEA corresponde al   presidente de la República. Así está consignado en el numeral 12 del artículo 138 de la Constitución. Pero esa decisión debe de ser aprobada por la Asamblea Nacional, según el numeral 8 del artículo 150 de la misma Constitución.

Por su parte, la  Carta de la OEA dispone en su artículo 143 que cualquier Estado miembro  puede salirse de ella, lo cual solo debe comunicarlo a la Secretaría General. A partir de ese momento deben transcurrir dos años para que quede desligado de la OEA; pero “después de haber cumplido sus obligaciones” con la Organización, en particular cancelar lo que adeude por falta de pago de las cuotas anuales obligatorias.

Este sería el segundo caso de un gobierno que  saca a su país de la OEA, después de que el de Nicolás Maduro en Venezuela entregó la carta de denuncia el 27 de abril de 2017 y quedó fuera en la misma fecha de 2019.

Daniel Ortega ha manifestado en varias ocasiones su deseo de sacar a Nicaragua de la OEA, a la que desprecia y le ha dedicado no pocos epítetos denigratorios. Uno de sus ataques más gruesos contra la OEA fue el que hizo el 24 de junio pasado, en una reunión virtual de gobernantes de países miembros de la alianza Alba. 

Ortega dijo entonces que Cuba, al ser expulsada de la OEA  había logrado salir de “esa cloaca que sigue ensuciando y empañando a los pueblos de nuestra América. Somos miembros todavía –agregó – y de una vez por todas deberíamos de dejar de ser miembros de esa cloaca…”

Sin duda que los representantes de los países democráticos miembros de la OEA,  deben ser personas con mucho aguante para soportar con impavidez diplomática insultos de esa clase.

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