LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

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Las complicadas relaciones entre EE.UU. y Nicaragua

Según el International Crisis Group, los gobiernos de Nicaragua y de los Estados Unidos (EE.UU.) están dando pasos hacia la ruptura de relaciones diplomáticas. 

El International Crisis Group tiene su  sede en Bruselas, Bélgica, y se especializa en  análisis y prevención de conflictos. Y ha sido su analista para Centroamérica, Tiziano Greda, el que ha advertido que la escalada de las contradicciones políticas de Nicaragua con EE.UU. conduce a la ruptura de sus relaciones.

Cabe señalar que Crisis Group goza de mucha credibilidad y sus análisis e informes sirven a  los gobiernos de muchos países de todas partes del mundo, para tomar sus decisiones de  política internacional. 

Este organismo mundial no gubernamental nació en 1995, cuando ocurrieron los genocidios de Somalia, Ruanda y Bosnia, que fueron  originados por crisis políticas pésimamente manejadas. Fue creado con el criterio de que con buena información y decisiones apropiadas y oportunas, se puede evitar que los conflictos internos e internacionales deriven hacia grandes tragedias como las antes mencionadas.

Cabe señalar que de cumplirse la previsión del analista centroamericano de International Crisis Group, esta sería la primera vez que EE.UU. rompa relaciones diplomáticas con Nicaragua, desde mayo de 1947 cuando lo hizo  por el golpe de Estado que el general Anastasio Somoza García dio al presidente legítimamente elegido, doctor Leonardo Arguello Barreto.

Antes de esa vez,  las relaciones diplomáticas de ambos países se habían roto solo dos veces: La primera el 1 de diciembre de 1909, cuando el dictador liberal nicaragüense José Santos Zelaya ordenó la ejecución de dos estadounidenses residentes en Nicaragua, Leonard Croce y Lee Roy Cannon, que colaboraban con insurrectos libero-conservadores. 

La otra ruptura había sido en 1926, cuando el general conservador Emiliano Chamorro se proclamó presidente de Nicaragua después de derrocar al también conservador Carlos José Solórzano, quien había sido legítimamente elegido por voto popular.

En junio de 1979,  EE.UU. puso al dictador Anastasio Somoza Debayle el ultimátum  de que debía renunciar al poder, pero no llegó a romper las relaciones diplomáticas. Somoza renuncio un mes después y dio lugar al establecimiento de una nueva dictadura, la de los sandinistas.

Las relaciones de EE.UU. con la dictadura sandinista de los años 80 fueron conflictivas y ásperas, como lo son ahora. La crisis llegó al máximo agravamiento en julio de 1988, cuando los sandinistas expulsaron al embajador estadounidense Richard Melton, y EE.UU. respondió haciendo lo mismo con el embajador sandinista en Washington, doctor Carlos Tünnermann Berheim. Pero no rompieron relaciones, la Embajada de EE.UU. permaneció abierta con un Encargado de Negocios interino al frente.

Las relaciones diplomáticas fueron restablecidas ya con el gobierno democrático de doña Violeta Barrios de Chamorro, ante quien el nuevo embajador de EE.UU. Harry  Shlaudeman presentó credenciales el 21 de junio de 1990. 

De manera que si se cumpliera la previsión del analista del International Crisis Group, sería la cuarta vez que se romperían las relaciones diplomáticas entre ambos países; desde que EE.UU. reconoció al Estado independiente de Nicaragua el 24 de diciembre de 1848 y estableció su primera misión diplomática permanente en el país, el 18 de febrero de 1851.

Por supuesto que el perjudicado por una ruptura de relaciones sería Nicaragua,  el país centroamericano que más exporta a EE.UU. y de donde recibe la mayor parte de las inversiones y remesas familiares.

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