Una ley anormal

Esta pobre ley debió ser aprobada, pero mejorada, claro, después y en seguimiento de una ley anterior, no de perdón incondicional sino del análisis profundo

Hombre de Dios

Adquirido el libro, el autor se presentó como Simeón Úbeda Úbeda (quien resultó ser mi pariente doble, yo soy Úbeda) me pidió que leyera y comentara la obra. Año y medio después lo estoy haciendo.

Ritornello

Rosario Murillo en su alocución en los días álgidos calificó a los jóvenes manifestantes de “vampiros que reclaman sangre”. Otra desdichada frase.

Otra olvidada entre las olvidadas

Deambulaba una poetisa, Rosa Umaña. Se decía que era originaria de Estelí, en ese tiempo pequeña ciudad perdida entre los múltiples villorrios segovianos.