El diablo en la cocina

Julien Barnes recuerda el interrogatorio que, durante la vista del juicio, Wilde sufre de parte del abogado acusador acerca de sus relaciones con Edward Carson, un tratante de efebos. Y el arte de cocinar salta de por medio:

Formas de la inmortalidad

Como se ve, los poetas no solían ser tan lejanos a la gente, que los celebraba hasta en la muerte, igual que a los cantantes. Son formas de la inmortalidad

Las fotos que sopla la brisa

Cada familia ha traído al museo alguna pertenencia de los muchachos caídos. Un par de zapatos deportivos, un diploma de bachillerato, mochilas escolares

Confesiones de un coleccionista

Yo, por mi parte, sin intención ni plan previo alguno, empecé a formar mi colección de llaves electrónicas de hoteles, solo porque las olvidaba en los bolsillos. Luego me las fui guardando intencionalmente

Cuando los brujos mandan

El rostro de un extraño color amarillo, y en la cabeza su boina roja de paracaidista, Chávez surge por encima de un sol de llamas como pétalos, dentro del que se enrosca una serpiente emplumada de vivos colores.

Si un tiempo fuertes ya desmoronados

En los años cincuenta el ícono de la guerra fría, era el paralelo 38, la línea imaginaria que partía Corea. En la década siguiente esa línea zigzagueaba con su trazo rojo en el plano malva y magenta de Berlín

Sepulturas sin quietud

Aún muertos, los dictadores siguen encarnando el poder que tuvieron en vida; odiados, o temidos, por mucho que la losa que los cubre sea pesada, vuelven a salir de sus sepulcros

El profesor que siempre regresa

Cuentan los partidos fundados por Bosch, y quien gane las elecciones presidenciales del año entrante será, de una u otra manera, un heredero suyo, o al menos del sistema político dominicano, que no existiría sin él

El viaje como libertad

Cuenta Plutarco que Pompeyo Magno veía que los marineros de su armada no querían hacerse a la mar tempestuosa, y entonces los arengó: “Navegar es necesario, vivir no es necesario”

Fragmentos de un espejo roto

La independencia llegó como una carambola, después que en México, Venezuela, Colombia, Argentina, Chile, culminaban o estaban por culminar, las grandes epopeyas que dieron los nombres de Miranda, Bolívar, San Martín, Sucre, O’Higgins.