La expulsión de los moriscos

El Grupo Socialista ha presentado en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley destinada a desagraviar a los descendientes actuales de los moriscos expulsados de España hace cuatrocientos años, en 1609. Los ponentes precisan que no se trata de ofrecer reparaciones económicas a los herederos de aquellas víctimas por los perjuicios de toda índole que padecieron sus antepasados, sino de un gesto simbólico y moral, algo así como una autocrítica pública del Estado español sobre un error histórico cometido hace cuatro siglos. La iniciativa tiene una apariencia bienintencionada y progresista que, en principio, sólo un cavernario retrógrado podría objetar.

Blanco y Negro

Hay que felicitar al compañero comandante pueblo presidente Daniel y a su esposa la primera dama, doña Rosario Murillo, por el gran circo que montaron para que la gente disfrute el fin de año con juegos y hasta una pista para patinar sobre hielo, una experiencia que la mayoría seguro nunca había experimentado.

Odín, el señor de los dos cuervos

La señora (o señorita) Melba Ruth Reyes Muñoz me escribió lo siguiente: “Me encanta leer su columna de mitología griega. Me gustaría conocer también sobre Odín o Thor. Siempre he escuchado esos nombres, pero no conozco una historia de ellos. Me gustaría que escribiera sobre esto, ya que me gusta la mitología de todo tipo”.

En Letra Pequeña

Aunque todos los gobiernos han usado de una y otra forma su poder sobre los empleados públicos para poner masa en sus concentraciones, lo que está haciendo el Frente Sandinista resulta vergonzoso, por decir lo menos. Varios empleados, de diferentes instituciones, cuentan lo mismo: les exigen ir y hasta pasan lista para saber quiénes no llegaron. Fascismo puro. Por lo tanto, resulta bastante tonto estar comparando cuánta gente fue a una y otra marcha para determinar cuál de ellas fue la más importante. Todos sabemos que en una de las marchas no estaban todos los que son y en la otra marcha no eran todos los que estaban.

El salbeque de Ortega

Después de la marcha del pasado 21 de noviembre en la que el pueblo democrático demostró que no quiere en el Gobierno a un dictador, hay varias cosas en el ambiente que deben tomarse muy en cuenta.

Asteriscos sobre la marcha

Querida Nicaragua: Luego de haber asistido a la marcha democrática donde en forma cívica, pacífica, pudimos recorrer libremente las calles con el derecho que nos asiste, creímos ingenuamente que el Gobierno se había puesto una flor en el ojal. Creímos que había entrado en razón y comprendido que la voluntad popular no puede ser reprimida por fuerzas de choque a punta de pedradas, morterazos y garrotazos. En el fondo estábamos felicitando al Presidente por el cambio de actitud frente a la oposición.

El cambio silencioso

Cada día es más difícil saber cuándo la migración es voluntaria o forzada, porque hay un factor, el cambio climático, que ya pesa mucho en esa decisión individual de las personas.

Blanco y Negro

Por: Eduardo Enríquez Esta es la segunda semana consecutiva que voy a tocar el tema de la Policía y su jefa, la primera comisionada Aminta Granera. No es que haya tomado el tema de manera “personal”, sino porque creo que siendo esa institución un cuerpo tan importante para nuestra sociedad, debemos de empezar a pensar […]

Blanco y Negro

Esta es la segunda semana consecutiva que voy a tocar el tema de la Policía y su jefa, la primera comisionada Aminta Granera.

Las calles no tienen dueño

Los sindicalistas proclives al actual gobierno, que tienen una carga de corte totalitario y bélico por naturaleza, han venido diciendo que “las calles son del pueblo”. Esto es preocupante, pues coarta la libertad, pero reafirma que realmente todos los nicaragüenses son dueños de las calles. Esta es una concepción netamente sectaria, intimidatoria y real, porque se ha presenciado a ciudadanos heridos, con brazos fracturados, periodistas agredidos, que no los dejan ni siquiera “arrancar” en sus manifestaciones cívicas, pertenecientes a partidos políticos y a la sociedad civil, palabra a la cual temen y atacan, sin darse cuenta que todos somos sociedad civil y nicaragüenses.