Las calles no tienen dueño

Los sindicalistas proclives al actual gobierno, que tienen una carga de corte totalitario y bélico por naturaleza, han venido diciendo que “las calles son del pueblo”. Esto es preocupante, pues coarta la libertad, pero reafirma que realmente todos los nicaragüenses son dueños de las calles. Esta es una concepción netamente sectaria, intimidatoria y real, porque se ha presenciado a ciudadanos heridos, con brazos fracturados, periodistas agredidos, que no los dejan ni siquiera “arrancar” en sus manifestaciones cívicas, pertenecientes a partidos políticos y a la sociedad civil, palabra a la cual temen y atacan, sin darse cuenta que todos somos sociedad civil y nicaragüenses.

En Letra Pequeña

De mano en mano se perdió una carreta, dice un dicho, y de boca en boca se perdió la verdad con esto de las marchas. A estas alturas, ya son muchos, periodistas y personalidades, que hablan de lo peligroso que resulta que “coincidan dos marchas de diferente signo político en el mismo espacio y tiempo”. Señores, es que no hay tal coincidencia. Lo que ha habido es un grupo político que se ha dado a la tarea de perseguir la marcha del otro grupo, amenazándola con violencia, para evitar que exista. Los opositores pueden decir que la marcha será el 30 de febrero en los montes Doerfel de la Luna y ahí estará don Gustavo Porras diciendo que ellos también marcharán ese día en ese mismo lugar.

Mi Punto de Vista

Cada día el Gobierno dictatorial de Daniel Ortega y sus secuaces se encargan de presentar más detalles de lo pernicioso que son para el interés general de la nación, y en particular para el bienestar de cada ciudadano.

Cartas de Amor a Nicaragua

Querida Nicaragua: Los medios de comunicación reciben correspondencia diariamente. El pueblo tiene en ellos sus cajas de resonancia, son oyentes de radio, televidentes o lectores de periódicos. Los medios son el contacto directo entre el pueblo y sus autoridades.

El “aporte” de Ortega

Si algo positivo puede dejar la política represiva del gobierno de Daniel Ortega, es que más nicaragüenses lleguen a apreciar la importancia de la libertad de expresión y la libertad de prensa en una democracia.

Filosofía y crisis

En 1984, con el título de Filosofía y Crisis fue publicado mi libro en la Editora Vozes de Brasil y en la Editorial Nueva Nicaragua, y tres años más tarde, en 1987, en la Editorial de la Universidad Nacional Autónoma de México. En la obra intentaba una explicación de lo que consideraba los grandes ejes que sostenían el mundo en las proximidades del fin del siglo XX y de la crisis de sus fundamentos teóricos construidos desde fines del siglo XVIII, todo el siglo XIX y parte del siglo XX.

Policías no son carne de mortero

A la primera comisionada Aminta Granera yo le tengo una gran admiración. Durante sus primeros dos años al mando de la institución hizo incluso que me sintiera orgulloso de que ella fuera “la Jefa”. Hoy le sigo teniendo un gran aprecio como la dama que es, pero cada día se me hace más difícil sentirme orgulloso de su actuación al frente de tan importante institución.

Una no sentencia que chorrea infamia

Un grupo de magistrados actuando como Sala Constitucional tomaron la decisión de declarar inaplicable el Arto. 147 de la Constitución. Esa decisión fue un no acto, “es una no sentencia, es un acto arbitrario”.

En Letra Pequeña

¡Qué vergüenza de vicecanciller el que nos gastamos! Andaba por Nicaragua un político holandés y sin mayor conocimiento del asunto don Manuel Coronel Kautz, dice que “el alemán ese” (¿??) “debería llamar a protestar contra sus amos los rusos, franceses y norteamericanos”. (¿??) Si no es que estaba desvariando el señor Coronel, posiblemente se haya referido a la repartición que se hicieron los aliados después de la derrota de la Alemania nazista ¡hace 64 años! Esas cuatro Alemanias, don Manuel, desaparecieron en 1949, cuando las occidentales pasaron a llamarse “República Federal Alemana” (RFA) y la soviética “República Democrática Alemana” (RDA). Y estas dos Alemanias, don Manuel, se volvieron una sola cuando cayó el muro d Berlín, hace 20 años.

Lo que Borge no quiere ver

El pasado 8 de noviembre, durante la conmemoración del 33 aniversario de la muerte del fundador del FSLN, Carlos Fonseca Amador, Tomás Borge Martínez se ufanaba diciéndole al presidente Daniel Ortega Saavedra que su régimen no es una dictadura, porque, entre otras cosas, a nadie ha mandado a despellejar vivo como lo hizo la dictadura somocista.