Marvin Benard: “A veces (los nicas) me vuelven loco pero no los cambiaría por nada”

A Rajatabla - 05.07.2021
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Marvin Benard jugó nueve años en grandes ligas para los Gigantes de San Francisco hasta su retiro en 2003. Según expertos, es uno de los cuatro mejores bateadores que ha tenido Nicaragua en ligas mayores. Estudió la carrera de kinesiología de la que se graduó en 2014. Actualmente es manager de la selección nicaragüense de béisbol.

¿Qué es lo que más extraña de Nicaragua cuando está fuera?
El calor de la gente. Me encanta como somos. A veces me vuelven loco también, pero no los cambiaría por nada. Somos familia y la familia a veces te trae loco, pero uno le tiene amor siempre.

¿Comida típica nicaragüense que no le gusta?
Nunca me ha gustado el mondongo. No. Ni probarlo.

¿Cuál fue su peor travesura de niño?
Nos metíamos a los patios ajenos a robar naranjas o mangos (ríe).

¿Una frase que su mamá siempre le decía?
Esto va a sonar medio raro, pero siempre me decía antes de salir: “No metas a las hijas ajenas en problemas”. Lo que me quería decir era que no fuera a embarazar a nadie (ríe).

Tres cosas sin las cuales no puede vivir.
Tengo tres hijos, esas serían. No sé si podría vivir sin ellos. No sé cómo hay gente que sobrevive cuando ocurren ese tipo de tragedias en su familia y pierde los hijos.

El mejor piropo que le ha dicho a alguien que le gusta.
Nunca he tenido el valor de decirle nada a nadie. Todas las relaciones que he tenido las conocí por amistades.

¿Una excusa que suele usar por llegar tarde?
No me gustan las excusas. Entonces no doy excusas. No me gusta llegar tarde y si lo hago soy honesto y digo por qué llegué tarde. Llegar tarde para mí es una falta de respeto hacia el tiempo de las otras personas.

¿Qué cosa puede mejorar un mal día?
Siempre se puede mejorar con un buen chiste o una sonrisa.

Una palabra que describa su corazón.
Humilde. Me enseñaron desde niño que todo lo que sube tiene que caer y si uno sube pisando gente, al bajar se va a encontrar a esa misma gente. Es mejor ser humilde.

¿Cuál ha sido su momento más emocionante o satisfactorio como beisbolista?
El primer día que jugué en grandes ligas. El otro momento fue en 2001, que metí un home run y dejé a los Dodgers de Los Ángeles tendidos en el campo.

¿Qué género de películas le gusta?
Me gustan las películas que uno puede decir “eso es posible que suceda”. Me gustan las de acción.

¿Qué opina de la fama?
Nunca he entendido por qué la gente lo ve a uno como si fuese alguien especial. Todo atleta, cantante o actor son humanos y todos somos iguales. Solo porque alguien ha hecho algo diferente en su vida lo alaban. Nunca he entendido esa parte.

¿Un libro que le haya dejado marcada una frase?
Se llama “Cómo cambiar los hábitos”, del couch de fútbol americano Tony Dungy. Dice que para cambiar un hábito hay que reemplazarlo con otro hábito, es decir, que un hábito malo lo podemos reemplazar con uno bueno.

¿Qué cosas lo hacen perder la paciencia?
Depende de cómo ando. De cómo me levanté ese día. Si me levanté bien, todo me sale bien, nada me hace perder la paciencia. Ni el tráfico. Pero hay días que ando mal y la mínima cosa me molesta.

¿Se considera una persona relajada o estricta?
Bien relajado. Yo no cojo lucha con muchas cosas. Trato de levantarme todos los días, tomarme mi cafecito y sonreír. Yo creo que a veces enloquezco a mi esposa por eso.

¿Cuál es su más grande inseguridad?
Me da mucho miedo no poder proteger a mi familia por X razón. Siempre le pido a mi esposa que no vaya por esa calle o aquellos lados, porque no quiero que le pase nada a ella o a mis hijos. Ella se queja, porque dice que le quito libertad (risas).

¿Cuál es la lección más dolorosa que ha aprendido?
Cuando estaba en la escuela una vez me castigaron sin poder jugar mi deporte, porque no pasé de grado. Aprendí bien temprano que sí uno quiere algo debe ponerle trabajo y eso va por todo en la vida.

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