Asaltos del Frente Sandinista

Columnas - 09.03.2020

En los años 60, el Frente Sandinista desató una ola de asaltos para financiar sus actividades guerrilleras en la montaña y la ciudad. Eran, principalmente, asaltos bancarios, pero incluían asaltos de todo tipo. Casas de cambio, lecherías, camiones, supermercados y licorerías, entre otros, fueron víctimas de esa ola que en la jerga revolucionaria llamaban “recuperación económica” o “golpes económicos”.

En agosto de 1970, los sandinistas hasta intentaron secuestrar con fines extorsivos al empresario Alfredo Pellas, patriarca de uno de los grupos económicos más grandes de Nicaragua.

Tan frenética era esa ola de asaltos que alguien como Selim Shible asalta un banco el 21 de julio de 1967 y muere 15 días después en otro asalto a una lechería. Aunque con poca pompa, algunos de estos asaltos son celebrados todavía en las efemérides sandinistas. Sobre la mayoría, sin embargo, ha caído un velo de silencio y solo es posible saber de ellos en los archivos de los periódicos de la época.

¿Cuál es la frontera ética que se impone un movimiento guerrillero que quiere cambiar la sociedad? Mónica Baltodano, antigua guerrillera del Frente Sandinista, dice que a lo interno de esa agrupación guerrillera había diferencias entre Oscar Turcios, que promovía este tipo de acciones, y Carlos Fonseca Amador, que se oponía.
Los asaltos, hay que decirlo, no eran exclusivos del Frente Sandinista. Muchos movimientos de izquierda de Latinoamérica y Europa usaban los asaltos e incluso el secuestro extorsivo para financiar sus actividades.

Daniel Ortega, actual dictador de Nicaragua, fue un asaltante. No solo eso. En sus declaraciones a la seguridad somocista se revela como “jefe de los golpes económicos” en el Frente Sandinista. Y hay más: al momento de su captura le encontraron los planos de un banco próximo a asaltar.

Resulta extraño, entonces, que sea Ortega quien llame terroristas, delincuentes, a los muchachos que protestan ahora con la bandera azul y blanco. Y que cuando los apresan, les niegue la categoría de “presos políticos” que él mismo tuvo en su momento por hechos mucho más graves, entre los que están, como hemos visto, los asaltos a bancos y el asesinato de una persona.

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