De Violeta a Avellán

Columnas - 13.04.2019

Esta edición de Magazine relata a través de hechos y personajes, cuatro momentos especiales de la historia reciente de Nicaragua. Aparentemente inconexos, estos momentos son parte del tejido que nos llevó hasta la crisis de abril de 2018 que ahora cumple un año y ha costado tanto dolor a Nicaragua.

El primer momento es la guerra de 1979. Un periodista español llega a Nicaragua para apoyar la guerrilla sandinista. “Internacionalistas” se les llamaba. Javier Nart, el español, creía de corazón que estaba arriesgando su vida para liberar a Nicaragua. Luego vino la decepción.

La decepción de la revolución sandinista generó un fenómeno político: Violeta Barrios de Chamorro. En 1990 el Frente Sandinista pierde en las urnas el poder que conquistó al derrotar con las armas a Somoza. En medio de una crisis política, económica y militar profunda, con una maraña de hombres fuertes proponiendo salidas violentas, aparece doña Violeta, con su aire maternal y campechano, calmando las aguas y sembrando la semilla para la república. Se podrán criticar muchas cosas de doña Violeta, pero nadie puede negar el renacer en Nicaragua que vino con su administración.

Para 1996, el sandinismo está en sus horas más bajas. Dividido, prácticamente sin bancada parlamentaria, sin representación en los altos poderes del Estado, el Frente Sandinista va a unas elecciones donde es derrotado por segunda vez. Sin embargo, el vencedor, Arnoldo Alemán, le lanza un salvavidas mediante un pacto a través del cual se reparten el Estado y, posteriormente, Ortega usa para regresar al poder en el 2007.

Regresó entonces, dispuesto a no irse nunca, el gobierno autoritario que había comenzado a desaparecer con doña Violeta. Y así llegamos hasta abril del 2018 cuando los ciudadanos salen en masa a las calles para decir que no quieren ese tipo de gobierno, que ante la amenaza saca los colmillos de dictadura, como si la lucha de miles como Javier Nart hubiese sido para regresar a lo mismo. Al punto de inicio. O tal vez peor.

Uno de esos colmillos es el comisionado Ramón Avellán, el tristemente célebre personaje, que representa toda la crueldad de una dictadura que no debió ya de existir, y cuya historia la contamos en esta edición de Magazine.

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