El córdoba

Columnas - 11.03.2019

Para que ese billete de cien córdobas pudiese llegar a su cartera, debió hacer un largo recorrido en el que hubo de todo: momentos tristes y de humor. Pasajes curiosos y momentos trágicos. Es que la moneda es una especie de “ser vivo” que está ahí para salvarnos o amargarnos la vida.

Antes que el córdoba estuvo el cacao, luego las monedas extrajeras que corrían por nuestra tierra como propias, ya sea del reino de España o de las provincias de América. Ya con la independencia los grandes hacendados fabricaban su propia moneda para pagar a sus trabajadores y asegurarse de que los gastaran en sus propios negocios, donde les vendían con sobreprecio los productos que necesitaban.

Ya como moneda nacional, estuvo el peso, hasta que llego el córdoba en 1912. En términos de tiempo, nuestra moneda es muy joven.

¡Y las cosas que tiene para contarnos! Tuvo sus buenos tiempos en que un córdoba valía tanto como un dólar estadounidense. También vivió su escándalo pueblerino cuando en los billetes se dibujó una mujer que enseñaba un busto, en representación del ícono francés de “libertad, igualdad y fraternidad”. Fue eliminada por “indecente”.

El córdoba también nos cuenta el momento de mayor soberbia de Anastasio Somoza García, cuando puso a su hija Lilliam como la imagen del billete de un córdoba. “La de a peso”, le decían.

Durante los años ochenta, el córdoba vivió sus peores momentos. Ante la necesidad de dinero, el gobierno puso a funcionar “la maquinita”, de tal forma que para hacer pagos solo fabricaban los billetes que necesitaban y así se fue saturando el mercado. La devaluación era tan grande que se empezaron a resellar los billetes porque no valía la pena fabricar nuevos, y se hicieron billetes de hasta ¡diez millones de córdobas!

Nuestra moneda fue la protagonista de la tragedia que vivió Nicaragua el Día de los Enamorados de 1988, cuando el gobierno sandinista ejecutó la llamada Operación Berta, que básicamente era la confiscación del dinero que poseían los ciudadanos al obligar al cambio de “mil córdobas viejos” por “un córdoba nuevo” hasta un máximo de “diez mil córdobas nuevos”.

Todo se lo contamos en este recorrido por la vida del córdoba que preparamos para esta edición.

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