Enrique Bolaños y Lila T. (y otros amores de la historia)

Columnas - 13.01.2020
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La historia de la humanidad, por su propia naturaleza, está salpicada de historias de amor. ¿La guerra de Troya, según relata Homero, no comenzó acaso por el amor de Paris y Helena? De ahí mismo sale Ulises y Penélope.

Pero hay más. Muchas más. Julio César y Cleopatra. Napoleón Bonaparte y Josefina. Hay amores poligámicos como el Shah Jahan y su tercera esposa Mumtaz Mahal para quien construyó como tumba el famoso Taj Mahal. Amores homosexuales como el de Alejandro Magno y su general Hefestión. Amores científicos como el de Marie y Pierre Curie. O amores de dominación como el de Hernán Cortés y Malinalli Tenépatl, llamada la Malinche o Doña Marina.

En Nicaragua también tenemos lo propio. Magazine ha contado muchos de ellos. Rubén Darío y Francisca Sánchez. Benjamín Zeledón y Esther Ramírez. Augusto C. Sandino y Blanca Arauz. Anastasio Somoza y Dinorah Sampson. Carlos Fonseca y María Haydée Terán. Carlos Tünnermann y doña Rosa Carlota. Enrique Bolaños y doña Lita T.

De esta última pareja es que queremos hablarles en esta edición. Enrique Bolaños y doña Lila T, dos personas de carácter fuerte a quien la vida juntó y, si los recuerdos valen, ni la muerte ha podido separar.

A Bolaños, empresario y expresidente de Nicaragua, se le quiebra la voz cuando recuerda su gran amor. La conoció refunfuñando en una procesión de Semana Santa, ambos de 13 años. Tiene la imagen grabada: vestida de blanco, fajita negra, calcetines blancos de algodón y zapatitos negros. Luego vino el cortejo, el matrimonio, los hijos. Y una vida juntos.

“Te acordás Lila T de aquel Domingo de Ramos cuando comenzamos nuestra jalencia de chavalos. Ese día comenzó todo lo que llegaríamos a ser (…) Me imagino que éramos apenas igual a todos los chavalos de todas las épocas. Vos y yo siempre hemos guardado este momento muy cerca en nuestros corazones”, escribe Bolaños con sentimiento de ese primer momento.

En estas historias es que podemos ver que estos hombres y mujeres no son solo guerreros, políticos, militares, científicos, artistas o lo que sea. Son ante todo humanos. Estos amores son la prueba.

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