Abril 2018

Del editor - 13.04.2020

Por Fabián Medina

La historia recordará por siempre lo que ocurrió en Nicaragua el mes de abril del año 2018. Nadie lo esperaba. Durante poco más de 10 años la población se mostró adormecida y resignada ante un gobierno que avanzaba en su modelo autoritario sin encontrar apenas obstáculos.

“Mientras no se metan conmigo”, era el decir para ver hacia otro lado. O “la política no me da de comer, si no trabajo no como”.

Las leyes dejaron de valer para unos y se exageraban para otros. Se dividió a los ciudadanos en una especie de apartheid político, donde los simpatizantes del gobierno tenían los derechos, y los opositores solo obligaciones. Las protestas se sofocaban a garrotazos.

Todo esto lubricado con un millonario flujo de petrodólares desde Venezuela, y con una alianza obscena entre el poder político y los empresarios.

El 18 de abril de 2018 cayó la gota que rebalsó el vaso. Los ciudadanos salieron a la calle a protestar pacífica y multitudinariamente.

El gobierno de Daniel Ortega se tambaleó y solo sobrevivió reprimiendo violentamente la protesta ciudadana. A balazos. Seis meses después había más de 300 muertos confirmados por organismos internacionales, mas de mil encarcelados, decenas de miles de exiliados y una economía en bancarrota.

Los rostros de ese abril son muchos. Algunos incluso nunca los conocimos. En esta edición de Magazine hemos escogido a algunos como un homenaje a esos ciudadanos que hace dos años salieron a las calles a despertar a Nicaragua.

Doña Coquito representa ese espíritu de abril. Ella dio lo que tenía para apoyar: el agua que vendía en las calles para ganarse la vida. O don Alex, que en esa búsqueda de formas pacíficas y originales de protestar, decidió correr de arriba a abajo.

Dos años después alguien podría decir que la rebelión de abril no consiguió nada, pues Daniel Ortega aún está en el poder y más bien el gobierno autoritario se mostró como la dictadura que era. Nada más equivocado.

Nicaragua cambió. Supimos que no se pueden entregar las libertades a cambio de seguridad o tranquilidad económica. Que la democracia es necesaria. Y, sobre todo, le quitó el traje de oveja al lobo que estaba como gobierno.

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