La Contra y el seis por ciento

Del editor - 03.05.2021
Seis por ciento.

Dos temas del pasado reciente para entender nuestro presente: el más grande ataque de la Contrarrevolución a finales de la década de los 80 y las protestas del seis por ciento universitario que hacían arder las calles de Managua hasta antes que Daniel Ortega regresara al poder.
Para 1986 y comienzos de 1987, la Resistencia Nicaragüense, conocida popularmente como la Contra, era un ejército en ascenso, nutrido por el apoyo logístico y financiero del Gobierno de Estados Unidos y por la creciente inconformidad del campesinado nicaragüense que engrosaba sus filas. El Ejército Popular Sandinista (EPS), en cambio, había llegado a su tope. Había consumido en tres o cuatro años la mayor parte de la cantera de jóvenes disponibles para la guerra que le ofrecía el servicio militar obligatorio y gastaba la mitad del presupuesto público.
Sin embargo, por diferentes razones que ya hemos explicado en otros reportajes, tanto Estados Unidos, por el lado de los contras, como el bloque socialista, por el lado de los sandinistas, comenzaron a quitarles simultáneamente su apoyo para que desembocaran en los acuerdos de paz que llevaron a las elecciones de 1990. La Operación Olivero, el ataque contra más grande de toda la guerra, marca este punto de quiebre.
Vino la paz. Antes de dejar el poder, los sandinistas implantaron minas para los futuros gobiernos. Ya no eran explosivos, sino leyes. El seis por ciento universitario fue una de esas minas. No solo estableció por ley, poco antes de que Ortega entregara la banda presidencial, un porcentaje del presupuesto que nunca el gobierno sandinista entregó en su tiempo, sino que la ambigüedad con que fue redactada sirvió como pretexto para mantener las calles ardiendo, en protestas que Ortega usó a su conveniencia para gobernar desde abajo.
En esta edición de Magazine contamos estos episodios, que explican en buena medida nuestro presente. Los mismos protagonistas de las protestas del seis por ciento terminan por aceptar que estos reclamos estuvieron movidos más por cálculo político que por buenas intenciones.
La prueba madre es que ahora en el poder, Daniel Ortega no otorga ese porcentaje porque el que, tras bambalinas, quemó las calles de Managua. Ni hay estudiantes reclamando ya por ello.

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