Con sabor a son nica

Entrevista - 07.09.2008
César Ramírez Fajardo

Aprendió a tocar sólo las maracas, pero canta. Alegre y pícaro, no hay quién se resista a la risa cuando César Ramírez, de 80 años, saca sus ocurrencias y entona sus sones, en los que una burra se pedorrea y causa gracia. Allí está este músico cantando todo "con el deje de indio siempre", aclara

Dora Luz Romero Mejía
Fotos de O. Miranda, U. Molina y O. Valenzuela

Allí. Recostado sobre una silla mecedora luce sonriente. Un tanto arrugado y una sonrisa como dibujada. César Ramírez Fajardo parece un abuelo de esos cariñosos, que uno no quiere dejar de abrazar. Sin embargo, a sus 80 años, aún no lo es. "No tengo nietos. Éstos (sus hijos) dicen que ahorita no quieren", asegura. Así que el tiempo que podría disfrutar con un nieto o con varios se lo dedica a la música, una pasión que descubrió a los 40 años.

Graduado en Medicina, sin saber nada de arreglos, partituras y mucho menos de tocar instrumentos, un día decidió junto a otro par de galenos aventurarse en el mundo de las melodías. Tuvo éxito y en su memoria atesora aquella época en la que fue vocalista del trío Los Bisturices Armónicos.

Bonachón, pícaro, Ramírez, uno de los mayores exponentes del son nica, se siente muy nicaragüense. Él fue uno de quienes rescató la famosa canción Son tus perjúmenes, mujer que Carlos Mejía Godoy convirtió en un himno durante sus viajes a España. Le gusta hablar y se ve que disfruta del recuerdo.

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Lleva puestas unas sandalias de cuero. Una camiseta y un pantalón de vestir. A primera vista no pareciera músico, pero cuando empieza a tararear alguna canción los ojos le brillan, el rostro se le ilumina y de pronto aparece el César Ramírez músico. Ese que goza al cantar, ése que disfruta cada palabra y cada melodía, ése que está convencido que por las venas le corre sangre de artista.

César Ramírez y su esposa Jean Morales
César Ramírez lleva 44 años junto a su esposa Jean Morales.

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Es hijo de César Ramírez, agricultor y Eva Fajardo, ama de casa. De niño, a Ramírez le tocó vivir emociones fuertes como la muerte de su hermana mayor, Ligia, en el terremoto de 1931. "Mi mamá había salido a comprar algo con mi hermanita. Ahí les agarró el terremoto, las dos quedaron enterradas. Mi mamá vivió, mi hermana no", recuerda. Entonces la familia quedó conformada por padre, madre y tres hermanos varones: Roberto, Aníbal y él.

Para don César, su niñez fue "común y corriente". Criado en la religión católica, le gustaba el beisbol y reunirse con sus familiares, que según dice, "éramos una barbaridad de primos".

Nació en Managua, pero vivió en Corinto, Chinandega, Jinotepe, Diriamba y León. Fue para sus últimos años en la carrera de Medicina que se trasladó a Managua, donde se quedó trabajando en los hospitales. Luego su madre le siguió los pasos. "A mi papá lo mataron cuando iba camino a la finca. Fue por unas cuestiones de terreno. Al morir mi papá, mi mamá vendió la finca y se vino para Managua", recuerda. ¿Cómo empieza ese amor por la música?

A mi papa le encantaba la música. Él quería que yo tocara algún instrumento. Mi papa tocaba violín y me lo regaló. Ahí pasaba yo —simula un sonido de violín mal tocado— pero me dije, ¡no! Qué voy hacer esta idiotada. Le dije: "Toma papa esta chochada". Mi papa nos dormía tocando guitarra. Empecé a tocar guitarra y nada tampoco. Aquello que te duelen los dedos —cuenta.

No aprendió a tocar ningún instrumento. Pero fue cuando Ramírez tenía 41 años, con hijos y graduado en Medicina, la sangre de artista que asegura tener, brotó.

Era el año 1969, año que se celebraría un Congreso de Medicina Centroamericana. En aquella ocasión, dice Ramírez, le dijeron al galeno Roberto Calderón (q.e.p.d.) que formara un equipo médico de personas que cantaran, bailaran o tocaran algún instrumento. Honduras, El Salvador, Guatemala, Costa Rica y Panamá tendrían sus representantes. Dentro del personal médico Calderón encontró a galenos que tocaban violín y piano.

Posteriormente supo que los médicos Wilfredo Álvarez, César Zepeda (q.e.p.d.), Jaime González y Sotero Silva (q.e.p.d.) tocaban guitarra. A ese grupo de guitarristas le hacía falta un cantante y de pronto apareció en escena César Ramírez Fajardo. Un médico que de joven había pasado sus vacaciones en la finca de sus padres y cuyos amigos eran los mozos que por las noches entonaban canciones melancólicas, al pie de una fogota. "Alguien por ahí dijo que yo cantaba con el deje indio. Era cierto, a mí me gustaba. Me sabía muchas canciones porque de tanto escuchar a los mozos tararearlas", asegura. Sabía muy poco de música. Nada de arreglos ni partituras. Tampoco había logrado aprender a tocar un instrumento, pero se unió al grupo de médicos artistas.

—Y al final ¿no aprendió a tocar ningún instrumento?

—(Ríe) Yo no hacía nada más que cantar. Así que me conseguí unas maracas y empecé chiqui chiqui chiqui hasta que aprendí. Ya así me defendía. Eso es lo único que puedo tocar, pero dejame decirte que soy tigre a la maraca. Nadie la toca como yo. Creen que es fácil, pero no –dice este hombre que en algún momento le llamaron el Rey de la Maraca.

Después de practicar en repetidas ocasiones, había llegado el día de la presentación en el Congreso de Médicos. Ramírez junto a sus compañeros salió al escenario del Teatro González para cantar. "Fuimos el espectáculo de la noche", dice orgulloso. Aún faltaba más. "Éramos cinco, pero hubo más afinidad con Zepeda y Álvarez, nosotros habíamos practicado aparte y presentamos otro número".

Esa misma noche, Zepeda, Álvarez y él salieron una vez más al escenario. Vestían de cotonas blancas. "Fuimos un éxito", se jacta. "El doctor Mendieta, quien estaba dirigiendo, dijo: 'Me cuentan los galenos que van a formar un trío, que se llama Los Bisturíes Armónicos'. Inmediatamente el trío rectificó, Los Bisturices Armónicos".

—Esa palabra no existe, ¿por qué bisturices?

—Explicamos que sería bisturices para indicar que no éramos profesionales. Claro que el plural de bisturí es bisturíes, pero nos gustó más como le pusimos.

Esa noche Ramírez cantó Eva de Amor, La Carreta y varias canciones "que alguna gente no conocía". El público gritaba: "¡otra!, ¡otra!, ¡otral...". Recuerda como si fuera ayer las palabras de su compañero, el guitarrista Álvarez: "Dejémoslos enchilados". Así fue. El trío Los Bisturices Armónicos, que años más tarde rescataron y grabaron a nivel casero la canción Son tus perjúmenes, mujer, salieron del escenario después de haber sido ovacionados por los presentes.

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Ramírez entonces canta y hay quienes tildan su música de vulgar e irreverente. Para otros como él es simplemente folclor y parte de la identidad y habla de los nicaragüenses. Afina su garganta. Suspira y comienza a cantar: "Estaba San Pedro sentado en el sol con el calzón roto y de fuera un coyol/ Pasaron dos monjas y preguntaron, ¿qué es eso San Pedro? ¿qué es eso Señor?..." Lanza una carcajada tan fuerte que le provoca tos. Su esposa lo mira y ríe. "Sí. Es irreverente, pero también es folclor español. Es de la región de Tetuán de España, la agarraron en México, también la tocaban en Cuba y aquí en Nicaragua. Donde más se arraigó fue aquí...", considera.

Interrumpe la plática. Se dirige a su esposa.

—Se te están quemando los frijoles.

—No –contesta ella. —Ya has quemado muchas cosas. Jajajá...

—Es que yo la molesto. Cuando está cocinando le digo qué está "cochinando" –explica.

En el último disco Cantares Nicaragüenses, Picardía e Ingenio, César Ramírez Fajardo junto al cantautor Juan Solórzano deleitan al público con canciones como La Plasta, La Burra Pedorra, El Cerote, Bombas y Coplas, San Pedro, entre otras. "Los que nosotros cantamos es folclor", asegura.

En el vocabulario de Ramírez, las palabras como hijueputa o jodido no son consideradas vulgaridades, sino más bien como parte del habla popular nicaragüense. Aunque aclara que depende del contexto en el que sea utilizado. Explica su teoría.

—Si yo le digo a alguien: Ideay hijueputá ¿cómo amaneciste? Estoy saludándolo. No le estoy diciendo nada vulgar, es del habla nicaragüense. Es diferente si yo le digo a alguien hijo de p..., y si le digo hijo de la cien p... y peor si le digo hijo de la cien mil p... Mientras más vaya aumentando es más la vulgaridad. El hijueputa pegado no es vulgaridad, es nuestra habla. Y el jodido es nicanica –manifiesta.

Quienes están en la sala no pue-den evitar soltar una carcajada. No hay quien pueda evitar reír cuando está cerca de Ramírez. "No se puede estar a la par de él sin gozar. Es como un ángel que Dios nos dio. Es un ser transparente que hace felices a sus amigos", cree la cantante nicaragüense Norma Helena Gadea.

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En esta casa todo parece transcurrir en cámara lenta. La pareja que vive en este lugar habla lento, camina lento y ríe lento. Eso se lo debe a los años. César Ramírez Fajardo y Jean Morales llevan 44 años de casados, y como dos tortolitos, aseguran seguir enamorados. "Sí. Con sus pleitos, con sus altos y bajos, pero sí", dice la esposa de Ramírez. Él la observa y sonríe. —De joven, ¿qué tal le iba con las muchachas?

—(Ríe) Era medio dundeco. Yo sólo una. Sólo esa –dice mientras señala a su esposa que no está "cochinando" ahorita– tal vez en los próximos 80 años agarro alguna otra viejita, pero que tenga plata porque ésta me salió sin plata –bromea.

—¿Recuerda la primera vez que vio a doña Jean? ¿Qué se dijo así mismo?

—Claro que lo recuerdo. Desde que la vi me dije: "Ésta es la mía".

—¿Quién enamoró a quién?

—Pues fue ella. Yo era medio dundeco. Ella me dijo: "¿Vamos a estar o no?" Y pues me quitó el anillo y se lo puso –asegura después de una sonora carcajada. Su esposa le interrumpe.

—Nos conocimos por medio de una cuñada, pero a mí al inicio... no me gustaba (ríe). Ya después empezamos a salir, comenzó a llegar a mi casa y ahí caí. Me visitaba, pero nunca nada. Como a los dos años, entonces me dijo que ya era tiempo y yo le dije que sí.

Después de casados, ahí nomás, Jean salió embarazada del primero de cuatro hijos. "Casi la critican por un poquito más y le dicen que es ilegal".

César Ramírez y su hijo Luis Enrique
Ramírez quiere nietos, pero sus hijos por el momento le han dicho que no. En la fotografía junto a su hijo menor Luis Enrique.

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Sus años con Los Bisturices Armónicos fueron desde 1969 hasta 1984. En ese tiempo grabó junto a su grupo dos discos. "Lo que nosotros hacíamos con las canciones que son folclor, que son canciones que no tienen dueño y que no se conoce en qué época fueron hechas, es que las recogíamos, las componíamos y las hacíamos potables. La que más nos costó fue Son tus perjúmenes, mujer. Bueno le costó a Wilfredo (Álvarez). Dice que su abuelo la cantaba, que su mamá cantaba un pedacito... La cantábamos de un modo, de otro, hasta que poco a poco fue saliendo".

Viajaron por el país mostrando las canciones del son nica que habían logrado recuperar. Chontales, Jinotega y Chinandega fueron los departamentos más visitados por este trío que tuvo como cronista a la actual Primera Dama de la República, Rosario Murillo, quien reporteó y escribió sobre sus giras. "Los Chamorro (dueños de La Prensa) eran muy amigos nuestros entonces nos mandaban a Rosario Murillo. Ahí tengo unos reportajes muy buenos de ella", afirma.

Eso sí, jamás recibieron dinero como músicos. Después de una semana agitada en el hospital, los tres médicos viajaban a los departamentos para brindar consultas médicas gratuitas y posteriormente curaban el alma de las personas con sus canciones.

—¿Les quedaba tiempo para practicar después de una jornada en el hospital?

—Sí. Practicábamos todos los miércoles como hasta las tres de la mañana.

—¿Por qué dejan de cantar en 1984?

—Ya estaban los sandinistas. Teníamos invitaciones para ir a tales lados y se robaban las invitaciones, entonces qué íbamos a estar de idiotas y ya dejamos de cantar. Después murió Zepeda y quedamos tuncos.

—Actualmente ¿qué significa para usted la música?

—Es algo que llevo en la sangre. Todos los buenos músicos en Nicaragua son Fajardo o Mejía. Todos son músicos y yo era el único que no hacía nada y ya ves, ahora soy músico.

—¿Cómo es un día en la vida de César Ramírez?

—Más que todo me gusta leer y escribir. Mi pasatiempo son las guitarreadas los martes donde Chale (Carlos) Mántica; los miércoles tengo reuniones de grupo en la comunidad Ciudad de Dios, los jueves juego scrabble con Chale Mántica; viernes hay Asamblea en Ciudad de Dios y sábado y domingo ¡sálvese quien pueda! A lo que salga.

—¿Qué piensa de la música nacional?

—Yo siempre he reclamado por qué las emisoras ponen poca música nacional. El lanzamiento de un disco (Cantares Nicaragüenses) nos ha costado tanto, para ese disco no teníamos patrocinadores al inicio, pero si viene Juan Gabriel de entrada les dan que 50 mil dólares para hotel, y por el concierto cuantos miles más. No es justo que abusen de un cantautor nicaragüense. Camilo Zapata, Carlos Mejía, Otto de la Rocha... al final ¿quién les paga pensiones? Y si se las dan son unas pensiones desgraciadas.

—¿Usted vive de su jubilación?

—Sí. Una jubilación que es una idiotada.

—Don César ¿tiene algún sueño por cumplir?

—Dicen que el ideal de todo hombre debe ser plantar un árbol, tener un hijo, grabar un disco y... (se queda en silencio) ¿qué otra cosa dice? Bueno. Yo creo que ya lo he hecho todo. Sólo me esperan los otros 80 años más que me dé el Señor. Creo que he cumplido la meta bien. Me la he llevado al suave.

Una sala que lleva su nombre

César Ramírez es graduado en Medicina, especialista en Pediatría. Trabajó en los hospitales Vélez Paiz, El Retiro, La Mascota y del Seguro Social. El Hospital La Mascota en la sala de infectología se lee una placa: "Servicio de Infectología. Dr. César Ramírez Fajardo". Saca pecho y dice: "A mí me lo hicieron en vida.Ya muerto ¿para qué?"

Grabaciones y libros

Son tus perjúmenes, mujer fue grabada por primera vez en 1973 en un disco que llevaba el mismo nombre. Posteriormente Los Bisturices Armónicos grabaron su segundo disco, en 1975, llamado Eva de Amor. En 1996, debido a la modernización, la canción fue grabada en CD de Los Bisturices Armónicos Eva de Amor, cuyo material contenía las mejores canciones que habían recopilado a lo largo de los años.

Son tus perjúmenes, mujer fue su mayor éxito, dicha canción le dio la vuelta al mundo gracias al cantautor nicaragüense Carlos Mejía Godoy.

Otras de las canciones recopiladas por este trío fueron Un muchacho tonto, El garrobo, Aparición, El pichelito de agua, El diriomeño, La cabra piquetono, entre otras.

Pero Ramírez no es únicamente músico.También le gusta escribir Su primer libro lo escribió en 1970 llamado Frases que se escuchan en una Consulta Externa, donde recopila sus historias en los hospitales. Asimismo escribió Lengua madre y Libro de cuentos: Lugares, caminos y personas".

Para mí César Ramírez es...

Norma Helena Gadea: "Además de ser un amigo entrañable, es uno de los seres más amenos que yo he conocido. La obra de César Ramírez o bien de Los Bisturices Armónicos ha sido un aporte invaluable para el rescate de nuestra música nacional. Ellos (Wilfredo Álvarez, César Zepeda y César Ramírez ) son pilares de nuestra música".

Luis Pastor: "Es uno de los recopiladores vivientes con una trayectoria muy grande. El junto a Los Bisturices Armónicos se dedicaron a viajar por el país tratando de recopilar música de autores anónimos y que hoy gracias al trabajo de ellos es música que nosotros conocemos".

Juan Solórzano: "Picardía y ejemplo. Esas cosas resumen lo que yo siento por César Picardía porque no dejás de reírte con él y ejemplo porque muchos cantautores nicaragüenses quisieran tener la vida que él tiene. César está más vigente que nunca. Es uno de los que ha construido la historia musical de nuestro país".

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Entrevista