Una nica en Hollywood

Entrevista - 11.09.2005
Ana María Alvarado

Por las manos de la nicaragüense Ana María Alvarado han cobrado vida personajes como Harry Potter, el ratoncito Stuart the Little o recientemente el Hombre Araña. Animadora de la compañía Sony desde el año 2000 logró ascender a ese peldaño gracias a un ímpetu que le obligó poner cara dura cuando nadie la quería contratar

Octavio Enríquez

Toma 1:

Glamour. En la alfombra roja del teatro Kodak desfila lo más selecto del cine. Clint Eastwood sonríe ante las cámaras como en los tiempos de El bueno, el malo y el feo. Las tiene todas para ser esta noche el bueno: Golpes del destino, la película que ha dirigido, es una fuerte candidata a la mejor del año y también tiene un rosario de nominaciones, entre ellas Hilary Swank como mejor actriz y Morgan Freeman como mejor actor secundario.

Es 28 de enero de 2005. Los Oscar roban la atención de todo. Spiderman 2 es candidata a los mejores efectos visuales y todos los trabajadores de la compañía Sony, que la han producido, están expectantes. En su casa, ubicada en Los Ángeles, California, Ana María Alvarado, animadora de la Sony, ha reunido a un grupo de amigos como hace todos los años.

Hay licor, enlistan a los candidatos y apuestan por sus favoritos. Todos son miembros del mundo cinematográfico, pero tampoco son las estrellas. Ahí no encontrarán a un Eastwood, Spielberg o una seductora Jennifer Connely. Son ante todo sus amigos, los que siempre comparten este evento cinematográfico con mucha alegría pero realistas.

Le puede interesar: Un nica dibuja en Hollywood

"Los que hemos jugado este juego sabemos que no es la mejor película la que gana, sino a la que pensamos que la Academia va querer darle el premio. Siempre se toman varios factores como si es una película grande, si le gustó a la gente en general... Son factores que no tienen nada que ver con lo que se premia, por ejemplo, si es el caso de mejores efectos", cuenta Ana María en una entrevista telefónica.

Tanta queja no importa este 28 de enero. Estamos en la ceremonia de los Oscar. Ana María está acompañada en su casa por su esposo, un productor de cine de origen ruso de quien se enamoró en Nueva York durante 1992, mientras los dos lavaban ropa en la universidad de la ciudad.

Llega el turno del premio de los mejores efectos y le corresponde al trabajo de Sony. Spiderman 2, una película en la que participaron unos 300 animadores, entre ellos la anfitriona nicaragüense, ha ganado el Oscar. Empieza quizás por unos instantes la dolce vita del cine, pero para el equipo de producción más alto en la película. Los animadores seguirán en lo suyo al día siguiente.Una nica en Hollywood

Toma 2:

El trabajo. El oficio de Ana María Alvarado es como la magia. Es una hacedora de trucos que van desde hacer volar a Harry Potter en una escoba hasta poner a un ratoncito como fortachón. Stuart aprovecha la oportunidad y se ufana ante una pajarita en Stuart the Link 2. "Bueno es que hago algo de deportes", dice el dibujo animado.

Ana María es heredera de un oficio que antes se hada a mano. Ahora los animadores suelen pasar hasta 12 horas frente a la computadora y no es para nada más fácil.

La animadora nicaragüense está ahora mismo —en el momento en que le escribe un correo a Magazine— en la cueva de los animadores de la Sony, en un edificio largo, oscuro y estrecho en Los Ángeles, California; con cubículos por todas partes por los que ha circulado en al menos siete lugares diferentes dependiendo de la película que trabaje en el momento.

Le puede interesar: El nica que va por el Óscar

En esas "migraciones forzadas" ha trabajado en la animación de Harry Potter, un Hombre sin sombra, Stuart the Litde 2, The ChubbChubss, El expreso polar, Peter Pan y recientemente Spiderman 2 en la que trabajó durante cuatro meses.

En enero pasado la Sony ganó un Oscar y la nica miró la ceremonia en su casa. Eso no impidió que le quedara un recuerdo del exultante momento. Hay una foto en la que aparece sonriendo mientras sostiene la estatuilla con John Dykstra al lado, el hombre que les dirigió el trabajo en Spiderman 2 y toda una leyenda en el cine desde sus trabajos de efectos en la saga de La guerra de las galaxias.

Momento para la fotografía y las sonrisas Colgate. Sin embargo, en la oficina hay pocos lustros de estos recuerdos, si sólo se toman en cuenta los documentos de trabajo en el escritorio, entre ellos los llamados Story Board o los guiones que ocupan para llevar una secuencia de la película.

Sobre el escritorio hay además una lámpara, un mundo tan trivial, tan calculado, que el más aburrido no lo soportaría. Pero para el estrés Ana María tiene su oxígeno. En las paredes del cubículo se pueden ver las fotos de Anton, su bebé de 17 meses.

El último proyecto de la joven mamá es Open Season, otra travesura inventada por la Sony para los niños. La diferencia con las otras producciones es que ésta será animada por completo. En ella trabajan 40 animadores. Al inicio eran 25 pero luego el personal se fue ampliando a medida que el trabajo crecía como el pan con la levadura.

Ana María ha enviado un correo electrónico. En él se ve un poco lo que está haciendo. Es una perfecta animación que sirve para presentar la película: en un árbol con un hueco, que por lo grande parece que lo hicieron una manada de irredentos pájaros carpinteros, salen de pronto unos ojos y luego un oso y un venado. A veces puede hacer y deshacer, dar vida y quitarla, dependiendo del gusto de los productores, porque si algo hay que dejar claro es que tienen supervisores para todo y de la aprobación de ellos depende el éxito del trabajo. ¿Cómo logró llegar a este mundo?

Toma 3:

El origen. La casa de los Alvarado en Nicaragua está en Villa Fontana, muy cerca del colegio Centroamérica. Allí se erige el chalet de Enrique Alvarado, un flaco profesor de periodismo en la década del setenta, y de su esposa María Teresa Reichard, una profesora de idioma, blanca y ojos azules, cuyos orígenes hay que buscarlos en Croacia donde nació la abuela de Ana María.

Aunque en lo del origen no hay que ser contundente: en esa familia hay una mezcla de ocho nacionalidades desde nicaragüenses, norteamericanos, franceses, alemanes, checos y centroamericanos como costarricenses.

Así que Ana María creció en ese ambiente. Con dos profesores como gulas, pues su mamá fue en su momento directora del centro superior de idiomas de la Universidad Centroamericana y Alvarado un exigente profesor que animaba a su hija para que pintara. ''Mi papá me motivaba mucho. Él también dibuja muy bien pero no le enseña sus dibujos a nadie", cuenta la animadora.

Le puede interesar: Fotografía con alma de mujer

Pero don Enrique Alvarado dice que no es tan así, que su hija se ha ganado lo que ha conseguido. Lo mismo dice la pediatra Nidia González Peralta, amiga de infancia de Ana María, quien la describe como "una mujer sencilla", porque en alguna visita a Nicaragua le dijo que no entendía cómo los medios de comunicación podían fijarse en ella cuando en la Sony trabajan un montón de animadores.

Su historia con las animaciones comenzó con los primeros dibujos que hizo en Managua, donde vivió un tiempo. Por una pintura primitivista conquistó incluso un premio en el instituto, en el Colegio Centroamérica, la que conservan los padres orgullosos en la sala de su casa de chimenea, muy suiza en su diseño, de la que Nidia recuerda ese olor a pan penetrante del horno de la abuela.

Nidia también se acuerda de ella por su compromiso social. "Nosotros cuando éramos estudiantes del colegio Centroamérica fuimos a cortar café. Siempre cortaba a mi lado.

Éramos la Indira, la Ana María, la Pilar y yo. Ella siempre se quedaba atrás. Es que me la imagino con sus botas, que nunca se amarraba; con pañuelo blanco, chaquetas militares y arrastrando el café. Nosotros siempre le regalábamos granos para que completara su cuota".

***

Ana María Alvarado nació en Managua dos años antes del terremoto de 1972. Es la segunda de dos hermanos. En ese tiempo vivían en Ciudad Jardín hasta que a su papá le dieron una beca para estudiar comunicaciones en Estados Unidos.

Sus padres cuentan que Ana María desde niña mostró interés y habilidad para dibujar, de tal manera que las amiguitas del colegio le pedían hacer diversas figuras en los cuadernos. Estando en primaria, en un colegio de Estados Unidos, le pagaban por hacerlos hasta que una maestra decidió que debía terminar el negocio.

Así que Ana María se crió al vaivén de sus padres, influida por varios idiomas que se hablaban en casa. Regresaron a Nicaragua hasta en 1980, pero sólo durarían cinco años, los que estudió una parte en el colegio Centroamérica. Al cabo de ese tiempo a don Enrique le ofrecieron la Embajada de Nicaragua en Suecia y tocó empacar de nuevo. —¿Cómo nació su relación con el cine?

Le puede interesar: Una diva nica en Hollywood

Estudié en Suecia durante tres años hasta bachillerarme. Me interesaba mucho la cuestión de la pintura, comunicaciones y como mi papá había sido periodista pues también me interesaba el periodismo. Pensé que el cine sería una interesante combinación. Entonces tuve oportunidad de conseguir una beca con Checoslovaquia. Mi primera opción era estudiar cine, la segunda periodismo y la última pintura. Usted dice: ¿por qué el cine? Y yo le digo que a quién no le interesa el cine. De saber lo que sé hoy tal vez no lo hubiera hecho, pero a los 18 años uno hace...

—¿Pero por qué dice eso? ¿El cine ha sido una mala experiencia para usted?

No, para nada. Me ha ido bien. Pero es un poquito más complicado de lo que uno se imagina. No es tan glamoroso como parece.

—¿Qué ideas tenía usted? Uno cree que puede quitarse el estrés, pero eso ocurre en el caso mínimo de un puñado de personas. Para mi esto del cine es un trabajo de cooperación. No hay una sola visión artística. Hay centenares en cada película. Una de las cosas principales es aprender a entender lo que los demás quieren.

—¿Qué le aprendió a John Dykstra en Spiderman 2?

Él sabe lo que quiere cuando ve algo. En cierta manera es muy bueno trabajar con él porque uno tiene una dirección simple, sabe lo que uno tiene que hacer. No deja lugar entonces para intentar cosas distintas.Ana María Alvarado

Toma 4:

El salvaje mundo de Hollywood. La vida en Los Ángeles, California, no es un asunto de débiles. Ana María Alvarado sabe bien esto desde que estudió cine en Tisch School of Arts (Escuela de Artes) de la Universidad de Nueva York donde se graduó en 1994. En ese tiempo comenzó a trabajar en una firma contadora y en sus tiempos libres hacía trabajos de animación para sumar experiencia.

Hubo épocas en que pasaba día y noche trabajando, tratando de sacar animaciones en cuestión de un par de semanas. Trabajó en la firma contadora durante tres años, tiempo en el que citó una serie de portafolios donde había desde VHS, currículos y dibujos creados por ella misma. Luego los mandó reiteradamente a distintas compañias de animación, la mayoría localizadas en California.

Por eso decidió mudarse con su familia a Los Ángeles, la capital de la producción cinematográfica norteamericana. Las respuestas que recibía no la alentaban. Unas veces no le decían nada, pero esa "sequía" acabó en 1997 cuando la emplearon en una pequeña compañía llamada Metro Lite donde hacía comerciales y de vez en cuando películas. En el 2000 llegaría la oportunidad de la Sony y desde entonces ha tenido estabilidad.

Le puede interesar: Nicaragua de película

Pero como en toda historia hay tristezas. Las suyas empezaron cuando murió su abuela en 1995 y luego con un accidente de su esposo. El productor ruso se tiró al agua en un balneario y se fracturó el cuello. Ese golpe todavía le duele...Una nica en Hollywood

Sección
Entrevista