La canción de los últimos condenados a muerto de la dictadura franquista

Fonoteca - 03.08.2020
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¿Cómo se escribe la última canción de un condenado a muerte? El cantautor Chicho Sánchez Ferlosio, supo que tenía que ser a capela. Más que una canción es un grito desgarrador que primero pide condiciones dignas para ser ejecutado y luego lleno de rabia maldice a sus verdugos, pero no al que ejecuta la orden sino al juez y a sus leyes.

Sánchez Ferlosio se refiere a las dos últimas ejecuciones de la dictadura franquista que se llevaron a cabo en 1974 en España. El garrote vil fue el método medieval que usaron.

Cazadores de ciudad/que nunca os veis satisfechos/no me matéis en la jaula/profunda donde estoy preso.
Comienza el adolorido canto. Que es una de las melodías más conocidas del español. Otro de sus temas que más se ha popularizado es “A la huelga”, que incluso en Nicaragua se llegó a escuchar las noches antes de que se realizaran los paros nacionales contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Muchas de las canciones clandestinas de Chicho se salvaron de quedar en el olvido gracias a que dos estudiantes suecos llamados, Skold Peter Matthis y Sven Goran Dahl, en 1963, se fueron en una furgoneta hasta España para grabar con un magnetófono de manera clandestina en un cuarto de baño a Sánchez Ferlosio.

Que me sienten en la silla,/que me amarren con los cueros,/mirando para Madrid,/aunque yo no pueda verlo.
Dice uno de los versos más duros de este tema dedicado al anarquista Salvador Puig Antich y al alemán Georg Michael Welzel.

@abixael33

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