Galería | Los días de la Contra

Fotorreportaje - 09.09.2019
Eran campesinos descontentos con una revolución que estaba empezando. Luego se les unieron exguardias somocistas y exguerrilleros sandinistas. LA PRENSA/ARCHIVO

Eran campesinos descontentos con una revolución que estaba empezando. Luego se les unieron exguardias somocistas y exguerrilleros sandinistas.

Por Abixael Mogollón G. 

Entre el triunfo de la Revolución sandinista en julio de 1979 y los primeros meses de 1980, en las montañas de Nicaragua se gestó un movimiento armado que se enfrentaría a la recién nacida revolución.

Los primero en levantarse en armas fueron los campesinos y productores. Según Luis Fley, uno de los principales líderes de la Contrarrevolución, “los campesinos no se sentían bien con el método de compra y venta de lo que producían. El Frente Sandinista tenía todo acaparado”. Además de esto Fley señala que la reforma agraria que los sandinistas estaban impulsando no era del agrado de muchos campesinos.

Poco a poco a los campesinos se les fueron sumando antiguos guardias somocistas y la denominada Resistencia Nicaragüense comenzó a cobrar fuerza. La exguerrillera sandinista Dora María Téllez dice que además la guerra de la Contra tenía un componente ideológico fuerte al estar de por medio Estados Unidos y Rusia apoyando a los sandinistas.

Según el exjefe contra Óscar Sobalvarro, entre las filas de la Contrarrevolución llegaron a estar unos 25,000 soldados. Muchos jóvenes, huyendo del Servicio Militar Patriótico de los sandinistas, se unieron a las filas de los contrarrevolucionarios. El exjefe de médicos de la Contra, Enrique Zelaya Cruz, cuenta que cuando era capturado uno del SMP la mayor parte de las veces trataban de convencerle de que se pasara a las filas de la Contra. En la fotografía, los rebeldes realizan ejercicios militares en las montañas de Honduras. LA PRENSA/IHNCA
Un miembro de la Contra en una comunidad en las montañas de Jinotega, en 1987. La Resistencia recibió entrenamiento y financiación estadounidense. Las primeras armas que utilizaron fueron fusiles Carabina, posteriormente recibieron fusiles de asalto M16 de fabricación estadounidense, pero por el terreno montañoso en el que operaban entre Nicaragua y Honduras, los contras terminaron usando las clásicas AK-47. Foto: Bill Gentile
Pedro Joaquín González, Dimas, de barba cerrada (al centro de la fotografía), es considerado el primer jefe de la Contra. Luchó contra Somoza como guerrillero sandinista bajo las órdenes de Germán Pomares. Dimas, el primer contra, fue asesinado por los sandinistas el 19 de septiembre de 1980. Supuestamente fue traicionado por uno de sus más queridos amigos, Mamerto Herrera, compañero de Dimas durante la Revolución sandinista. Foto: Andrea Pinell/Reproducción del libro The Real Contra War.
En 1981 la administración del presidente estadounidense Ronald Reagan activó la Base Aérea José Enrique Soto Cano, en Palmerola, Honduras, desde donde se entrenó a los contras y fue utilizada como base de operaciones. En la fotografía de 1985, varios campesinos son entrenados en las montañas de Honduras. Foto: Bill Gentile.
No hay cifras oficiales sobre la cantidad de bajas que tuvo tanto la Contra como el Ejército Sandinista. En 2009 Óscar Sobalvarro reconoció que la Contra perdió algo más de 13,000 guerrilleros. El Ministerio para la Seguridad del Estado, de la República Democrática Alemana, más conocida como la Stasi, reportó hasta 1986 unos 19,000 muertos entre campesinos, militares y civiles. La fotografía corresponde a un grupo de contras en el departamento de Jinotega, en 1987. Foto: Bill Gentile.
Luego de la derrota electoral de Daniel Ortega en 1990, se inició un proceso de desarme con la Contra. Se calcula que unos 25,000 guerrilleros entregaron las armas durante el gobierno de Violeta Barrios de Chamorro. Asimismo, se redujo la cantidad de miembros del Ejército, pasando de 96,000 soldados a 17,000. LA PRENSA/INHCA

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