La magia de los caballos

Fotorreportaje, Reportaje - 14.09.2016
Chinandega, Nicaragua. 26/Agosto/2014. Niñas y niños realizando equinoterapia. Foto: Douglas López / La Prensa.

Cada semana, cientos de niños con discapacidad visitan el Cortijo El Rosario, en Chinandega, para completar su tratamiento terapéutico con la ayuda de caballos

Fotos de Douglas López Texto por Arlen Cerda

Valentina no para de sonreír. Levanta su brazo izquierdo y sigue sonriendo. Luego levanta el derecho y a unos metros de distancia su mamá la observa y sonríe con ella.

“Cuando la niña tenía seis meses de edad, noté que no movía toda una mitad del cuerpo. Todo del lado derecho. Le costaba mover la mano, el piecito y cuando sonreía la boca se le iba un poquito más de lado. Se le hicieron varios estudios médicos, encefalogramas y resonancias, y le diagnosticaron una hemiplejia derecha”, comenta su mamá Indira Espinoza.

Pero sobre Lanceador, un hermoso caballo de pura raza española con pelaje negro y brillante como el azabache, Valentina, quien ahora tiene 6 años, sigue sonriendo y al pasar frente a su mamá le hace un gesto de “adiós”, moviendo perfectamente su mano derecha.

Valentina tiene dos años en el programa de equinoterapia que ofrece la Fundación Coen en las instalaciones del Cortijo El Rosario, en el kilómetro 134 de la carretera a Corinto, en Chinandega.

Niños con Síndrome de Down, de Asperger o autismo, que sufren parálisis cerebral, son hiperactivos o tienen déficit de atención, entre otras discapacidades físicas o mentales, visitan cada semana la hacienda que el empresario nicaragüense de ascendencia italiana, Piero Coen Montealegre, abrió en 1996 para la crianza, desarrollo, doma y comercialización de caballos Pura Raza Española (PRE) y Pura Sangre Lusitana (PSL), que provienen de yeguas y sementales de las mejores y más importantes crianzas de Europa y América.

En total, 123 niños se han beneficiado con el programa que inició hace ocho años y veinte de ellos ya han sido dados de alta, porque han logrado mejorar su coordinación física o corregir otras dificultades, tal como lo está logrando Valentina.Chinandega, Nicaragua. 26/Agosto/2014. Niñas y niños realizando equinoterapia. Foto: Douglas López / La Prensa.Javier Chamorro nació a los seis meses de gestación y pesó solo 2 libras y media. Al principio todo iba bien, pero luego convulsionó y adquirió una parálisis cerebral. Él ingresó hace dos años y tres meses al programa de equinoterapia y aunque aún no camina ya puede coordinar algunos movimientos. Durante la terapia ríe a carcajadas en los ejercicios de rotación.

Los niños del programa también reciben fisioterapia y junto a sus padres cuentan con apoyo psicológico especializado en la clínica ubicada en el Cortijo. Milagros Saraí, de 14 meses, padece de hidrocefalia y la equinoterapia no está recomendada para ella. Sin embargo, la llevan a la clínica para que reciba una atención que corrija su condición física. Ella es una niña activa y coqueta, que aseguran ha conquistado el cariño de todos.

 clínica ubicada en el Cortijo. Milagros Saraí, de 14 meses, padece de hidrocefalia y la equinoterapia. Magazine. La magia de los caballos. niños con discapacidad visitan el Cortijo El Rosario, en Chinandega