El Quijote de Granada

Perfil - 23.08.2009
José Joaquín Quadra

La vida de José Joaquín Quadra está ligada tanto a la ciudad colonial como a la historia de Nicaragua, por algo sin un Sancho o Rocinante, representa las quijotadas del pasado y presente de La Gran Sultana

Luis E. Duarte
Fotos de Orlando Valenzuela

Cuando uno lo ve es fácil compararlo con la figura enjuta y larguirucha en la imaginación de Miguel de Cervantes. Como su hermano, trece años mayor, el poeta Pablo Antonio Cuadra (q.e.p.d.), José Joaquín Quadra tiene el mismo aura quijotesco.

El mayor se firmaba simplemente PAC y él también acorta espacio, usa por lo general sus iniciales JJQ, como aparece por ejemplo en la puerta de su casa en la calle La Libertad de Granada.

Nació en esta ciudad y a sus 84 años no parece tener intenciones de separar sus restos de la historia de Granada, donde está arraigado por patrimonio familiar y tradición.

Uno entra a su casa y parece un archivo de historia, con fotos y periódicos de diferentes épocas, ligadas casi siempre a sus años dentro del Partido Conservador, un partido regional, de élite burguesa y católico que más existió a la sombra de los liberales de lo que ejerció verdaderamente el poder en la historia independiente de Nicaragua.

El mismo Quadra con “Q” admite que con dos presidentes conservadores en los últimos 20 años, ni siquiera el partido pudo sacar ventaja política y se mantiene disminuido por los liberales que sí han ejercido históricamente más poder en Nicaragua.

Su apellido tiene la “cu” original de los primeros integrantes de la familia, es parte de este pasado aún vivo en las familias más tradicionales y él de hecho como historiador e investigador ha debido recuperar.

JJQ es además Cardenal por su madre, una leonesa. Es parte de dos corrientes vitales en la existencia de Nicaragua, corrientes que chocan y se convierten en sangre. Fortuna que la suya aún corra por sus venas.

El tío-abuelo Vicente Cuadra fue mandatario entre 1871 y 1875 dentro de los llamados 30 años conservadores y su padre Carlos Cuadra Pasos quiso ser Presidente pero las disputas dentro del partido lo llevaron incluso a sufrir un atentado.

Un documento antiguo revela el nombre de uno de los primeros Quadra en Nicaragua, se llamaba Desiderio y fue nombrado escribano público de la ciudad, es el mismo personaje a quien se le considera el fundador del primer diario del país, un manuscrito satírico llamado La Loca que apareció en 1826 en la ciudad.

Con su paso lerdo JJQ nos lleva a su biblioteca. Un lugar oscuro con olor a viejo, lleno de revistas, libros con décadas y polvo. Hay una imagen de un Cristo crucificado donde reza a diario y a la par una pequeña escultura de El Quijote.

En su álbum de fotos hay muchas imágenes de las campañas electorales de los años 50, aparece junto con Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, pero también se ven algunos recuerdos de la escuela, vestido de boy scout junto al recién fallecido Rafael Córdova Rivas.

Fotos de diferentes épocas cuelgan en la sala de espera en uno de esos típicos patios coloniales de Granada. “La familia Quadra vino muy al comienzo de la conquista y ha tenido mucha importancia en diferentes ramos, en la literatura, política, en el desarrollo de la ciudad de Granada. Mi papá me decía, dónde veas un Cuadra, sea en la Presidencia o en el patíbulo es tu pariente”.

Fotos de Orlando Valenzuela
José Joaquín Quadra es también un archivo de imágenes e historia.

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En un lugar de Nicaragua, cuyo nombre a veces mencionan los libros de historia, no hace mucho que vivía un joven granadino, de aquellos del Partido Conservador y abolengo. Frisaba la edad de nuestro hidalgo los 34 años. Era flaco, alto y blanco de ojos claros. Era de apellido Quadra, porque así se llamaban sus ancestros, pero su hermano sólo era PAC y sería un poeta. “Pero esto importa poco a nuestro cuento”.

En las reuniones del partido un grupo de opositores organizó una guerrilla para derrocar a la dictadura y así este señor granadino vio conveniente y necesario tomar las armas para el aumento de su honra como también para el beneficio de la República.

Así el avión procedente de Costa Rica dejó a la guerrilla en un potrero de Chontales, en el llano Mollejones. Era invierno y no aterrizaron en el lugar planeado, el Frente Interno nunca llegó y los combatientes de la dictadura caminaron largas sendas sin pertrechos y pocas municiones.

“Creyeron que al entrar iba a explotar Nicaragua”, sostiene Quadra, que desde 1952 proponía un relevo generacional en el tradicional partido verde. El campesino demostró ser temeroso y no compartió la lucha.

Uno de los comandantes de la acción era Luis G. Cardenal, en su libro Mi rebelión, citado también en un artículo por Jorge Eduardo Arellano, revela que habían en esa operación nueve Chamorro, tres Cardenal, tres Téfel Vélez, tres Leal, tres Pierson Cuadra, dos Vélez Bárcenas, dos Córdova Rivas y dos Zavala.

“He sido un Quijote en la vida, para hacer lo que he hecho sin remuneración ni contrato”, dice este hombre de páginas impresas, cofundador de universidades, ex congresista y ex guerrillero.

Quadra a la sombra de su famoso y fallecido hermano PAC, ha estado vinculado con proyectos que hacen valer la figura de caballero andante. Es además uno de los fundadores del Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica que este año celebró su 50 aniversario dándole un homenaje.

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Lorenzo Cardenal es la primera referencia de su familia materna. Era capitán de un barco que encalló en las costas de El Realejo, se casó con una leonesa, tuvieron un hijo y su nieto Pedro Cardenal fue canciller; su hijo Salvador es abuelo de JJQ y en la revolución de 1928 fue perseguido por los liberales.

Su abuela al morir entregó la casa al Obispo en herencia, una de las obras arquitectónicas centrales de la Plaza Central de Granada.

Los De la Quadra estaban en cambio desde el siglo XVI en Nicaragua a pocos años de la fundación de Granada. “La característica de la familia es el amor por las letras, al estudio, preferir la justicia a la riqueza”, dice JJQ.

Una de las referencias constatadas de la familia es la de José Antonio de la Quadra Sánchez, cuyo hijo Santiago fue bautizado en Granada en 1718.

Después del golpe contra el presidente Leonardo Argüello, su padre pactó en 1948 con Anastasio Somoza, siendo presidente Víctor Román y Reyes, por lo que cayó en desgracia con sus compañeros conservadores, en medio de una crisis económica y enfrentamientos armados.

Cuadra Pasos no negoció ninguna diputación, tampoco sus hijos obtuvieron un puesto por ese acuerdo, dice JJQ. Sufrió un atentado con una bomba y aunque sospechaba quienes eran los tres autores vinculados, prefirió olvidar el caso y llevarse el secreto al sepulcro.

PAC fue casi un segundo padre, era el mayor de los cinco hermanos y trece años lo separaban de José Joaquín. “No había un paso que no lo consultara con Pablo Antonio, siempre mantuvimos una buena relación”, dice. De hecho, era JJQ quien llevaba los papelitos a la novia que sería esposa del poeta durante toda su vida.

Sus otros hermanos son Carlos, Marta y Leonor. Tiene nueve hijos, le siguen unos 25 nietos y siete bisnietos, es el producto de la constancia del catolicismo familiar y 62 años de matrimonio. A misa los domingos y el jueves de Santísimo, aunque “me entiendo directamente con el de arriba, tengo mis propias oraciones”.

Sus años de estudio en el Centro América lo convirtieron en “un jesuita sin votos, pero con botas”, pero a pesar de su interés por estudiar Medicina no pudo concretar una carrera por razones económicas, pero sobre todo de faldas.

Conoció a Gladis Sandino, que vivía en el Ingenio San Antonio con sus padres, así que agarró las maletas y se fue de cajero a los 23 años para estar cerca de la mujer que le dio nueve hijos.

Salió del ingenio porque a su edad no había ni radio en Chichigalpa y aceptó la oferta para trabajar en La Prensa de su primo-hermano Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.

Empezó en la prensa deportiva en un tiempo que tiraban dos mil ejemplares y ahí trabajó hasta los años ochenta a la par de su hermano y sus primos.

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Frente a toda su vida llena de homenajes, publicaciones y debates políticos, pero sobre todo ante un granadino y conservador militante, un error grave es preguntar por ese estereotipo que cada nicaragüense señala al sultaneco.

—¿Y usted cree que el granadino es fachento?

—Somos extrovertidos. Yo soy leonés y granadino. Eso de la Purísima en la casa de León es porque no quieren salir de la casa (diez años antes se hubiera atrevido a salir a las isletas después de esta entrevista, advirtió antes). Qué otra ciudad tiene un volcán como el Mombacho, un lago de 9 mil kilómetros cuadrados en dos pasos, una laguna a quince minutos, 365 isletas a la vuelta de la esquina y si querés caminar un poco más podés ir a San Juan del Sur, Casares y Huehuete. Vos no podés decir con todo esto que sos fachento, decís lo que tenés.

—¿Y aún queda algo de la rivalidad entre Granada y León?

—Yo soy las dos cosas, pero como granadino tenés un resentimiento con León, pero León no estuvo nueve meses sitiado, ahí estuvo el jodido de Jerez en Xalteva y nos hizo m… ¿Quién nos pegó fuego? Walker. ¿Quién lo trajo? ¿Y qué le hemos hecho nosotros a los leoneses?

Uno cree que ahí termina la respuesta, pero JJQ se toma tiempo para pensar más y siempre en diferentes momentos recuerda que la expresión le queda grabada como una espina en el alma.

Sostiene que fueron los liberales quienes hablaron por primera vez de aquellos “de la Calle Atravesada”, pero los principales líderes conservadores no venían de ahí.

Cuando su padre Carlos Cuadra Pasos fue precandidato a la Presidencia por el Partido Conservador dijeron que era de la Atravesada, decir eso ha sido una calumnia muy fuerte por la fama que le han dado al lugar, pero sólo el presidente Vicente Quadra vivió ahí, advierte JJQ. Nadie más de la familia residía en la famosa calle, ni siquiera los Chamorro –y menciona a los cuatro presidentes–, porque venían de La Merced.

—Pero el mismo Camilo Zapata habla de El Nandaimeño.

—Para acabar de rematarte… Las dos personas del deporte que más se han destacado, quitando a Alexis, que en paz descanse, ¿quiénes son?

—Denis, ¿quién sería el otro?

—Cabrera, de Nandaime. Granadinos cien por ciento, los dos. Algún día voy a escribir de eso porque yo escribía en La Prensa una columna con seudónimo de mujer “Lusitania”.

Su actitud frente al estereotipo deja que revele una parte del movi-miento que formaron los jóvenes de las familias pudientes granadinas en su momento. Así que entre sus actos de rebeldía estaba, por ejemplo, dejar entrar a un cochero en camisa al Club Social de Granada, donde sólo entraban con saco y corbata.

La juventud granadina de los años 40 y 50, trató que el Partido Conservador fuera agitado en sus raíces, aunque en la copa estuvieran los padres. Así aparecieron Pedro Joaquín Chamorro Cardenal quien redactó un pronunciamiento hace 50 años que estremecería a Margaret Thatcher:

“En los actuales momentos históricos en que el capitalismo liberal está en crisis y las conquistas sociales de las clases trabajadoras son banderas de reivindicación cristiana frente al liberalismo y comunismo sería improcedente y absurdo que en la selección de nuevos directivos se adoptara un criterio predominantemente capitalista haciendo de la fortuna personal mérito político preponderante, ya que se llevaría a la instauración de una oligarquía plutocrática en el partido que los alejaría de las masas trabajadoras y la propia doctrina cristiana de justicia social”.

En su vida política tuvo momentos muy intensos, en los 50 la situación del país era muy parecida a la actual después del pacto de los generales en medio de una crisis económica. Entonces la juventud no creía en la vieja guardia. “Pedíamos seguro social, autonomía municipal y universitaria, un ejército apolítico”, recuerda.

“Llegó Luis Somoza y vivamente consiguió todas esas cosas, pero tenía la puya de su hermano que si no se hubiera metido seguramente hubiera gobernado con alternabilidad y moderación junto a Quintanilla, Quintana, Trejos Somarriba o Marenco”.

Mucho después, cuando su gene-ración tomó el mando de los conservadores, había tres hombres fuertes que pugnaban por dirigir al partido: Fernando Agüero, Luis Pasos y Pedro Joaquín Chamorro. “Pero eso jodía, así que uno de ellos dijo ‘hagamos un favor a este partido y retirémonos un año’. Qué pasaría si hicieran eso ahora los políticos”, dice JJQ.

—Usted conoció como congresista a muchas personalidades.

—Hasta con Luis Somoza hablé.

—¿Y qué impresión le daban?

—Muy diferente a los dirigentes de ahora. Podías hablar con altura, tenían principios. Quintanilla era de izquierda, muy de izquierda, pero podías hablar. (Menciona a dos connotados intelectuales), son brillantes, pero ya obsoletos.

—Quizá los académicos (jóvenes), ya no se meten en la política.

—Yo hablé con el hijo de…, me contestó ‘tengo que hacer reales primero’. Yo le dije que cuando tuviera reales no iba a encontrar dónde meterse porque no iba a haber ni m… en este país.

Fotos de Orlando Valenzuela
La cruz siempre en la historia familiar, en el centro de las imágenes que muestra cada una de las bodas de sus hijos.

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