El sandinista Olvidado

Perfil - 18.07.2004
Adrían Efraín Sánchez Sancho

Adrián Efraín Sánchez Sancho, llamado “Payín” o “Leonel” en las filas de conspiración, fue miembro de la Dirección Nacional del FSLN hace 34 años y uno de los tres hombres que ha ostentado el cargo de secretario general, junto a Carlos Fonseca y Daniel Ortega. Sus propios compañeros lo mandaron a matar, pero aún vive para contar el cuento.

Eduardo Marenco Tercero

—¡Tomasín hermano! ¿Cómo estás?— le dijo al comandante Tomás Borge, justo después del triunfo de la revolución en la oficina de Michele Najlis, en Migración, con la presencia de Lenín Cerna.

El comandante, que para entonces se sentía un dios del Olimpo, lo vio de pies a cabeza y le espetó:

—¿Y quién sos vos?

Fue entonces que Adrián Efraín Sánchez Sancho, miembro de la Dirección Nacional histórica del FSLN, se enteró que el tren de la revolución lo había dejado. Lejos estaban ya los inicios de su militancia política cuando andaba con papeletas en mano pidiendo la libertad de Tomás Borge, allá por los años cincuenta, el mismo que —seducido por "el erotismo del poder"— no le reconoció, al tenerlo frente a sí.

Había nacido ochomesino el 8 de septiembre de 1940, en Matagalpa. El parto se aceleró porque alguien le llegó a decir a su madre y a su abuela, que había visto el cadáver de Domingo Sánchez Salgado, Chagüitillo, en la Cuesta del Coyol. "No sé quién será el bárbaro que hizo eso, para decirle gracias o darle un garrotazo", comenta Payín, 64 años después, bajo el almendro de su casa en Linda Vista, un reparto de clase media en Managua, donde Humberto Ortega Saavedra le obsequió una modesta vivienda.

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Exige que le llamen camarada. Eso de don no va con él. Don sólo Carlos Marx. Tiene la voz baja del conspirador. Antes que conversar, cuchichea. Es pequeño y delgadísimo y al verlo en la calle parece más bien un campesino antes que un guerrillero que secuestró un avión, mató a guardias y estuvo a punto de inmolarse en un tiroteo con sus propios compañeros de armas. Tiene la tos del fumador y aún así no deja de encender un cigarrillo tras otro.

Los cuatro jinetes

Desde su niñez fue guiador de carreta de bueyes, carretonero, acarreador de piedras y aprendió cualquier oficio para ayudar a sostener la economía familiar, hasta que se volvió panadero, o panificador como él prefiere decir.

"En las cuarterías donde vivíamos, mi padre se reunía con sus camaradas de partido o de sindicato y yo escuchaba sus conversaciones y planes", recuerda.

Así nació su simpatía con las luchas sociales. Las lecturas de libros como Así se templó el acero, Un hombre de verdad, Somos hombres soviéticos y Un reportaje al pie de la horca, contribuyeron a su formación. Fueron cuatro personas las que le dieron sentido a su vida: su padre Domingo Sánchez, Carlos Marx, Ernesto Che Guevara y Carlos Fonseca Amador; este último, el único hombre por el que ha llorado en su vida.

Desde temprana edad se incorporó a la Juventud Patriótica, semillero de futuros militares de la Juventud Socialista y, en algunos casos, del FSLN. En 1962, formó parte de la segunda remesa de revolucionarios nicaragüenses que viajó a ser entrenado a Cuba donde tuvo un rápido enfrentamiento con el Che debido a un pleito interno entre los guerrilleros. “Gallito el hombre”, le habría dicho el Che.

Solía andar por las calles de Managua con una Biblia en la mano pero en realidad sólo cargaba la carátula, ya que por dentro las páginas eran del Diario del Che. “payín” fue el hombre que reclutó a Edén pastora para el FSLN y a Jaime Wheelock Román, a pesar de que Carlos Fonseca, según él, lo consideraba un dandy.

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Cuando en San José, Costa Rica, se constituyó la Dirección Nacional del FSLN a finales de 1969, o inicios de 1970, él hizo parte de la misma. La Dirección estaba compuesta por Carlos Fonseca Amador, secretario general, Humberto Ortega Saavedra, Daniel Ortega Saavedra, Oscar Turcios Chavarría, Ricardo Morales Avilés, Julio Buitrago Urroz, Efraín Sánchez Sancho y Francisco "Chicó" Rosales Argüello. Payín llegaría a ser secretario general del FSLN.

Pies en polvorosa

Para la guerrilla de Pancasán, Payín había servido de apoyo logístico. Tomás pudo estar en Pancasán pero él estaba en Matapalo, una hacienda cercana a Matagalpa con una de sus damiselas”, reclama.

Asegura que en los sesenta Nicolás Valle Salinas, ahora funcionario del Consejo Supremo Electoral y entonces jefe de la Policía de Managua, lo torturó personalmente y lo mantuvo preso durante 27 días, sin agua ni comida, de modo que se bebía sus propios orines. Por una rendija sacaba el zapato cuando llovía a ver si recogía algo de agua. A veces lo lograba y otras no.

En 1969 se produjo un hecho que cambiaría la historia del FSLN. Igor Úbeda fue asesinado por un celador cuando intentaba asaltar el Banco nacional como parte de los clásicos “recuperes” revolucionarios. El celador le disparó a la cabeza, a altura del bigote.

Carlos Fonseca Amador se encontraba en costa rica. En su ausencia, los hermanos Ortega pugnaban por tener el control del FSLN. Efraín Sánchez Sancho se había convertido en el poder real en el área urbana (1969-1970). Sin embargo, Oscar Turcios y José Benito Escobar no desaprovecharon la muerte de Igor Úbeda para cuestionar su mando. También lo acusaron de quedarse con 180,000 córdobas y de abusar de compañeras de lucha. Algo que él niega. En el caso del dinero, “me hubieran fusilado”, dice. En cambio, ha sido mujeriego empedernido, al punto que se le contabilizan hijos en Perú, Honduras y en Nicaragua. Se dio una reunión con José Benito Escobar, Oscar Turcio y Leopoldo Rivas, quienes se enfrentaron a Efraín Sánchez, quien los desarmó. Payín andaba una M-3, dos granadas, una browning y una 45 mm. “Por lo menos iba a pelear unas dos horas”, recuerda.

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José Benito Escobar dio la orden de matarlo. La verdad, piensa él, es que no se atrevieron a hacerlo. Por esos días, semana de LA PRENSA publicó un reportaje sobre la crisis interna del FSLN, fuerza insurgente en la que "la bajeza era la comida diaria", según el reporte. En una ocasión, en 1970, Payín se encontraba echando gasolina en León cuando lo reconoció el te-niente de la Guardia, Ernesto Abaunza Withford, a quien mató de ocho tiros mientras éste alcanzó a herirlo de tres disparos.

Secuestro de avión

A Payín lo reclutó el Partido Comunista y en julio de 1970 salió del país rumbo a Honduras, con destino a la Unión Soviética, muy enfermo, pues recibió tres balazos en el cuerpo, incluso uno que le entró en la cabeza y le salió debajo de la mandíbula sin matarle.

Se incorporó finalmente al Partido Comunista de Honduras durante 11 años. En 1978 se contactó con los hermanos Ortega, a raíz del asesinato del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, ofreciéndose a colaborar en la insurrección, pidiendo un fusil y un lugar para combatir. Se concertó una reunión pero al final no se dio. Al poco tiempo cayó Somoza. "Me quedé con las ganas", dice ahora.

Con el triunfo, durante un tiempo le dieron empleo en Migración. Lenín Cerna lo puso a que rastreara todo documento relativo a Honduras. Así lo hizo. Poco después se realizaría el operativo para matar a Pablo Emilio Salazar, el Comandante Bravo, en Tegucigalpa.

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En abril de 1982, junto a tres hombres, secuestró durante cuatro días un avión en San Pedro Sula, Honduras, armado de dos cajas de explosivos, una 357 magnum y un M-3. La acción fue en nombre del "Ejército de Liberación Nacional" en Honduras, inexistente, pero que sirvió de cobertura a favor del Partido Comunista. Procuraba la liberación de presos políticos a los que habían matado ese mismo día, de modo que lo único que logró fue un rescate monetario, que él recuerda era de 150,000 dólares, aunque en su propia familia se le hace mofa al respecto, porque consideran que el rescate fue de una ínfima cifra. Entregó el dinero a los comunistas de ese país, quienes, cuando volvió de Cuba, lo purgaron.

Regresó a Nicaragua, le ofrecieron ser jefe de celadores, anduvo con los marxistas leninistas, nunca tuvo poder y en los noventa vendió libros y estuvo en puestos burocráticos. La revolución, para él, murió con los verdaderos sandinistas.

Tomás Borge, al sol de hoy, dice no recordar nada de él. "¿Qué tiene que ver él con el Frente Sandinista?", preguntó al consultársele. Y reiteró: "Yo la verdad, no recuerdo nada de él".Adrían Efraín Sánchez Sancho

La muerte de Carlos Fonseca

Efraín Sánchez piensa que Carlos Fonseca murió en Zinica buscando cómo encontrar a Henry Ruiz, el comandante Modesto, para conciliar posiciones sobre las pugnas internas en el FSLN. "Yo me pregunté: ¿por qué Carlos en Zinica? Si ya habíamos tenido una refriega en el setenta, y después que había refriegas entre nosotros y la Guardia, lo que hacía la Guardia es que sembraba soplones, jueces de mesta, capitanes de cañada", dice."Entonces yo me preguntaba: ¿por qué Carlos había ido a caer a ese lugar?" Después se enteró: no fue que lo mandaron a morir, lo cual sería "una canallada" sostenerlo, no fue eso, no. Ya para entonces Carlos Fonseca está cuestionado por Oscar Turcios y Eduardo Contreras, recuerda. "Carlos Fonseca muere buscando cómo encontrar a Henry Ruiz, jefe de una de las tendencias", sostiene, pues buscaba una salida a la división.

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Mitos

Hay mitos por derribar acerca de la historia del Frente Sand in ista, sostiene Efraín Sánchez Sancho.

Mito 1: Que Tomás Borge sea el autor de la frase "Carlos Fonseca es de los muertos que nunca mueren". En realidad tomó las palabras prestadas del argentino José Ingenieros, pronunciadas durante la despedida a un poeta amigo. Ni siquiera las encomilló, señala. Puede ser, contesta Borge. "Gabriel García Márquez también dijo de (Salvador) Allende que es de los muertos que nunca mueren, copiándose de mí', alega. Sánchez Sancho considera que Borge es un mitómano y megalómano. Eso le tiene sin cuidado a Borge.

Mito 2: Que Julio Buitrago Urroz fuera el padre de la resistencia urbana. El padre de la resistencia urbana se llamó Jorge Navarro, iniciándola en 1962 ó 1963, afirma.

Mito 3: La frase atribuida a Leonel Rugama:"¡Que se rinda tu madre!" Esa frase la acuñó Róger Núñez, asegura.

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