Las voces de Lautaro Ruiz

Perfil - 23.05.2004
Lautaro Ruiz con el personaje de Don Goyo

Nació en Jinotega, se desarrolló en todo el país y ha difundido la
cultura e idiosincrasia de su pueblo por diversas partes del mundo, a través de sus dos personajes favoritos: Cristóbal Colón y don Goyo

Jehú Hernández Sandoval

Conversar con Lautaro Ruiz es como hablar con varias personas a la vez. Se le hace una pregunta y bien la responde don Goyo, el curita, la Merceditas, la vieja chismosa del pueblo o el campesino curandero. Es hasta que alguno de ellos se descuida y "suelta la guitarra", que Lautaro Ruiz retoma la plática para hablar casi siempre de sus personajes. Él mismo es culpable de que le asalten la palabra a cada instante y no lo dejen hablar como quisiera.

La apariencia de Lautaro es como la de muchos campesinos que viven en la zona montañosa del departamento de Jinotega. Aunque usa ropa de ciudad, su forma de caminar, los gestos que realiza y la manera de hablar, revelan su origen. La mayor parte del tiempo lleva entre sus manos un sombrero. Cuando habla don Goyo, por instinto se lo pone en la cabeza y transforma el rostro con las expresiones de un anciano irreverente y enigmático. "Metiche", lo define mejor.

Sus dotes de artista salieron a flote desde que era niño, pero no se consolidaron hasta que llegó a la universidad y se encontró con los miembros del Frente Sandinista que luchaban contra el gobierno de Anastasio Somoza Debayle. Decidió sumarse.

Entre sus formas de lucha figuran la pintura, la música y la poesía, pero también los gritos desgarradores que salían de su garganta a todo pulmón, de pie en una esquina: "Somoza es un ladrooooón". Para salir ileso de semejante osadía, sacaba de su mochila gorras, camisetas o sombreros y gabanes que le servían para transformar su apariencia en un santiamén. De esa manera fue afinando su arte en el disfraz. "Por razones de seguridad", apunta.

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En la década de los setenta, en la plenitud de su juventud, pasaron por su cabeza una serie de ideales encontrados. Fue cantante, poeta, mal alumno en matemáticas y excelente en literatura, fundó el periódico "La voz del mudo", fue guerrillero urbano y hasta tuvo aspiraciones sacerdotales. "Un día antes de salir para un Seminario de Guatemala, caí preso por haber pintado en contra de la dictadura", recuerda. Ahí quedó su sueño de vestir la sotana.

Cuando Lautaro escucha, sus ojos reflejan lo que está ocurriendo dentro de su cabeza. Una especie de "ruleta rusa" mental, tratando de decidir cuál de sus personajes dará la respuesta. En cuestión de segundos deja de ser Lautaro y pasa a ser el personaje elegido.

De todos sus personajes, a los que más quiere y más utiliza en sus conversaciones, son Cristóbal Colón y don Goyo. Este último es una especie de híbrido surgido tras mezclar elementos interesantes de dos personas de la vida real. Don Lolo Sánchez, un chamán de Jinotega que hablaba con los pájaros y curaba con hierbas, y de don Adán Zeledón, un viejo que contaba historias, algunas inventadas y otras con un asomo de realidad, pero que en ambos casos tenían algo en común: la exageración.

"Ese viejo se miraba un hombre serio. De repente te quedaba viendo y te decía un cuento increíble. Si te ponías a reír, simplemente guardaba silencio y se iba", recuerda Lautaro. "De esos dos viejos excelentes, surge don Goyo", enfatiza.

Don Goyo es un contador de cuentos con contenidos sociales, políticos, económicos o culturales, que contados con la peculiaridad de este personaje se convierten en protesta, en denuncia y hasta en validaciones de cosas que se están haciendo bien.

Cuando don Goyo transmitía por Radio Insurrección en Matagalpa, lo acompañaban en sus cuentos diez, doce y hasta trece personajes, pero en la cabina Lautaro se encontraba completamente solo, asistido desde los controles por su amigo Armengol Hernández, haciendo los efectos especiales.

Calcula que don Goyo ha contado unos 150 cuentos por diferentes medios: la radio, casas comunales, parques y hasta debajo de los árboles. También ha viajado dentro y fuera del país, incluyendo las márgenes del Río Coco en comunidades miskitas comiendo guabul y a orillas del Lago Ontario, en Canadá, acompañado por una familia piel rojairoquí.

Por su parte, Cristóbal Colón es ni más ni menos que la personificación del viejo almirante español que descubrió hace más de cinco siglos lo que hoy se conoce como América. Es una obra teatral que ha viajado por Alemania, Bélgica, Estados Unidos, Cuba, entre otros países.

En cada presentación de esta obra pone de manifiesto su calidad artística. Cambia de voz a cada instante, se disfraza en cuestión de segundos y ejecuta una serie de danzas que inician con música folclórica, palo de mayo, salsa, merengue y terminan con vals, tango, entre otros.

La obra es, a final de cuentas, una crítica a la forma en que los españoles conquistaron a los indios, y sobre todo a las indias, trayendo una espada en la mano derecha y una cruz en la mano izquierda, "para evangelizar", decían.

La Prensa/Magazine/Archivo
El personaje Cristóbal Colón ha viajado por Alemania, Bélgica, Estados Unidos y Cuba.

Son imitaciones

Los personajes reales de Lautaro los trabaja en base a imitaciones y no de remedos, como muchos creen, porque según él, "la imitación dignifica al personaje, el remedo lo deforma". Como para ejemplificar lo que acaba de decir, habla como homosexual y luego aclara: "Yo lo hago con respeto, sin vulgarear y si otro personaje lo vulgarea, don Goyo lo reprende. Todo eso lo hago para darle ánimo al diálogo".

Sus habilidades artísticas lo llevaron a participar en películas proyectadas en la pantalla gigante. Formó parte del elenco de Mujeres de la frontera y Sandino. Próximamente se convertirá en el personaje principal de la película El Güegüense, pero interpretará 25 personajes más, entre los que destaca la Hortensia, la "Celestina" más famosa que tuvo la vieja Managua. "Me siento con capacidad para hacer todos esos personajes", asegura.

La película se va a rodar en Diriamba, pero también harán grabaciones en Granada, Masaya y León. "La va a manejar Felipe Hernández a través de Producine, pero están buscando apoyo con gente de Centroamérica para que sea un proyecto regional. El costo aproximado de esta película está calculado en medio millón de dólares", señala.

Si todos los planes de Lautaro marchan conforme a la agenda de trabajo, los nicaragüenses podrán disfrutar de esta producción antes que finalice este año.

El rincón de Don Goyo

Luis Lautaro Ruiz Mendoza

Nació en Jinotega en 1958. Su papá fue hojalatero y su mamá ama de casa, ambos de origen campesino. Contrajo matrimonio con Albertina Navarrete y procreó dos hijas:Tamara y Sara.

"Tamarita tiene 21 años y está terminando la carrera de Derecho en la Universidad Centroamericana (UCA), y la menor, Sarita, salió como yo, es actriz de teatro, me ayudó a hacer programas infantiles en la radio, hace voces y pinta", expresa con aires de orgullo. Se considera a sí mismo como la oveja negra de cuatro hermanos. Es el músico, el trovador, el que trasnocha poniendo serenatas. Sus andanzas lo llevaron a la costa Caribe nicaragüense, donde aprovechó el tiempo para compilar unas 16 mil palabras miskitas, con las que trabajó un diccionario que espera publicar pronto.

Igual le ocurre con el libro La estirpe de los exentos o El perverso condecorado, que recoge parte
de su biografía, escrito no sin antes pedir permiso a su esposa. Este libro se encuentra en la alforja de Lautaro junto a otros tres, a la espera de que alguna empresa o editora le ayude a publicarlos.

Entre sus proyectos figura El Rincón de don Goyo, un lugar que está preparando para difundir la cultura norteña en todas sus presentaciones. "Este lugar está ubicado frente al parque Las Palmas, en Managua, y está pensado para proyectar Matagalpa, Jinotega, Estelí, Somoto y Ocotal, con la cususa, la chicha, el agualoja, los gofios, la comida típica norteña y traer muchos grupos de música norteña que hay en esa zona del país", expresa.

También servirá para que los productores de artesanías y algunos alimentos, lleguen a vender sin intermediarios, beneficiándose ellos y beneficiando al consumidor final, comprando más barato. "Hay que eliminar a los intermediarios para que los campesinos prosperen", dice.

La Prensa/Magazine/Jorge López
Lautaro Ruiz en el papel de Don Goyo.

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