Luis Núñez Salmerón, el hombre de cinco profesiones

Perfil - 09.08.2021
Luis Nuñez Salmeron

Luis Núñez ha sido inquieto y curioso. Eso le ha llevado a estudiar cinco profesiones y a sus 59 años lo puede encontrar en una cancha de baloncesto, leyendo informes económicos, en los juzgados, escribiendo poemas, en una entrevista.

Por Hans Lawrence Ramírez

A simple vista no parece un maestro, pero de sus cinco carreras, el magisterio es lo que más le apasionó a Luis Núñez. El gusto por impartir clases lo heredó de su padre César Núñez Sánchez, quien en los años 50s fue el director del Instituto Nacional Miguel Ramírez Goyena.

Su hermano mayor, también de nombre César, fue quien le enseñó todo lo que debía saber sobre baloncesto. Cómo driblar, pivotear, lanzar, tapar, correr con el balón y demás cosas esenciales que lo llevaron a convertirse en uno de los mejores jugadores de su época.

Jugó partidos memorables. Una vez expulsaron a tres jugadores de su equipo y solamente él y otro compañero tuvieron que jugar contra cinco del otro equipo. “Yo creo que ese es el único partido de la historia donde un equipo se queda con dos jugadores”, comenta.

También jugó contra Ricardo Arjona, el cantautor guatemalteco que jugaba baloncesto con su país en el torneo Carlos Ulloa In Memorian. Los dos jugaban de poste en sus respectivos equipos.

También jugó con otros basquetbolistas emblemáticos del deporte nacional como Noel McKenzie, Jorge Luis Ayestas, Paul Argüello y Herman Mullin. Con los últimos dos recuerda haber tenido grandes rivalidades deportivas, pero nunca personales.

Luis Núñez durante un partido con el equipo de Los Dantos. CORTESÍA

En 2008 fue su retiro, pero hasta la fecha continúa jugando en la liga de maxibaloncesto, que es para jugadores mayores de 45 años. Luis tiene 59, de los cuales 47 los ha pasado en una cancha rectangular de 28 metros de largo por 15 metros de ancho.

Si no se le encontraba en una cancha de baloncesto, Luis estaba en un aula de clases, como maestro o como alumno porque estudió cuatro carreras. Otras veces en la redacción de un periódico o en la oficina de un banco.

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Luis Carlos Núñez Salmerón nació el 18 de diciembre de 1961. Su padre César Núñez fue maestro y su madre, María Teresa Salmerón, fue secretaria en varios colegios de Managua. Tuvieron seis hijos en total. Luis es el “cumiche”.

Vivían en la antigua Colonia Somoza, pero luego se trasladaron a la Colonia Centroamérica. Su familia fue una de las fundadoras de esa colonia donde todo su alrededor era monte. Era como como un pueblo en las afueras de Managua para aquellos tiempos.

Antes del baloncesto, Luis jugaba fútbol en su infancia. Sus grandes ídolos eran los brasileños Pelé y Roberto Rivelino. Él quería que su hermano le ayudara a mejorar, pero César le dijo que de fútbol no sabía nada, que mejor jugara baloncesto y él lo entrenaba. Luis aceptó, y desde entonces aprendió a distribuir su tiempo entre el deporte y sus estudios.

Su primaria la estudió en el colegio Salvador Mendieta, y la secundaria en el Liceo Franciscano. Le interesó el magisterio por su padre, su tío, su hermano mayor y los tíos de su padre. Todos maestros. Así que después de bachillerarse se matriculó en la Escuela Normal Central y luego sacó la licenciatura en Ciencias de la Educación, en la UNAN Managua.

Luis Núñez cuando era un bebé. Creció en la Colonia Centroamérica. CORTESÍA

Como maestro impartió clases de Español a niños de segundo grado en el colegio Bautista y después en una escuela de Sábana Grande. Incluso ha dado clases de periodismo en la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC), y de Derecho en la Universidad Hispanoamericana (UHISPAM).

Pero su mejor experiencia dice que fue en la misma Escuela Normal donde se formó. Jamás disfrutó tanto de dar clases como entonces, pero lo dejó porque un viejo amigo de la infancia le ofreció ser periodista.

Un día de 1989 decidió ir a visitar a su amigo Erick Aguirre, quien trabajaba como editor del semanario La Crónica. En la oficina de Aguirre hubo bromas, carcajadas, pláticas serias, anécdotas de la infancia, hasta que el editor le dijo a su amigo: “¿Y por qué no te venís a trabajar? Si vos escribís”.

De periodismo no sabía nada. Solo escribía poesía de vez en cuando, pero aceptó y la siguiente semana estaba escribiendo su primera nota. De entrada, le tocó cubrir la sección política del semanario. La cobertura que más recuerda es la de las elecciones de 1990.

Horas antes de conocerse los resultados de la elección, una fuente que tenía en el Frente Sandinista le dijo que “la cosa estaba peluda”, y minutos más tarde vio a sandinistas llorando en su casa de campaña.

Con el retorno de la democracia al país, Luis siguió haciendo periodismo y quiso estudiarlo para profesionalizarse, pero un académico le dijo que él ya tenía experiencia suficiente y que mejor sacara otra cosa, así que estudió un postgrado en Economía con el propósito de especializarse como periodista económico.

Durante su etapa como maestro y periodista en los 90s y 80s, no dejó de jugar baloncesto un solo día. Dice que como no le daba tiempo de entrenar con su equipo por las noches, entrenaba solo a medio día durante sus horas de almuerzo.

Durante una entrevista cuando trabajaba como periodista. CORTESÍA

En una ocasión, el cronista deportivo Edgard Tijerino le sugirió que se dedicara a la crónica deportiva. “Nunca me gustó”, cuenta arrugando la cara.

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Todo jugador tiene un equipo al que siempre será leal. El de Luis era el Deportivo Centroamérica. Un equipo modesto que Edgard Tijerino apodó una vez “los descamisados”, porque a duras penas lograron conseguir dinero para las camisas con las que jugarían en Primera División.

Del equipo, un muchacho flaco, alto, y moreno que encestaba más que los otros era el que destacaba. Era Luis. El equipo estaba formado con varios amigos de su colonia. Era 1975 y Luis tenía 15 años.

El siguiente año, pasaron a primera división y varios equipos querían que Luis jugara para ellos. Hasta recibió ofertas de la UCA, una de las mejores escuadras de la época, pero Luis la rechazó. “Mi equipo era el de la colonia. Yo quería jugar con ellos”, cuenta.

Para el siguiente año, el equipo ya no pudo continuar por falta de dinero, así que Luis pasó a jugar con los Búfalos hasta 1979. Luis seguía siendo muy joven, tenía 20 años, pero ya empezaba a ser reconocido en el baloncesto nacional por sus marcas de anotaciones y, también empezaba a ser considerado para la Selección Nacional.

Para inicios de los 80s, jugó con la UCA por tres años hasta que el equipo de su colonia volvió a surgir, esta vez con el nombre de “Colca”. Sin pensarlo, volvió a jugar con su equipo, hasta que desapareció nuevamente.

“En el Colca éramos malos” dice entre risas. Él ganó campeonatos individuales de anotación, pero el equipo era un desastre. Hubo un torneo en que no ganaron un solo juego.

También jugó el torneo Carlos Ulloa In Memorian contra equipos de toda Centroamérica, el Caribe y países socialistas de Europa. Lo recuerda como un torneo de gran nivel y mucha competencia. Él fue el máximo anotador del torneo en 1987.

Luis Núñez mantuvo rivalidades deportivas con varios jugadores de baloncesto. CORTESÍA

De su carrera en el baloncesto presume haber ganado 16 campeonatos de anotación en primera división. “Si no me equivoco es la mayor cantidad de títulos individuales en Nicaragua”.

Dice que su mejor partido fue uno en el que hizo 87 puntos, “y no hice los 100 porque andaba lesionado”. Pero también recuerda otro donde por su culpa la UCA perdió el campeonato. Estaban ganando y quedaban pocos segundos para que finalizara el partido. El entrenador les dijo que calmaran el balón. “Pero vine yo de estrella, agarré el balón, tiré y le voy pegando al aro. Perdí la bola, hicieron el pase, metieron la canasta y nos ganaron”, relata.

Con la Selección Nacional fue a jugar a China en la Copa Intercontinental de Clubes William Jones. Jugaron contra Estados Unidos, Rusia y Alemania.

Jugó poco porque estaba peleado con Francisco Zambrano, el presidente de la Federación Nicaragüense de Baloncesto. Tiempo atrás los habían enviado a un partido de fogueo en Cuba, en pésimas condiciones. Luis se molestó y decidió no ir. “Nunca me lo perdonó Zambrano”.

No existe un registro de cuántos puntos anotó, pero él calcula que son casi 27,000 puntos en su carrera profesional de 20 años. En 2014 entró al Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense.

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Después de dos postgrados en Economía y una maestría en Mercadeo, a Luis le ofrecieron una beca para que estudiara un doctorado, pero la rechazó porque consideró que de nada le iba a servir ser doctor en Economía, así que prefirió estudiar Derecho. Más tarde, cuando tenía 47 años, sacó un posgrado en derecho de familia y otro en derecho civil.

Ya era un periodista económico, pero antes de eso trabajó en un banco como Ejecutivo de Proyectos. “Ahí sí me hice economista”, dice. También escribió para La Bolsa de Noticias, El Semanario, LA PRENSA y El Nuevo Diario. En este último trabajó hasta 2017.

Cuando trabajaba en El Nuevo Diario, jugaba baloncesto en la Liga de Medios de Comunicación. Recuerda muy bien que en su equipo estaba el periodista Carlos Larios. “Era rigioso. Ese jugaba para la foto”, cuenta. De Humberto Galo dice que era buen jugador, así como Erick Ruiz y Osman Rosales. A su criterio, los mejores equipos eran los de El Nuevo Diario y Canal 8.

Luis Núñez con su madre María Teresa Salmerón. Oscar Navarrete/ MAGAZINE

Después de retirarse en 1998, Luis empezó a jugar en la liga del parque Luis Alfonso Velásquez hasta 2011. Dejó de jugar porque llegaba mucha gente más joven y “ya no estaba para aguantar esos pijazos”.

En una ocasión se luxó un dedo, se lo compuso durante el partido y siguió jugando hasta que se le volvió a luxar. Hasta que terminó el partido fue al hospital.

A partir del 2008, cuando se retiró, empezó a jugar en la liga de maxibaloncesto, que es para jugadores mayores de 45 años. Sigue jugando con el equipo San Luis. Desde 1975 que empezó a jugar, no ha parado de lanzar el balón a la canasta, y todavía no sabe cuándo dejará de hacerlo.

 

Proyectos pendientes

A Luis Núñez le hubiese encantado estudiar Ingeniería Agrónoma, porque le gusta sembrar y todo lo que tenga que ver con el campo, pero se conforma con haber estudiado una maestría en Economía Agrícola.

Dice que su mayor defecto ha sido la indecisión. Ha escrito dos libros de cuentos, una novela y un poemario. No ha publicado ninguno.

Cuando salió de El Nuevo Diario, estaba empezando a montar una empresa de consultoría económica y jurídica, pero estalló la crisis política y ya no pudo continuar con el proyecto.

Le gustaría estudiar historia.

Le han ofrecido que sea entrenador de baloncesto, pero asegura que no tiene tiempo ni la preparación necesaria

 

Familia

Está casado con la periodista Jeaneth Obando, a quien conoció cuando trabajaba en La Bolsa de Noticias. Tiene cuatro hijos. La mayor tiene 29, uno más joven que tiene 22 años y los menores tienen 14 y 12.

Al menor de sus hijos está intentando heredarle su pasión por el baloncesto.

Su padre ya falleció. Vive con su madre María Teresa Salmerón de 90 años. Dos de sus hermanos fallecieron en la guerra de los 80s. Sus tres hermanas mayores aún están con vida.

Actualmente vive de sus servicios como abogado. El derecho civil, mercantil y de familia son su especialidad.

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