Me llamo "venganza"

Perfil - 17.06.2007
Arlan Navarro Montiel "venganza".

Arlan Navarro Montiel, mejor conocido como "Venganza", comparte su celda con 55 presos en el Sistema Penitenciario de Granada. "Un ambiente saludable y fresco", dice este hombre de 27 años, antes de contarnos por qué se convirtió en asesino

Luis E. Duarte
Fotos de Orlando  Valenzuela

Arlan Navarro Montiel y Darling María Narváez crecieron en el mismo vecindario de fincas que se convirtieron en barrios periféricos dominados por la pobreza, las pandillas y las drogas. Ella llegó a ser una estudiante e hija ejemplar, mientras él se convirtió en "Venganza", su brutal asesino.

Hace 20 años, Jinotepe era un pueblo de brumas rodeado de cafetales, huertas y riachuelos, pero poco a poco la ciudad comenzó a expandirse, cambiando la vida de sus habitantes.

Muchos campesinos pobres comenzaron a migrar a los alrededores y formaron los primeros asentamientos alrededor de la ciudad. Se lotificaron fincas pero sin evitar que estos barrios suburbanos se convirtieran en un foco de explosión social.

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La vida tranquila y casi idílica empezó a cambiar, junto a los comercios e incremento de demanda de servicios salieron las primeras pandillas, las drogas avanzaron incluso a las escuelas públicas junto con la delincuencia en el anillo urbano.

Darling Narváez tenía aspiraciones y sabía que no podría mejorar su vida sin estudiar. Era empleada doméstica en el centro, lavaba, planchaba y cocinaba como su madre. Le pagaban dos mil córdobas mensuales, ayudaba a su madre y mantenía sus estudios, afirma su hermana Elizabeth Narváez.

Estaba en cuarto año cuando ocurrió "el accidente", como dice Elizabeth, ese día la joven de 18 años iba a un barrio vecino para hacer las tareas con una compañera de clases.

Las familias Narváez y Navarro vivían en el campo, en una comarca que le llaman El Aguacate, ambos hogares migraron a las orillas suburbanas de Jinotepe, donde sobrevive mucho la otrora vida rural. Chanchos, gallinas, pollitos y perros acompañan a niños terrosos que absorben el humo de cocinas de leña.

Los hermanos de víctima y victimario se topan a veces en el vecindario. Sospecha, miedo, rencor, saludos tímidos y silenciosos se intercambian. Todo ha cambiado para ellos.

Darling era una muchacha con aires campesinos, bastante quieta y pacífica, sus principales aficiones eran oír música y jugar fútbol con sus amigas del colegio, también compartía las labores de la casa y cuidaba a los hijos de sus hermanas. Arlan Navarro en cambio tenía la afición de matar perros y enterrar o quemar gatos vivos. Conoció la violencia desde niño en la casa y en las calles de su suburbio.

Elizabeth Narváez
Elizabeth Narváez en la cañada donde "venganza" mató a su hermana, el 31 de julio de 2006.

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Cuando Darling María Narváez pasó en dirección a la cañada, Arlan Navarro se levantó bruscamente y abandonó la ronda de tragos. "Ahí vengo, voy a dar un brinco", dijo el asesino para ir tras la muchacha.

Si alguien más en esos breves minutos hubiera tomado el mismo camino, la fatalidad no habría ocurrido. "Venganza" alcanzó a Darling en la parte baja del barranco, atajo que corta el camino entre los barrios Belén Uno y Villa Rotaria, al sur de Jinotepe.

La golpeó salvajemente, pero no pudo callarla con sus manos por lo que tomó piedras del riachuelo para aniquilarla. "Dijo que mejor la violara y no la matara, pero yo andaba perdido", explica Navarro en el Sistema Penitenciario de Granada, diez meses después del suceso.

Ese día además de alcohol, "Venganza" había preparado un desayuno especial. Una ensalada de hongos, floripón, raíces de marihuana, tomates, vinagre, limón y sal.

Ahogó a Darling con el agua de la lluvia que esa mañana había llenado el riachuelo. Ese mismo aguacero que le permitió a Darling volver temprano a casa, aunque le tocaba lavar ropa en una casa del centro de la ciudad. La suerte no estaba de su lado ese día.

—Ya muerta la miré linda, era una muchachita muy linda (....) —disculpa Navarro su acto necrofílico.

Después del crimen, Navarro volvió a la esquina del barrio para seguir tomando y avanzada la tarde se fue a su casa para confesarse ante su hermana Patricia.

—Acabo de meterme en un problema —le dijo—. Maté a una mujer.

Elizabeth Narváez vive a 20 metros de la cañada donde su hermana fue asesinada. Fue la última que vio a Darling viva. "Cuando pasó le pedí que no llegara tarde para ir juntas donde mi mamá".

El aire helado de la cañada penetra los huesos de Patricia Navarro, busca en el lugar equivocado y se va de regreso a casa con el culpable, pero la muerta no estaba en la corriente del agua bajo el barranco, sino sobre una colina, ahí Arlan llevó el cadáver para violarlo. Pensó que era una locura más de su hermano.

A las cinco y media de la tarde unos niños encontraron el cadáver. Los medios locales hablaban del hallazgo de una adolescente desnuda por completo sobre una loma de frijolares, tenía golpes en todo el cuerpo y claras señales de violación.

—¿.Y esa grande que tenés?

—¡Ah! Esta me la hice yo, por arrechura.

Estando en la cárcel de Matagalpa, cumpliendo una condena por robar un vehículo militar y asaltar un taxi con un fusil de guerra, se molestó porque las autoridades del penal no le dieron permiso para salir a una actividad recreativa.

"Yo era muy activo, estaba en el taller de mecánica, en el de manualidades, tocaba en los mariachis y esa vez no me dejaron salir, entonces me corté con la cuchilla de una máquina de afeitar para que me sacaran por lo menos a la enfermería".

Arlan Navarro Montiel "venganza".
"Venganza" finalmente tras las rejas, con una condena de 30 años por asesinar a una jovencita en Carazo.

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Patricia y Ninoska Navarro recuerdan que el ejército lo apresó por robar el jeep de un capitán, era la segunda vez que intentaba hacer carrera militar como su hermano mayor, quien murió en un accidente automovilístico.

Parecía un Rambo adolescente con tiros sobre el pecho, dos granadas de fragmentación y un fusil AK.

—Te voy a matar —le dijo a Patricia.

—Pues sólo matándome vas a pasar por esta casa—. Arlan se rió.

—Sólo chochadas sos vos —contestó, y se fue a disparar al parque del barrio hasta que la Policía apareció. "Era como en una película (la persecución), pero no lo pudieron detener".

"Venganza" pidió como condición la mediación de un pastor evangélico antes de entregarse, como lo hacían los guerrilleros. En 1999, dos años antes, había conocido al pastor cuando se fugó del penal de Masaya y pidió un intermediario.

José Luis Navarro recuerda que su hijo Arlan se integró muy joven al ejército, tal como lo había hecho Leonel, el hermano mayor. Una vez saltó desde un puente disparando en el aire su fusil por lo que Auditoría Militar después de algunos exámenes sicológicos le dió de baja. Tenía "síndrome de ansiedad".

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Lleva puesta una camiseta con la imagen del Ché Guevara y una gorra beisbolera de las Grandes Ligas. La cárcel de Granada es su hogar. Siente que respetan sus derechos humanos, que en este lugar "hay cohesión social" y se aprende a "socializar".

Navarro Montiel apenas llegó a cuarto grado de primaria. A veces no se distingue su locura, habla mucho y puede hilvanar sus ideas con una facilidad increíble. Le gusta además ser el centro de atención.

El juicio en su contra por la muerte de Darling Narváez fue el día más importante de su vida, finalmente estaba en el foco de atención. Los medios de comunicación a nivel nacional hablaban con él. Había movido con su crimen a autoridades locales y la comunidad que protestaba y amenazaba con lincharlo.

"Ese día estuvo tranquilo, pero cuando los medios nos acercábamos, estaba feliz porque lo tomábamos en cuenta", relata Lucía Vargas, corresponsal de LA PRENSA en Carazo.

Tenía su propio show. Amenazó con matar al juez, su mujer, sus hermanas y la procuradora. Señalaba a la fiscal y con el dedo sobre la garganta decía "a esa mujer la voy a degollar".

Toda su familia declaró en su contra. "Me causó lástima, había mucho odio contra él de gente humilde, sin antecedentes, se les miraba que le tenían rencor y por fin encontraron la oportunidad para que finalmente estuviera preso".

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Antes de cualquier pregunta "Venganza" comienza a confesar un doble asesinato que supuestamente cometió en el 2001 y por el cual una persona "inocente" está presa, casualmente en su misma celda.

Dice que mató a una mujer en Ochomogo para robarle cinco kilos de coca que no encontró en la cartera y luego a un muchacho que pasaba por ahí. Confiesa también que fue autor de una masacre de policías en el Triángulo Minero.

El año pasado durante el juicio también se culpó por trece asesinatos, pero quizá sólo la muerte no esclarecida de una prostituta de 20 años en Dolores es la más real en su mundo de fantasías violentas. La muchacha murió golpeada y estrangulada el 14 de octubre de 2005, casi como había perecido Darling Narváez.

"En carta a los medios relato quien era yo (...), hay una persona condenada siendo inocente por crimen que yo cometí en El Ostional, también en un barranco (...), el maje está condenado a 30 años y está aquí preso, por problemas con la esposa lo condenaron, aunque hay un proceso legal en la Corte (de Apelaciones) que los magistrados no quieren dar acceso".

Según el condenado, encontró una serie de anomalías "nefastas" en el proceso de su compañero de celda. "Yo mato a las dos personas y nadie me mira. Caigo en un asalto en Jinotepe y en esos cinco años lo conozco aquí".

"A la mujer le pegué un tiro en el pecho y al chavalo en la nariz" supuestamente mientras buscaba en su cartera cinco kilos de coca que iba a trasegar a Costa Rica (?).

—¿Por qué querés salvar a esta persona confesando ese crimen?

—Vos sabés que somos seres humanos a pesar de lo que hayamos hecho, llevamos el yo interior, por lógica tenemos ese espíritu de sensibilidad a pesar que yo haya robado, matado, asaltado. Yo me siento mal por eso, él me mira con rencor (el compañero de celda), me siento golpeado porque maté a la mamá de sus hijos.

—¿Y Darling no te dio pesar?

—No, vos sabés que eso es algo normal, que le puede pasar a cualquiera.

***

“No podíamos tener otro mal ejemplo que la violencia intrafamiliar (...). Una cosa es castigar y otra es estrangular y torturar (...) son secuelas que quedan, se pueden curar pero no interiormente", acla-ra Arlan Navarro.

Autoridades, jueces, psicólogos y familiares se encogen de hombros o suspiran cuando les preguntan por "Venganza". Es un preso muy particular. Un loco que puede inspirar pesar y odio, inteligencia y brutalidad, un tipo locuaz y frío, totalmente inestable, aunque en sus fantasías de dolor y violencia puede decir alguna verdad.

Su padre afirma que hizo todo lo que pudo por "Venganza", ahora sólo espera que no salga de la cárcel porque le tiene miedo. Ahí está bien, dice, nadie está en peligro,

Cuando era pequeño lo llevó a terapias porque era hiperactivo e insolente, pero a los doce años decidió no ver más al psicólogo porque "sólo hablaba mierdas".

"Venganza" proyectó su infancia con su mujer y sus dos hijas, una vez golpeó a su mujer con una pelota de béisbol, la amenazaba de muerte y le devoró el pezón en una visita conyugal cuando estaba preso en Matagalpa, algunos familiares afirman que trató de vender a su hija mayor para comprar drogas y licor. Sus fantasías pirómanas las quiso concretar en su propia vivienda.

Ahora Arlan tiene un hogar en la cárcel. Desde ahí ha aprendido lo poco bueno que sabe: cantar, tocar guitarra y hacer manualidades. Hace algunos años envió a su abuela Blanca Nieves Navarro una almohadilla en forma de corazón bordado por él mismo, con un mensaje del Día de las Madres: "Mama Blanca, eres tú la razón de mi vida, te amo".

Es muy raro que la palabra amor salga de la boca de este asesino que afirma: "Las malas palabras y las miradas me hacían sentir acorralado (...), más que todo mis padres nos sometieron a eso —la violencia—, si mi vida hubiera sido distinta, de no estar aquí podría decirles los amo, gracias por hacerme lo que soy"

Darling Narváez
Darling Narváez con su hermano Bismarck Enrique cuando estaban en la promoción de Michael José.

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