Obsesión por el poder

Perfil - 22.10.2006
Daniel Ortega

Daniel Ortega se crió en un barrio revoltoso. Allí forjó esa frialdad que alaban sus amigos y temen sus enemigos. Enamorado de las rancheras, le encantan los chicharrones y las tortillas, aunque dicen sus conocidos que ahora come rosquillas para no perjudicar su salud. Éste es el hombre que se resiste a olvidar la Presidencia que perdió hace ya 16 años

Jorge Loáisiga y Octavio Enríquez

A la altura de una cuarta candidatura desde que perdió el poder en 1990, hay varias razones que pueden explicar por qué hay más de medio millón de nicaragüenses que siguen votando por Daniel Ortega, pese a tres derrotas consecutivas: la nostalgia de los beneficiados en el gobierno que presidió, un discurso a favor de los pobres si se tiene en la bolsa pocos centavos, pero más que eso es lo que representa. Ortega es el político vedette de los últimos 27 años. Atrae multitudes. Muchas mujeres lo vitorean. Aparece bailando en televisión con una hermosa negra que mueve frenética sus caderas mientras él con costo y levanta las cejas.

Se le puede odiar, como se odian buenos y malos en los culebrones de amor. Se le puede querer e incluso idolatrar como hacen centenares que mantienen su retrato en el centro de la sala de sus casas, pero parece improbable que alguien lo ignore.

No pudo hacerlo Reagan cuando gobernó Estados Unidos. Ni ha sido el caso de los gobiernos que lo sucedieron.

Era noticia que Rosario Murillo, su esposa, fuera amiga de Jane Fonda, de Yoko Ono, la viuda de Lennon, o que hoy en la tarde tuviese una cita para beber el té con Nancy Reagan. No había nada que no se dijera de ellos en aquellos años turbulentos que siguieron al derrocamiento de la dictadura de Somoza. Esos años de guerra, expropiaciones, enemistad con la Iglesia y roces familiares con su suegro Teódulo Murillo, quien dijo en 1986 que era un vulgar robabancos al momento de cortejar a su hijita.

Han sido estos años los que lo han exhibido como el hábil manejador de los hilos del poder, pero poco habla de su vida personal. Se sabe que, como el Padrino, tiene un hijo cantor de ópera, pero de los otros que suman casi una docena no se sabe nada.

La última entrevista en que se habló de él fue una de Newsweek en 2001.

En esa entrevista contó chistes y dijo que gustaba de la música romántica (su canción favorita era My way, A mi manera); y que leía a Vargas Liosa, Faulkner y García Márquez.

"El tiene una vida con sus amigos y otra privada. Incluso los principales dirigentes del FSLN lo dejan descansar cuando está en su casa, solo", dice Jacinto Suárez, un amigo de infancia que ingresó pocos años antes que Ortega al FSLN y estuvo preso con él durante siete años hasta 1974.

Quizás sea la razón del porqué hay tantos secretos en la vida de Ortega. ¿Cuál es el tipo de comida que le gusta más? ¿De dónde saca esas camisas cuello chino que usa desde hace tiempo? ¿Qué hace cuando no está en política (dicen que algunas veces pasa despierto hasta las dos de la mañana trabajando y se levanta cinco horas después)? ¿Es mujeriego?

Fotos de Cortesía de la Familia. Reproducción de Orlando Valenzuela
Una foto poco conocida. Militantes sandinistas en esa época, Edén Pastora en el centro y Daniel Ortega en short en Cuba.

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La vocería del FSLN es la más rara que existe en el mundo. En vez de facilitar el trabajo de los periodistas ni siquiera permite la entrada, colocando al candidato dentro de un caparazón. No es de extrañarse que de unos meses para acá la jefa de campaña, Rosario Murillo, haya ordenado que Ortega no dé entrevistas hasta después de las elecciones.

Sus amigos se niegan a hablar. "Una vez un periodista escribió que yo era un guardador de secretos palaciegos. Soy Sydney Lacayo (el secretario y autodenominado su sombra) y prefiero seguir siendo el guardador de esos secretos, que dejar de ser el hombre que he sido en los últimos 65 años".

Tres personas más declinaron hablar. Uno incluso advirtió: "No conviene pelearse con el político más poderoso del país y menos ahora que puede ganar las elecciones".

En estos comicios, los sandinistas apuestan a que con la división de la derecha repartida entre Eduardo Montealegre y José Rizo, Ortega podría ganar las elecciones en primera vuelta. Si no le hace mella el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), creen que Ortega podría alcanzar el techo porcentual del 35 por ciento y superar en un cinco por ciento al segundo lugar como negoció con el caudillo liberal Arnoldo Alemán en el 2000 y así ascender de nuevo al puesto público que más codicia: la Presidencia

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Ni un pájaro se oye cantar en la casa de Jacinto Suárez y allí está este hombre recordando su vida con Ortega. Cuando llega aquí, el político escucha mariachis y canta "la banda del carro rojo", entre pláticas calurosas de la guerrilla, amenas pláticas para ellos que diluyen en vino, el único licor que bebe el invitado.

Hubo un personaje que fuera de entrevista describió una reunión normal con Ortega, en la que reparten feos bocadillos y tiste mientras él come tortilla con queso. "Es austero hombre. Alemán es diferente. Con ese nos servíamos con cuchara grande", compara.

Pero Tomás Borge dice que es mentira. Hay reuniones aburridas, según él, pero la comida es buena. Sirven rosquillas y café, a diferencia del pasado cuando la mesa estaba llena de comida nicaragüense como frijolitos calientes, chicharrones, tortillas o vigorón.

"Tuvo un problema que lo ha superado con una rigurosa disciplina de ejercicio y dieta. Me ha dicho que toma pastillas para bajar el colesterol", revela Borge. Lo otro que dijeron de Ortega es esto: "Pregúntele por qué nunca ríe". Suárez piensa que es una virtud, aunque sus detractores lo vean como siniestro.

Suárez opina que él sabe dominar sus emociones. No es que no sienta, pero nunca se sobresalta pese a las cosas que le dicen. Así fue desde muchacho cuando a los 15 años se metió a revolucionario y ese carácter lo acentuó en la cárcel donde le dejaron una cicatriz en la frente. "Fue una patada. Yo te diría que la cárcel te afecta en muchas cosas cuando salís. No te gusta el encierro. El ejercicio físico es un mecanismo de defensa que aprendés allá y continuás en tu nueva vida. Dormíamos y pensábamos que nos estábamos defendiendo de ataques, o nos sentíamos encerrados", cuenta Suárez.

"Yo soy un revolucionario inmerso en la vida política —dijo en una entrevista en 1998—. Nací a la vida civil digamos como revolucionario cuando tenía 14... 15 años. La inquietud de ser revolucionario penetró en mí, luego fui asumiendo una actitud consciente. Por lo tanto voy a morir así. No me siento todavía desahuciado, ni me siento en condiciones para ir a un sanatorio o para jubilarme".

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Ortega nació como revolucionario en un barrio revoltoso llamado San Antonio. Su primera influencia fue su padre Daniel Ortega Cerda, un opositor del régimen de Somoza aún con que su padre había sido uno de los responsables de que fuese nombrado como director de la GN al sugerírselo a Emiliano Chamorro en el marco del espíritu unitario entre conservadores y liberales en los años 30.

Según el general retirado Humberto Ortega, su abuelo Marco Aurelio era un conservador de cepa. Escribió La Patria Amada, el himno que sustituyó a Hermosa Soberana en el período en que gobernó el caudillo conservador Chamorro.

Don Marco Aurelio había sido director del Instituto Nacional de Oriente de Granada, donde tuvo como alumno a Somoza García. Esa relación maestro alumno, más su sugerencia a Emiliano Chamorro de nombrar a Somoza director de la Guardia le salvó la vida a su hijo, pues Daniel Ortega Cerda fue el primero en denunciar al tirano en 1934 cuando mataron a Sandino, según Humberto Ortega.

Pasado ya muchos años, viviendo en San Antonio, Ortega Cerda alternaba su actividad comercial de venta de zunchos para pacas de algodón y piezas de oro dental con la conspiración. Los Ortega vivían pegado a la panadería Rosa Blanca y hasta allá llegaban a visitarlo Angel Morán, Idelfonso Solórzano, Jorge D'Trinidad y Carlos Vigil.

"Se reunían con don Daniel en animada tertulia a charlar. Sus temas giraban acerca de fantásticos planes para derrocar a la dinastía. Uno de esos consistía en llegar hasta las habitaciones de Somoza en La Loma de Tiscapa, penetrando desde las distantes salidas de aguas negras del alcantarillado en el lago de Managua", recuerda Humberto Ortega en su libro La Epopeya de la Insurrección.

Su madre Lidia Saavedra también le contaba historias de los sandinistas que anduvieron con Sandino como el General Pedrón Altamirano, a quien ella recordaba el día que entró a La Libertad, Chontales, y la obligó a bailar toda la noche con jóvenes del pueblo.

A los Ortega le daban la política en tarro de leche. Pero San Antonio era un vecindario sui generis. Suárez cuenta que los vecinos eran despiertos políticamente desde niños como don Alejo Icaza y Icaza, la familia de Alfredo César Aguirre y Joaquín Cuadra Chamorro, entre quienes estaba el futuro guerrillero Joaquín Cuadra Lacayo. Vivían también, aunque un poco distantes, Guillermo Argüello Poessy, Arnoldo Alemán y Silvio Conrado.

Casualidades del destino, el hombre que lo habría de derrotar, en su tercera candidatura presidencial, en las elecciones de 1996, Alemán, estudió en el mismo instituto: el Instituto Pedagógico Hermanos de La Salle.

De allí es de donde le viene el apodo de "El Bachi" según Suárez. Hubo una fiesta de fin de año e invitaron a Ortega que tenía ya una vida clandestina y estudiaba en el Maestro Gabriel, un colegio para pobres. A la entrada, el anunciador lo presentó como bachiller, pese a que no lo era y tampoco estudiaba en el Pedagógico. Desde entonces le dicen "El Bachi".

"Los padres capuchinos de la Iglesia San Antonio también permitían la misa de los caídos por el régimen. Cada misa era un disturbio. Eran cuatro o cinco misas al año. Entonces eran cuatro o cinco disturbios con sus consabidos gases lacrimógenos y con la presencia de la GN. Había un grupo intelectual, una logia de masones, que daba también un ambiente propicio para desarrollarnos".

otos de Cortesía de la Familia. Reproducción de Orlando Valenzuela
1954. Los hermanos Ortega en el Pedagógico La Salle. Camilo, Daniel y Humberto Ortega.

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Antes del triunfo en 1979 había por lo menos tres fracciones del FSLN: Guerra Popular Prolongada (GPP), Proletarios, y los Terceristas o Insurreccionales. Esta última, la facción de los Ortega. Muy pocos saben que ambos fueron expulsados del partido en 1977. Los acusaron de desertores, divisionistas y de ausencia de militancia rojinegra. Dijeron que vivían en el extranjero sin seguir los lineamientos.

Los firmantes se convirtieron luego en grandes amigos suyos. Ahí estaba Bayardo Arce y Tomás Borge, por ejemplo, miembros del llamado círculo de hierro de Ortega y todos ellos los acusaron incluso de la muerte de varios militantes sandinistas que tenían como misión lograr que los "desertores" regresaran al país.

El documento sobre la expulsión de los hermanos Ortega se encuentra publicado en el libro Desde Managua del periodista español Federico Volpini en 1987.

Fue tras varios avatares que el FSLN por fin se unió bajo el ala Tercerista, apoyados por Fidel Castro. Lo que vendría en los duros años 80 fue una dirección colegiada.

Borge propone a Daniel Ortega como el representante del partido en la junta de gobierno e igual lo propuso como candidato a la Presidencia.

Sin embargo, Ortega no había sido el líder más destacado entre los nueve. "En ese momento había contradicciones que fueron solucionadas gracias a la madurez de los miembros de la Dirección. Algunos embajadores extranjeros, amigos de Nicaragua, se ponían al lado de uno y otro en estas contradicciones. Algunos decían que yo debía ser el candidato a la Presidencia", narra Tomás Borge.

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El 25 de febrero de 1990, la sombra de la derrota se posó sobre el sandinismo y una pregunta surgió: ¿Qué pasará con el FSLN que perdió todo lo conquistado con balas?

Ortega entregó el poder y a la mañana siguiente llamó a sus simpatizantes a "gobernar desde abajo". Nadie suponía que ese sería su estilo desde la oposición. Hay analistas políticos que piensan hoy que Ortega no quiere ganar las elecciones, porque siempre gana, aunque pierda si tiene un número grande de diputados con los que pueda administrar el poder.

Hay otro factor: Ortega tiene bajo control a los gremios sociales que salen a protestar por reivindicaciones, mientras sus dirigentes figuran en la lista de diputados suplentes del FSLN y los premian al final de cada período con promociones como el dirigente estudiantil Jasser Martínez que ahora es candidato a diputado propietario.

Con Alemán hizo un trato y se repartieron la justicia, los cargos públicos de la Contraloría y el Consejo Supremo Electoral que les ha granjeado impunidad. Aunque impunidad hubo antes del arreglo.

En 1998 se tocó una faceta de la que poco se habla de Ortega: sus mujeres. El comandante, dice Borge, siempre fue discreto con ellas, no como otros que llevaban anotados los nombres de sus amantes. Ortega fue llevado a juicio por abusar de su hijastra Zoilamérica Narváez. Se despojó de su inmunidad parlamentaria y una juez sandinista lo exculpó por "prescripción del delito" que se le acusaba.

Segunda jugada: el pacto con Arnoldo Alemán le significó una ganancia que no esperaba. Enrique Bolaños, el sucesor del caudillo liberal, acusó a su antecesor de desfalcar al Estado por casi 100 millones de dólares y la misma juez que liberó a Ortega del caso Zoilamérica encontró culpable a Alemán ante la abundante cantidad de documentos en su contra.

Así que la llave de Alemán quedó en sus manos y se convirtió en un instrumento de negociación bajo la amenaza que podía trasladarlo a la cárcel Modelo, la principal del país.

El caso Roiz: el veterano periodista William Roiz supo lo que era enfrentarse al poder el 11 de diciembre de 2005. Ese día se vio enfrentado sin querer a la jefatura del partido en el que había colaborado en la Colonia Centroamérica de Managua.

Fue por un accidente y dos muertos, uno su hijo. Casi a la par que el vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, reconocía que había herido a una persona que lo acompañaba en un día de cacería, Ortega protegía con testigos falsos y un conductor impostor a su hijo mayor, Rafael Ortega Murillo, quien supuestamente manejaba la camioneta propiedad del FSLN.

"Nosotros creemos que el juicio que se realizó fue una burla. Los tribunales son manejados por Ortega. Son producto del pacto. El 60 por ciento de los jueces son de origen sandinista. Si las cosas siguen así, en este país no hay ni habrá seguridad jurídica. Que domine el Poder Judicial deja en indefensión a los nicaragüenses", dice Roiz.

En los últimos días las notas de la TV son críticas a Ortega. Está su hijastra, los miskitos hablando de una masacre perpetrada por el Ejército y están los adversarios señalando la escasez y a los muertos del Servicio Militar Obligatorio durante 10 años de guerra.

Pero no se ve a un Ortega agresivo. Su bandera es la reconciliación, mientras su esposa dice que "si nos tiran piedras, nosotros devolvemos besos". Se abre paso entre las multitudes en una lujosa camioneta Mercedes Benz: su Danimóvil. "Dale una oportunidad a la paz" de Lennon es su bandera y ni siquiera se molesta en decir más que le den una oportunidad para gobernar. En inmensos rótulos se leen sus mensajes franciscanos: unidad, amor, reconciliación, paz... ¡Paz hermano lobo!

“El reconciliador”

Los rostros de Daniel Ortega han sido varios en sus campañas electorales. En 1990 era el agresivo candidato vencedor, "el gallo ennavajado". En 1996 se vistió de blanco inmaculado y proclamaba el amor. En 2001 era el Moisés de la tierra prometida vestido de rosado chicha como hoy.

Ahora es el reconciliador Forjó alianzas con sus antiguos enemigos como el cardenal Miguel Obando, en la Iglesia, y Jaime Morales Carazo, el antiguo reclamante de su casa en El Carmen y hoy su candidato a Vicepresidente.

Todo esto costó. Muchas veces la oportunidad. Ortega habría salvado de la cárcel a Roberto Rivas, un protegido del Cardenal, moviendo sus fichas en la Contraloría y desde entonces Obando es fiel al comandante.

Fue el jaque mate de una larga lista de movidas que iniciaron con la concentración del poder como dice Víctor Hugo Tinoco, del MRS.

"Después de 1990 hubo una involución. Pasó de ser una dirección colectiva a una personal de Ortega. No había transparencia en el manejo de los bienes. Ortega dijo en un congreso que el FSLN no tenía bienes", sostuvo.

¿Cuánto tiene Daniel Ortega? Es otro misterio. Recién declaró un patrimonio de 250 mil dólares, pero nadie le cree porque sólo en una flota de cuatro camionetas Mercedes Benz que le han visto se suma 320 mil dólares de capital, y ¿el resto: las casas, los negocios que se sabe maneja?

Lealtad “imprescindible”

Un personaje también es por las personas que lo rodean. ¿Quiénes son quienes rodean a Ortega? A simple vista saltan algunos nombres como Bayardo Arce, considerado el cerebro de las operaciones financieras del FSLN; Rosario Murillo, la asesora de imagen personal de su esposo:; Borge, el segundo en el escalafón, y Lenín Cerna, el antiguo jefe de la seguridad sandinista.

"No hay una relación de socios económicos", asegura Borge quien destaca las cualidades de todos. Para él, Arce es talentoso, pero de mal carácter. Murillo es más inteligente de lo que pensó y Lenín Cerna es el mejor padre de familia que ha conocido. "La lealtad es una virtud absolutamente imprescindible para vivir", asegura este miembro del FSLN.

La Habana, celebrando la toma de la casa de Chema Castillo , Carlos Fonseca y Daniel Ortega entre otros.

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