Un nica dibuja en Hollywood

Perfil - 10.01.2010
Rafael Burgos

Emigró a los Estados Unidos, donde pasó muchas dificultades junto a su mamá. Con el paso de los años logró abrirse campo en el mundo del cine en Hollywood. Conoció a James Cameron. Trabajó con Jim Carrey y su más grande logro ha sido participar en Avatar

Dora Luz Romero
Fotos de Orlando Valenzuela

Tuvo todas las intenciones de gritar de emoción cuando vio por primera y única vez a uno de los más grandes directores de ciencia ficción, James Cameron. El creador de Titanic, de Terminator… Pero respiró hondo y se contuvo.

El nicaragüense Rafael Burgos era parte del equipo de ilustración en la película Avatar y un fanático declarado de Cameron. “Yo sólo dije: ¡oh my God!, pero tenía que comportarme como un profesional”, explica Burgos.

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Cameron caminaba en dirección hacia la cocina donde se encontraba Burgos tomándose un café.

Este muchacho de 29 años siempre ha sido un seguidor de Cameron. En su cabeza siempre rondaba aquella escena de la película Terminator 2 cuando John Connor, el protagonista, le dijo al Terminator que su mamá andaba en las montañas de Nicaragua.

Mientras Cameron caminaba hacia él, Burgos tenía en mente esa imagen y después del hondo respiro estrechó su mano y le dijo:

—Hola. Mi nombre es Rafael Burgos y soy de Nicaragua.

Inmediatamente le citó aquel momento en Terminator 2 donde se mencionaba a Nicaragua.

Cameron sonrió. Le dio un apretón de manos y preguntó cómo era Nicaragua. “Siempre había querido decirle eso”, asegura Burgos con una sonrisa que le llena el rostro. Y ésos fueron los cinco minutos de Burgos con James Cameron, uno de los grandes del cine.

Hace 24 años Rafael Burgos partió rumbo hacia Estados Unidos. Tenía cinco años y al igual que miles, no entró por la puerta principal.

Muchos años después, Burgos salió de secundaria y no tenía para pagarse una universidad, tampoco estaba seguro qué estudiaría. Pero pronto llegaron a sus manos las oportunidades y logró colarse en el mundo del cine en Hollywood.

Este muchacho ha trabajado en el área de diseño e ilustración en películas como Avatar y Transformers.

“Todo esto ha sido una gran experiencia. Y llegar hasta aquí wow”, dice en tono victorioso y con un acento americanizado.

Rafael Burgos asegura que para trabajar en el cine no hay horario. “Se trabaja de día y de noche”, cuenta.

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Detrás de este muchacho que gana muy bien, que logra codearse con grandes del cine está la historia de un inmigrante.

A sus cinco años, Rafael Burgos tuvo que dejar Nicaragua junto con su madre. Eran los años ochenta y la guerra había matado a su papá y su hermano. “Sólo quedábamos mi mamá y yo, entonces ella prefirió que nos fuéramos”, dice Burgos. Unos amigos les ayudaron a cruzar la frontera y el pequeño Rafael, en ese entonces, tuvo que hacerse pasar como hijo de una pareja de norteamericanos. Llegaron a Los Ángeles donde estuvieron por un tiempo y luego se trasladaron a Miami. “Fue difícil”, confiesa Burgos, quien cuenta que su mamá laboraba de afanadora y le tocaba dejarlo solo en casa para poder ir al trabajo.

El inglés fue otra de sus más grandes dificultades. Pero con el tiempo tanto él como su mamá, doña María Lourdes Dávila, se adaptaron al sistema.

Al terminar la secundaria, no sabía qué hacer. No tenía dinero para pagar una universidad y tampoco estaba seguro para qué era bueno. “El deporte era lo mío. También dibujaba, pero no pasaba de ahí”, dice.

Al finalizar secundaria, su profesora de arte le preguntó qué pensaba estudiar y de paso le presentó al director de una universidad para jóvenes de escasos recursos. “Ella quería que yo le mostrara mi portafolio”, recuerda.

Y así comenzó. Presentó su portafolio y recibió una beca para estudiar durante dos años en el departamento de Arte del Miami Dade College.

El mejor alumno de la clase recibiría una beca para una universidad legítima de arte. Burgos alcanzó ese puesto y ganó una beca al Ringling College of Art and Design, donde estuvo por cuatro años y estudió Ilustración. Luego pasó por el American Film Institute, donde obtuvo su maestría en

Diseño de Producción. En la presentación de su trabajo final de su maestría, uno de sus jurados era Rick Carter, el diseñador personal del director y productor Steven Spielberg. También el diseñador de producción de películas como Forrest Gump, Jurassic Park, entre muchos otros éxitos taquilleros. “Él se puso de pie en mi presentación y me dijo que le había gustado mucho mi trabajo final. Me dio su número (telefónico) y me dijo: `Después de la escuela llámame”.

Así lo hizo. Burgos llamó a Carter, quien inmediatamente lo hizo aprendiz de Avatar, una película en 3D que no ha recibido más que elogios por parte de diarios, directores y críticos de cine.

Burgos junto al Amp Suit utilizado en Avatar.

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Rafael Burgos conoció a Jake Sully, el protagonista de Avatar, antes de que saliera en la pantalla gigante. De hecho, hubo detalles de vestuario, accesorios y colores que estuvieron en las manos de Burgos. Este nicaragüense trabajó bajo el mando de la famosa Deborah Scott, quien fue la diseñadora de vestuario en la película Titanic.

“Yo hacía de todo un poco. Era asistente de vestuario. Me mandaban a hacer búsquedas. También hice un modelo a escala de una de las escenas de la película para que el director pudiera verlo en físico. A veces no quieren verlo todo en pantalla”, explica.

—¿En qué consistía exactamente tu trabajo?

—Deborah Scott agarraba un papel y lápiz y decía: “Yo quiero algo enero del 2010 así”. Mi trabajo era ponerlo todo junto, para que se viera completo.

—¿Cuál fue tu participación en la película?

—Ayudé a diseñar los trajes de los Navis. Como ahora todo es digital utilizo varios programas. —

¿De qué es lo que te sentís más orgulloso en esta película?

—En general fue un honor para mí poder trabajar como parte del equipo del más grande director de ciencia ficción, James Cameron.

—Pero, ¿hubo algo de tu trabajo que te enorgullezca además de estar ahí?

—Sí. Que pude diseñar los anteojos de Jack. Los lentes que usa para montar el dragón. Haber hecho algo para el papel protagónico fue wow.

Avatar fue el primer trabajo de Rafael Burgos. Y es todavía y él no se la puede creer. Luego lo llamaron para participar en Transformers II, donde fue el ilustrador de vestuario.

“El diseñador dice lo que quiere y yo lo pongo en formato visual. Yo lo hago tuani con dibujo, lo hago ver real”, explica este muchacho de sonrisa amplia.

Después de Avatar y Transformers, Burgos fue contratado para hacer un técnico en la película A Christmas Carol, protagonizada por Jim Carrey. “Mi trabajo fue pasar un mes con Jim Carrey y ponerle los sensores en la cara. Eso ayuda a los animadores a ver los músculos cuando está actuando”, afirma.

Burgos describe a Carrey como “un tipo muy tranquilo, siempre se portó muy bien conmigo. Siempre me llamaba por mi nombre y pues aunque a veces uno quisiera no puede estar como: Oh my God Jim Carrey, no es profesional”.

Desde que se graduó lo supo, asegura. Lo suyo es el cine. Burgos trabaja por contrato y dice ganar bien. El proyecto en el que más dinero ha ganado, sin dudas, cuenta ha sido Avatar. No dice cuánto recibió, pero sí confiesa que ha mejorado su nivel de vida.

Pero más que el dinero, Rafael Burgos dice hacer todo esto porque le apasiona. Aunque sí hay un momento para su ego. Cuando la película llega a su fin y sobre la pantalla pasan créditos tras créditos, él espera ver su nombre en medio de los grandes de Hollywood. En ese momento, él respira y sonríe.

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Éstos son algunos de los bocetos con los que trabajaba Rafael Burgos, junto a la diseñadora de vestuario Deborah Scott. MAGAZINE/LA PRENSA/CORTESÍA/RAFAEL BURGOS

Escuela de arte

Dentro de los planes de Rafael Burgos está la creación de una escuela de arte en Nicaragua. Burgos asegura que espera lograrlo en cinco o siete años. “Yo quiero enseñarle arte a los niños. Quiero compartir todo lo que Dios me ha bendecido a mí con mis becas y que muchos logren lo que yo he logrado y más”, asegura Burgos.

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