El origen de "aquí hay gato encerrado" y otras frases famosas

Periscopio - 10.11.2019
Portrait of a funny cat looking out of the box

Decimos que pasamos “la noche en blanco” cuando no pegamos ojo, “aquí hay gato encerrado” cuando tenemos una sospecha y “ojalá” cuando deseamos que algo, bueno o malo, suceda. Son frases que también usan nuestros padres y usaron nuestros abuelos, ¿pero qué significan? Algunas tienen su origen en antiquísimas costumbres practicadas en lejanos lugares.

“Aquí hay gato encerrado”. La frase que usamos para declarar sospecha fue una especie de contraseña utilizada por los ladrones que vivieron allá en los siglos XVI y XVII para avisar a sus secuaces que había dinero para robar. “En aquellos años las monedas se guardaban en especies de bolsas o sacos hechos de pellejos de gatos desollados. Como es de esperar en cualquier época, esos talegos eran cuidadosamente escondidos por sus dueños en sus cuerpos o en sus casas, y como también es de esperar, era virtud de los ladrones descubrir los recónditos pliegues del sayo o los secretos recovecos de la morada donde el ‘gato’ se hallaba bien oculto”, asegura el sitio Infobae. Solo bastaban tres cosas para hacerse del botín: descubrir el lugar, elegir el momento y lanzar la consabida contraseña: “Aquí hay gato encerrado”.

“Dar gato por liebre”. El origen de esta frase está en la mala fama de la comida que servían las antiguas posadas, a las que en muchas ocasiones se les acusaba de servir gato en lugar del conejo o cordero que anunciaban.

“Poner los cuernos”. Se cree que la expresión más usada para referirse a la infidelidad viene de la Edad Media, época en que se colocaba una cornamenta de ciervo en la casa donde el señor feudal estaba ejerciendo el llamado “derecho de pernada”: un abuso de autoridad que le otorgaba la potestad de pasar la primera noche con cualquier mujer que fuera a contraer matrimonio con uno de sus siervos.

“Pasar la noche en blanco”. En la antigua España los hombres que querían entrar en ciertas órdenes de caballería tenían que hacer “la velada de armas” la noche anterior a convertirse en caballeros. “Llevaban una túnica o vestidura blanca que simbolizaba la pureza espiritual” y apenas conseguían dormir durante esa noche, dice el diario español Nueva Tribuna. Así surgió la frase hecha “pasar la noche en blanco”.

“A ojo de buen cubero”. Acudimos a esta frase cuando queremos decir que algo se ha calculado de forma aproximada, sin exactitud e incluso al aire. En la antigüedad, en los mercados, los líquidos se vendían por cubas, esa era la medida utilizada. Ya fuese vino, aceite o aguardiente, ese era el sistema para calcular el precio. El problema es que las cubas eran fabricadas por el propio cubero, que las elaboraba al cálculo, intentando que le quedaran todas iguales.

“Más se perdió en Cuba y volvieron cantando”. O “silbando”, según la versión que se conozca. La frase que se usa a manera de consuelo cuando algo sale mal tiene su origen en la guerra conocida como Desastre del 98, un conflicto bélico que enfrentó a España y Estados Unidos en 1898, como resultado de la intervención estadounidense en la guerra de independencia cubana. España perdió Cuba y sus tropas tuvieron que regresar a Europa. El agregado “volvieron cantando” o “volvieron silbando” se debe, aparentemente, a que esa guerra era mal vista por gran parte de la población española, sobre todo la clase trabajadora. Los soldados que volvieron sanos y salvos a casa iban silbando y cantando canciones. Otros españoles, más nacionalistas, afirman que las milicias volvieron alegres porque “Cuba no fue entregada fácilmente”.

“Tirar la casa por la ventana”. Parece ser que en el siglo XIX era costumbre que si alguien se sacaba la lotería lo celebrara vaciando la casa… por la ventana. Tiraban todo: muebles, ropa, comida, trastos. Esto se hacía con la intención de renovar las energías de la casa e invitar lo nuevo a entrar a las vidas de los ganadores.

“Ojalá”. Viene de “law sha’a Allah”, interjección árabe que significa “si Dios quisiera”. Es uno de los muchos arabismos que impregnan el español.

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