¿Agua fría o caliente?

Periscopio - 04.11.2016
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Más allá de ser un hábito de higiene, darse un buen baño puede traer muchos más beneficios de los que usted cree. Agua caliente o agua fría, los efectos de la temperatura varían pero igual le harán bien.

El agua caliente tiene efectos vasodilatadores, ayuda a abrir los poros y permite la eliminación de toxinas.
Un baño con agua caliente ayuda a limpiar la grasa natural de una forma más profunda y fácil. Con agua tibia a caliente usted puede relajar sus músculos luego de una jornada de ejercicios o para aliviar dolores leves de cabeza.

Es un aliado contra el insomnio al dar esa sensación de relajación, si agrega sales o aromas como lavanda el efecto aumentará y usted podrá dormir como un bebé.

Además de las medicinas, el agua caliente ayuda en casos de resfriados, el vapor es un descongestionante natural que con un toque de menta o eucalipto pueden acelerar el proceso de recuperación.

Bañarse con agua fría evita la resequedad de la piel, la mantiene fresca y con su brillo natural. También le hace bien al cabello.
Otros de sus beneficios es que activa la circulación. Un golpe de agua fría por la mañana mejora el flujo sanguíneo, los órganos y tejidos reciben un mejor bombeo y el cuerpo se activa de una mejor manera.

El contacto del cuerpo con agua en baja temperatura tiene un efecto energizante que estimula a la actividad física o mental.
Esa sensación de estar más despierto, que experimenta luego de bañarse con agua fría, se traduce en un aumento de su nivel de concentración y rendimiento en el día.

Las bajas temperaturas estimulan el metabolismo y al sistema inmune, el cuerpo fortalece las defensas y está mejor preparado para combatir virus y demás enfermedades.
El agua fría ayuda a reducir la hinchazón muscular y en lesiones. Además provoca una sensación de bienestar que combate el estrés y la depresión.

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