Gabriela Selser: “Me pone nerviosa la injusticia”

Periscopio - 11.03.2019
Gabriela Selser

La periodista y escritora nació en Buenos Aires, Argentina; ahí realizó sus estudios de primaria. En México cursó la preparatoria y en Nicaragua la universidad. Desde entonces ha radicado en el país, donde también fue corresponsal de guerra durante siete años.

Sus primeros “pinitos”, como Gabriela llama a sus escritos periodísticos, los hizo a los 19 años para la Agencia Nueva Nicaragua (ANN). Confiesa que la pone nerviosa la injusticia y se describe como impaciente, obstinada y honesta.

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Si fuera un producto, ¿cuál sería tu eslogan?

Trabaja, trabaja y nunca se rompe.

Si pudiera cenar con un personaje histórico, ¿a quién elegiría?

A Juana de Arco.

¿Qué parte de su cuerpo le gusta más y por qué?

Mis ojos, porque si no veo no escribo.

¿Cómo sería un día perfecto para usted?

Salir de paseo con mi hija, que hoy está lejos.

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¿Qué es lo que le pone más nerviosa?

La injusticia.

¿Cuál ha sido la caída más graciosa que ha tenido?

Cubriendo los funerales de Olof Palme en Suecia. Me resbalé con tacones en el hielo.

¿Cómo se describiría en tres adjetivos?

Impaciente. Obstinada. Honesta.

Refrán favorito.

Nunca es más oscuro que antes de amanecer.

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¿El objeto más raro en su habitación?

Una guitarra pintada con dibujos de “Coco”, la película mexicana.

Si pudiera quedarse con la misma edad, ¿cuál sería?

Los 30, antes de que mi padre se muriera.

¿Qué es lo peor que le puede suceder en el trabajo?

No tomar nota en una entrevista y que la grabación falle.

¿Lo más difícil en los últimos meses de crisis en Nicaragua?

Ver caer muertos a los chavalos universitarios. Ver a mis colegas presos por hacer su trabajo.

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¿Qué es lo más raro o asqueroso que ha comido o bebido?

Perro, en Corea del Norte. Lo estuve acariciando y besando en una carretilla del restaurante sin imaginar que esos salvajes iban a servirlo en la cena.

¿Cuántas tazas de café toma al día?

Solo una o dos. Cuando fumaba tomaba hasta 15.

Si fuese capaz de cambiar algo en el mundo, ¿qué cambiaría?

El maltrato a los animales y el machismo.

¿Por qué cree que le pusieron su nombre?

Porque mi papá admiraba a Gabriela Mistral, la poeta chilena.

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