Los billetes sin hilo de los managuas

Periscopio - 04.11.2016
billete

En febrero de 1955 circuló en Managua un falso rumor que se regó como pólvora y metió a media ciudad en problemas. Había corrido la buena nueva de que en “el hilito” de los billetes se ocultaba un nombre y quien lo encontrara sería premiado. Así que, ni corta ni perezosa, mucha gente se dedicó a rasgar sus córdobas en busca del misterioso nombre, lo que resultó en una crisis que escaló hasta al Banco Nacional.

El famoso “hilito” era nada menos que el elemento que reforzaba el papel de los billetes para hacerlos más duraderos, explicó La Prensa el 8 de febrero, en plena crisis. “Pero el nombre no está escrito en ninguno de ellos y por lo tanto es falso que se dé un premio a quien lo encuentre”, aclaró el Diario.

Pero los billetes profanados seguían multiplicándose y, en una medida drástica, el Banco decidió declararlos sin valor, lo que condujo directo al caos. Para el 8 de febrero la confusión llevaba ya dos días y seguía en aumento. Muchos capitalinos, casi todos pobres, se vieron de la noche a la mañana con todo su dinero perdido en billetes sin hilo. Las madres no podían comprar la leche de sus hijos, hubo reyertas entre choferes y pasajeros y se vieron casos como el del hombre que se echó a llorar en un mercado porque no le querían aceptar el único billete que tenía, uno de 100 córdobas. “No sé cómo voy a hacer, ni el Banco lo quiere recibir”, sollozaba.

Entre los afectados también estuvo un pintor llamado Guillermo García, quien tenía todo su capital dividido en 119 billetes sin el hilito reforzador. “El colmo de mi desgracia es que tengo a mi niñito enfermo y ni al médico quiere ir porque no quiere los billetes”, se quejaba. Y no solo el doctor estaba “ojo al Cristo”, también los pulperos, los taxistas, los esquimeros, los tiqueteros de los cines y hasta los que cobraban las multas de la Policía.

Como era de esperarse, la crisis repicó en los departamentos, y desde Carazo y Masaya se enviaron a La Prensa telegramas que decían cosas como: “Gente pueblo situación caótica, billetes angostos de un córdoba con o sin hilo las ventas no los aceptan”.

¿Cómo se resolvió el enredo? Al tercer día del caos el Banco Nacional informó que concedería un plazo de quince días para cambiar los billetes sin hilo. Pronto todo volvió a la calma y el recuerdo de la crisis se fue hundiendo en los periódicos viejos, de donde lo rescatamos para contárselo a usted.

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