Pancho Maroma, un campeón olvidado

Periscopio - 05.09.2021
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Para 1969 el equipo de atletismo de Nicaragua era manejado por Istvan Hidvegi, un entrenador húngaro que fundó la Organización Federativa de la Natación y del Atletismo en Nicaragua. Bajo su dirección el país alcanzó más de cien medallas y marcas a nivel centroamericano y caribeño.

Francisco Argüello, a quien todo el mundo conocía con el sobrenombre de ‘Pancho Maroma’, era uno de sus atletas. Nunca se enojaba cuando lo llamaban así. Pancho era mecánico de profesión y era uno de los atletas con más tiempo entrenando con Hidvegi.

Solía dar recomendaciones a sus compañeros de cómo agarrar el martillo y cómo realizar el boleo inicial. Ya rondaba los 34 años, media cinco pies y cinco pulgadas y tenía una estructura musculosa sobre una prominente barriga.

Dicen que un día Pancho llegó a curiosear y al ver a Hidvegi lanzando el martillo exclamó: “¡Uh!, yo lo haría mejor”. El entrenador medio molesto le tomó la palabra y le dio el martillo. Pancho lo tomó e imitó los lances que lo había visto hacer. A partir de ahí el húngaro comenzó a entrenarlo y Pancho Maroma comenzó su carrera como atleta.

El lanzamiento de martillo es una de las disciplinas del atletismo más complejas. El martillo tiene un peso de 16 libras y para lanzarlo se deben realizar varios giros sobre el eje antes de soltarlo. De todos los atletas nicaragüenses que competían en esos años, el único que logró dominar los cuatro giros en el lanzamiento fue Pancho Maroma. 

Ganó varias medallas en diversas competencias regionales. En ciertos momentos superó a los mexicanos y en el resto de Centroamérica no había quien lo superara.

Por insistencia de Hidvegi logró terminar el bachillerato en la escuela nocturna y se propuso iniciar una carrera universitaria. Pero debido a que había trabajado en la Caribe Motors que distribuía la marca Volkswagen y cuyo propietario tenía nexos con Somoza, fue tildado de “oreja” por las turbas sandinistas que lo obligaron a salir del país hacia Honduras con su familia. Esto ocurrió recién ganada la guerra contra el dictador Somoza Debayle.

A mediados de los años ochenta se encontraba reparando un vehículo cuando la gata que lo sostenía cedió. Murió al instante.

Según quienes lo conocieron “sin la figura de Pacho Maroma no es posible recordar la época dorada del atletismo en Nicaragua”. Sin embargo, aún no ingresa al Salón de la Fama del Deporte de Nicaragua. (Tomado del blog Los Hijos de Septiembre).

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