Somos sobrevivientes del "fin del mundo"

Periscopio - 14.10.2019
Impact Earth

A comienzos de este mes un asteroide de nombre 2007 FT3 desató una ola de publicaciones en las redes sociales e inspiró muchos memes sobre este nuevo “fin del mundo” y nuestra inminente extinción. La mayoría de las personas se lo tomó con humor e incluso hubo quienes convocaron a un “soplido masivo” para alejar al intruso; pero algunos realizaron cadenas de oración por el destino de la humanidad.

En realidad la probabilidad de que este cuerpo celeste impactara nuestro planeta el pasado 3 de octubre era de 1 en 670 mil, según la NASA. Es decir, existía un 0.00015 por ciento de probabilidades. Esto se debe a que el asteroide pasó a una distancia aproximada de 139 millones de kilómetros, que equivale a hacer unos 360 viajes a la Luna.

“Creo que actualmente, más allá del miedo, existe curiosidad por lo que podría suceder. En este mundo tan interconectado gracias a las redes sociales, en el fondo las personas saben que las entidades responsables de monitorear estos eventos no estarían bromeando en ningún momento”, considera el nicaragüense Cristian Escorcia, presidente de la Asociación de Astronomía Aficionada Los Cadejos.

“Existen más de 25 entidades encargadas de estar supervisando diariamente qué hay de nuevo allá arriba”, dice Escorcia. “La mayoría de asteroides ‘potencialmente peligrosos’ del cinturón de asteroides que está entre Marte y Júpiter ya están mapeados o indexados a un continuo monitoreo, y se conocen sus órbitas hasta por cientos de años adelante”.

Pero no es la primera vez que se habla del “fin del mundo”. De hecho, cuando existía menos información accesible, eran más frecuentes las olas de pánico que a veces acabaron en suicidios colectivos. Estas son algunas de las muchísimas veces que hemos estado “al borde de la extinción”.

Año 500. Hipólito de Roma, Sexto Julio Africano y San Irineo predijeron que Jesucristo regresaría en la Pascua de ese año. Sexto incluso afirmó que si el fin del mundo no sucedía en el año 500 sucedería en el 800.

1666. El “número de la bestia” provocó paranoia y el gran incendio de Londres hizo pensar a muchos que este sería el año del fin del mundo.

1792. Líderes de la organización religiosa Shakers, en Estados Unidos, profetizaron que Jesucristo volvería algún día de ese año. Cuando pasó 1792 y Jesucristo no se presentó, vaticinaron que el Juicio Final acontecería en 1794. Otros grupos religiosos vaticinaron la venida de Cristo para 1822, 1843, 1844, 1868 y 1872.

1910. El cometa Halley, en su punto más cercano a la Tierra, provocó una ola de ataques de pánico y suicidios.
1919. Se dijo que una alineación de los planetas causaría la explosión del Sol.

1997. La secta Heaven’s Gate predijo que el fin del mundo ocurriría a causa del cometa Hale-Bopp. Hubo un suicidio masivo de sus feligreses.

2000. Se dijo que computadoras y ordenadores dejarían de funcionar al iniciarse el nuevo milenio dando lugar a fallos en todos los sistemas controlados por computadoras, incluidas las armas nucleares.

2006. Según varios “profetas” la coincidencia del triple seis el 6 de junio de 2006 indicaba que ese día sería el fin de la Tierra.

2011. El predicador cristiano estadounidense Harold Camping dijo que ese año sería “el rapto” de los elegidos de Dios, seguido del fin del mundo.

2012. Por una pésima interpretación popular del calendario maya, nacieron numerosas predicciones apocalípticas. Incluso hay una película llamada 2012.

2016. De nuevo la coincidencia de los tres seis, el 6 de junio de 2016, despertó la sospecha de que cosas terribles sucederían ese día.

2018. El fin del mundo ocurriría con la aparición del “Planeta Nibiru” en el cielo. Esto indicaba que el diablo o anticristo (decían que era Donald Trump) haría estallar la Tercera Guerra Mundial.

2019. Otra vez los tres seis, pero más forzado. En México se dieron cuenta de que el 9 de septiembre tendríamos un 999, que al revés se leía como 666.

Existen muchas otras profecías sobre cómo va a terminarse el mundo que conocemos. Se dice que será en 2060 o en 4006. Sin embargo, hasta el momento la fecha más temible para la humanidad es el año 2050, porque el “fin de mundo” más probable es el que nosotros mismos estamos causando. Los científicos afirman que a partir de ese año empezaremos a percibir efectos catastróficos e irreversibles del calentamiento global.

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