Tres espantos nicaragüenses

Periscopio - 09.08.2021
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Un espanto es algo que produce miedo, terror. Y en toda América Latina circulan leyendas que los han promovido oralmente de una generación a otra. En Nicaragua existe más de una veintena de esos personajes.

Por ejemplo, el cadejo, la chancha bruja y la carreta nagua, son tres espantos encarnados por animales que han aterrorizado a varias generaciones de nicaragüenses.

El cadejo es un perro fantasma. En realidad son dos. Según la leyenda: uno de color blanco que es bueno y  se aparece para advertir de algún peligro en el camino o para guiar a los viajeros en medio de la oscuridad. En cambio el cadejo negro es malo. Ese ataca y mata a quienes encuentra por la carretera. Sus ojos son de un chispeante color rojo. Si ambos perros se encuentran se arma una lucha a “muerte” hasta que uno de los dos gana. Por lo general, gana el bueno.

La chancha bruja es una historia que toma ribetes diferentes en cada poblado donde dicen que se le ha visto, pero en cada versión se trata de una mujer que se dedica a la brujería y que a través de un pacto que hizo con el diablo puede convertirse en animal, en este caso una chancha (cerdo).

Solo sale los días viernes de luna llena. Espera paciente para atacar afuera de las cantinas a los incautos parroquianos que viajan a pie y solos. De vez en cuando la bruja es capturada por el pueblo que la obliga a dejar de convertirse en chancha y pedirle perdón a Dios.

Por último, enumeramos a la carreta Nagua. Esta es una carreta fantasma que sale por las noches haciendo un ruido infernal. Dos bueyes flacos hasta los huesos tiran de ella. Uno es de color negro y el otro beige. La carreta suele desaparecer al llegar a una esquina, porque según la creencia popular solo pasa por una calle para anunciar la próxima muerte de alguien que vive ahí. Por eso la gente dice: "Se lo llevó la carreta Nagua".

Otra versión menos fantasmagórica relata que cuando los españoles sacaban el oro de Nicaragua lo hacían en carretas a media noche y el ruido que hacía el pesado vehículo era lo que asustaba a los indios. A partir de ahí se creó la leyenda.

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