Nicaragua Costa Rica 8 conexiones

Reportaje - 14.09.2014
Conexiones tico-nicas

Con ningún otro país Nicaragua comparte más que con Costa Rica. Vecinos, hermanos y enemigos. Personajes, territorios, gastronomía. Historia. Magazine destaca 8 puntos que nos entrelazan

Por Dora Luz Romero

Sor María Romero

Ese día, el 14 de abril del 2002, cuando el papa Juan Pablo II realizó la ceremonia de beatificación de Sor María Romero, banderas ticas y nicas ondeaban en el atrio de la Basílica de San Pedro. Entre los invitados estaban los dos presidentes: el de Nicaragua, Enrique Bolaños Geyer y el de Costa Rica, Miguel Ángel Rodríguez. Representaban a dos naciones que compartían el orgullo de sentir a Sor María “su Santa”. Los nicas porque era el país donde había nacido y los ticos porque era el país donde se dedicó a servir la mayor parte de su vida. Miles de devotos festejaban. “Tenemos beata”, tituló el diario La Nación de Costa Rica. “Beata de Nicaragua”, decía La Prensa de Nicaragua. La noche antes de la beatificación los feligreses en ambos países hicieron vigilia para no perderse ni un solo momento de aquel acontecimiento.

Sor María Romero, de la Orden de las Hijas de María Auxiliadora, nació en Granada el 13 de enero de 1902, pero a los 29 años fue enviada a Costa Rica, donde residió 46 años, la mayor parte de su vida.

Allá hablan de sus milagros. Aquí también. La costarricense María Solís Quirós se convirtió en el milagro por el que Sor María fue declarada beata. Ocurrió en 1994 cuando luego de un ultrasonido los médicos le dijeron a sus padres que la pequeña tenía labio leporino y quizá el paladar hendido. Comenzaron las oraciones y gracias a la intercesión de esta Santa, según las confirmaciones del Vaticano, la niña nació sin problema alguno. En Nicaragua hay muchos que le atribuyen milagros de sanidad.

Sus devotos la describen como una mujer llena de amor y compasión que entregó su vida para ayudar a los más necesitados. “Construyó: laboratorios, farmacias, consultorios médicos; preparó a cientos de personas humildes para diferentes empleos, formó Ayuda al Necesitado para otorgar casas a los desposeídos, obsequiaba canastas de alimentos y otras necesidades todos los días, los domingos distribuía ropa a 3,000 personas…”, escribió en un diario nacional Mercedes Gordillo, autora del libro Sor María Romero y los nicaragüenses. Sus obras continúan desarrollándose en Costa Rica y en Nicaragua.

Hay quienes la conocen como la “Santa nica tica”. Tras su muerte, la Asamblea Legislativa de Costa Rica la declaró “Ciudadana Honoraria de Costa Rica”. “Costa Rica fue para Sor María su segunda patria, pero siempre se consideró nicaragüense y nunca renunció a su ciudadanía”, escribió el padre Luis Pacheco en su libro Biografía de la Beata Sor María Romero.

Previo a su beatificación, la Asamblea Nacional de Nicaragua la nombró “Abogada de los inmigrantes centroamericanos e intercesora de la paz y reconciliación en Centroamérica”.

El 7 de julio de 1977, a sus 75 años, falleció. Para esos días se encontraba de visita en Nicaragua. Sus restos fueron trasladados a Costa Rica, donde ella había pedido ser enterrada.

El río de la discordia

Uno de los eternos conflictos entre Costa Rica y Nicaragua se llama río San Juan. La historia viene de muchos años atrás, desde las primeras décadas del siglo XIX, después de la Independencia, cuando Costa Rica buscaba por dónde sacar el café que producía y encontró la solución en las aguas del San Juan.

En 1858, mediante el tratado Jerez-Cañas, Nicaragua y Costa Rica definieron los límites fronterizos y quedaban claras dos cosas: que la soberanía del río San Juan corresponde a Nicaragua y que Costa Rica tiene libre navegabilidad por un trecho del mismo con fines comerciales. Sin embargo los límites fronterizos parece que nunca fueron tan claros, así que luego llegaron más tratados, laudos, para delimitar mejor, pero es a la fecha y los conflictos limítrofes continúan.

Un conflicto tras otro. En 1998 Nicaragua prohibió a los policías costarricenses navegar armados en las aguas del río, en el 2001 Nicaragua impuso el cobro de peaje a las embarcaciones turísticas ticas que navegaban por el San Juan; en el 2005 Costa Rica llevó la disputa de los derechos de navegación sobre el río San Juan a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, en el 2009 la Corte reconoció el derecho de Costa Rica a “navegar libremente”, pero únicamente con fines comerciales. “La soberanía, dominio y sumo imperio del río San Juan pertenece única y exclusivamente a Nicaragua quien puede reglamentar los horarios de navegación de las embarcaciones costarricenses, inspeccionarlas y solicitar documentos”, se dijo en aquel momento.

De pronto, la situación se calma y el San Juan regresa donde siempre ha estado, en el olvido. Pero así como desaparece aparece. En 18 de octubre de 2010, Nicaragua comenzó el dragado para recuperar el caudal del río. Con esa tarea, a cargo de Edén Pastora, estalló todo nuevamente. En aquel momento Costa Rica demandó a Nicaragua ante la Corte de La Haya por supuesta invasión a su territorio y por el daño ambiental que ocasionaría el dragado del río. Un año después Nicaragua demandó a Costa Rica ante la misma entidad por los daños ambientales ocasionados al río San Juan por la carretera tica que se construía paralela al río.

A inicios de este año, Costa Rica presentó ante La Haya una demanda para fijar los límites marítimos entre ambos países y así se termine el conflicto. Este mismo año el gobierno costarricense exigió a Nicaragua un estudio ambiental por el canal interoceánico que planea construir. Y así va, y la historia parece nunca acabar.

Rio San Juan. LA PRENSA/Moises M. Matute R.
El río San Juan tiene 200 kilómetros de longitud.

¡A Costa Rica voy!

Por un empleo, por estudios, por mejores oportunidades, por la dictadura somocista, por la guerra, por las razones que sean, históricamente, el principal destino donde migran los nicaragüenses es Costa Rica. La Organización Internacional para las Migraciones calcula que 800 mil nicaragüenses viven en el exterior y de esos la mayoría lo hace en el país vecino, el 63 por ciento. Otros estudios afirman que la cifra de nicaragüenses que vive en el país vecino oscila entre 300 mil y 500 mil. Para Costa Rica, los nicaragüenses conforman la comunidad extranjera más numerosa de ese país. La mayoría se dedican a trabajar en agricultura, construcción y como domésticas.

Diversos estudios aseguran que se trata principalmente de una migración laboral y que en los últimos años ha venido en aumento. Esto se ve representado en las remesas que Nicaragua percibe. En el 2013, según cifras del Banco Central, Nicaragua percibió 241.9 millones de dólares en remesas del país vecino.

Este flujo migratorio ocasiona relaciones de tensión entre ambos países. Muchos nicaragüenses se quejan de que sufren de discriminación, burlas, agresiones por su condición de inmigrantes. “Detectan explotación laboral de nicaragüense en fincas ticas”, “Domésticas nicas en Costa rica sufren violencia laboral”, “Lucha contra la discriminación a nicas”, “Nicas sufren hambre y maltrato en Costa Rica”, son algunas de las noticias que aparecen en los medios nacionales. En el 2006 el Estado de Nicaragua hizo una demanda internacional de xenofobia y discriminación en contra de Costa Rica. Sin embargo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) no dio ha lugar.

La migración ha creado entre nicas y ticos vínculos cada vez más fuertes. Nicaragüenses que se casan con costarricenses o nicaragüenses cuyos hijos nacen en el país vecino.

Ahí, en el país del sur, los nicaragüenses han creado sus espacios. La Carpio, por ejemplo, uno de los más grandes asentamientos de Costa Rica, donde habitan unas 20 mil personas y donde al menos la mitad de ellas son inmigrantes nicaragüenses. Es el barrio nica de San José, pero se trata de un lugar que generalmente lo relacionan con pobreza, olvido y delincuencia. También tienen un parque en el centro de la capital costarricense. Se llama La Merced y le dicen “el parque de los nicas” ahí todos los nicaragüenses saben que encontrarán no solo a sus compatriotas, sino también un plato de vigorón, de vaho, o un vaso de pinolillo que les haga sentirse en su Nicaragua.

Imigrantes Nicaraguenses llegan desde Costa Rica en la Frontera en Penas Blancas para las fiestas de fin del ano. Foto LA PRENSA/François Gribi
Se estima que en Costa Rica viven entre 300 mil y 500 mil nicaragüenses. La mayoría de ellos trabajan en agricultura, construcción y como domésticas

Presidentes ticos… nacidos en Nicaragua

Tres presidentes de origen nicaragüense ha tenido Costa Rica en su historia. El último de estos fue Rafael Ángel Calderón, quien gobernó el país de 1990 a 1994. Resulta que su padre, Rafael Calderón Guardia, presidente de Costa Rica entre 1940 y 1944; y su madre Rosario Fournier salieron de Costa Rica tras la guerra civil de 1948. Se establecieron en Diriamba, Carazo y ahí nació él, el 14 de marzo de 1949. Nació en un hotel llamado Majestic y fue bautizado en la iglesia San Sebastián, sitios que conoció en una visita que realizó a Nicaragua en 1991. “Algo que nunca olvidaremos en mi familia es que fuimos bien acogidos por los nicaragüenses”, dijo este año en una entrevista que brindó a un diario nacional.

Los otros fueron: Salvador Lara Zamora, presidente interino de junio de 1881 a enero de 1882, nacido en Rivas, su padre costarricense, su madre nicaragüense; y Ascensión Esquivel Ibarra, presidente de 1902 a 1906, también de origen rivense.

En la historia de Nicaragua no ha habido ningún presidente nacido en Costa Rica.

De guerra en guerra

Nicaragua ha vivido más guerras que Costa Rica, sin embargo por la cercanía el país vecino se ha involucrado en varios de estos conflictos. Desde la época de la Guerra Nacional cuando se luchaba en contra de la ocupación de William Walker y sus filibusteros. “¡A las armas! Ha llegado el momento que os anuncié. Marchemos a Nicaragua a destruir esa falange impía que la ha reducido a la más oprobiosa esclavitud. Marchemos a combatir por la libertad de nuestros hermanos”, decía la proclama del presidente de Costa Rica, Juan Rafael Mora, con fecha del 1 de marzo de 1856.

Con la ayuda de sus hombres Nicaragua logró sacar a William Walker. Sin embargo, con esta participación, según los historiadores nicaragüenses, buscaba apoderarse de la Ruta del Canal. Costa Rica sacó su ganancia de aquella guerra. Después de ese evento, ya en 1858, es que Nicaragua le cedió oficialmente los territorios de Guanacaste y Nicoya.

A finales de la década de los setenta Costa Rica prestó su territorio como santuario de la guerrilla sandinista que buscaba derrocar la dictadura somocista. Para entonces era presidente Rodrigo Carazo. “Si no estuviéramos amarrados por la Organización de Estados Americanos, ya estaríamos en guerra con Costa Rica”, dijo Anastasio Somoza Debayle en junio de 1979. Somoza acusaba al gobierno de Carazo de ser el principal aliado de los sandinistas, quienes para entonces ya habían tomado posición en la zona sur de Nicaragua.

El Frente Sur Benjamín Zeledón era encabezado por Edén Pastora, el comandante “Cero”, y en terreno tico se entrenaban, preparaban acciones militares y eran abastecidos con armas que eran enviadas de Cuba a Costa Rica. En el país vecino fueron muchos los que abrían sus casas para que los heridos se recuperaran y también realizaban actividades para obtener fondos económicos y apoyar la revolución.

Luego del triunfo de la revolución sandinista en 1979, apareció “la Contra”, un ejército irregular organizado y financiado por Estados Unidos, que buscaba botar a los sandinistas. Y ahí estaba Costa Rica nuevamente, sirviendo como una de las bases de los contrarrevolucionarios. El mismo Pastora, quien rompió relaciones con el Frente Sandinista fundó en el país vecino el Frente Revolucionario Sandino-Alianza Revolucionaria Democrática (FRS-ARDE). “Éramos más de siete mil hombres”, dijo en una entrevista Pastora.

Fue para esos años (1984) que ocurrió el atentado de La Penca. En dicha comunidad fronteriza, periodistas, la mayoría costarricenses, fueron convocados por Edén Pastora a una conferencia de prensa. Un falso periodista detonó una bomba que llevaba en su maletín y murieron siete personas. Peter Torbiörnsson, un periodista que estuvo presente y que luego dirigió el documental Last Chapter, Goodbye Nicaragua, denunció que la bomba fue colocada por Per Anker, su asistente, baja las órdenes de Tomás Borge.

Por su participación en los procesos de paz en Centroamérica Óscar Arias, presidente de Costa Rica (1986-1990), recibió el Premio Nobel de la Paz en 1987.

En la Guerra Nacional, en la insurrección sandinista
En la Guerra Nacional, en la insurrección sandinista, en la guerra de los 80, son tres de los conflictos bélicos nicaragüenses en los que Costa Rica se ha involucrado.

La tierra perdida

Han pasado más de 150 años desde que Nicaragua perdió aproximadamente 13 mil kilómetros cuadrados de su territorio. Nicoya y Guanacaste fueron anexados a Costa Rica. El tiempo pasa, pero no se olvida.

En agosto del año pasado el presidente inconstitucional de Nicaragua, Daniel Ortega, dijo en un acto público que Nicaragua podría recuperar ese territorio. “Nosotros podríamos considerar dadas las circunstancias y que este es un tema que no ha sido debatido en la Corte, podríamos considerar llevar el caso a la Corte Internacional de Justicia. Eso le permitiría a Nicaragua recuperar un inmenso territorio, si la sentencia favoreciese a Nicaragua”.

Aunque los analistas aseguraron que Ortega hablaba hipotéticamente y que intentaba desviar la atención, Laura Chinchilla, entonces presidenta de Costa Rica, saltó de inmediato. “A Guanacaste ¡no pasarán!”, contestó y amenazó con presentar una queja formal ante la Organización de Estados Americanos y Naciones Unidas.

En 1824, cuando Nicaragua atravesaba tiempos de inestabilidad política, Costa Rica aprovechó para invitar a los pobladores del Partido de Nicoya a que se anexaran a su país. Los nicoyanos, según los relatos históricos, eran gente trabajadora y pacífica y consideraron la anexión como una forma de encontrar paz.

La Constitución de Costa Rica, que fue firmada en enero de 1825, reconocía a Guanacaste y Nicoya como territorio nicaragüense. Nicaragua perdió oficialmente este territorio el 15 de abril de 1858 con la firma del tratado Jerez-Cañas. “El tratado de límites Jerez-Cañas es un contrato; tiene una prestación y una contraprestación. Nicaragua le da a Costa Rica el fin de sus reclamos territoriales sobre la provincia de Guanacaste, la posesión de la margen derecha del río desde tres millas inglesas río abajo de El Castillo hasta la desembocadura, y el derecho de navegación con objetos de comercio, en el mismo tramo del río San Juan de Nicaragua. Costa Rica le da a Nicaragua el reconocimiento de la jurisdicción y soberanía de Nicaragua sobre el curso de agua entero y el cese de sus hostilidades en el río San Juan de Nicaragua, para que Nicaragua pueda ser la única dueña y administradora de la ‘Ruta del Tránsito’ o del futuro Canal”, escribió Norman Caldera, excanciller de Nicaragua en un artículo titulado Santa Cruz, Nicoya y Guanacaste.

Se calcula que en Guanacaste viven aproximadamente unas 270 mil personas, muchas de ellas nicaragüenses.

Sabor a gallopinto

Los nicaragüenses le llaman gallopinto, los costarricenses además de gallopinto lo conocen como “pinto”. Pero al final es lo mismo, un platillo donde el arroz y los frijoles se juntan y se ponen a freír. Ambos países lo consideran una de sus comidas típicas y lo reclaman como propio. Allá, se come principalmente en el desayuno, aquí, en la cena. Se cree que este platillo tuvo su origen en los esclavos africanos, quienes migraron a la costa del Caribe de Centroamérica.

Durante años Nicaragua y Costa Rica se han disputado la exclusividad de este platillo. Con frecuencia se escucha la frase: “Tan nica como el gallopinto”, pero también se oye “Tan tico como el gallopinto”. La verdad, dice el escritor Sergio Ramírez, en una columna que tituló Paladares nacionalistas “si es cierto que es una enseña nacional, también lo es que se come igual, y se llama igual, en diversas partes del Caribe y Centroamérica, y nadie ha copiado a nadie; porque la necesidad y la imaginación se juntan en cualquier parte para inventar lo que sale de las cocinas para ir a dar a nuestras bocas”. Año con año, con la ayuda de empresas, ticos y nicas preparan lo que sería el gallopinto más grande del mundo y batallan por conseguir un espacio en los Récord Guinness.

A pesar de la disputa entre estos países, el arroz con frijoles no es un plato exclusivo de estas dos naciones. Esta mezcla en Cuba se conoce como congrí, en Puerto Rico como moros y cristianos, en Colombia como calentado paisa y en El Salvador, casamiento.

Triunfos… ¿compartidos?

Dos de las máximas glorias deportivas de Costa Rica nacieron en Nicaragua: las hermanas Poll. Las únicas cuatro medallas olímpicas que el país tiene se las dieron ellas. Sylvia Poll ganó una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988, luego su hermana, Claudia, ganó la primera medalla de oro en la historia de Costa Rica en los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996 y en los de Sydney (2000) ganó dos de bronce.

Nacieron en Nicaragua, pero fueron nacionalizadas costarricenses. Sin embargo eso no impidió que los nicaragüenses celebraran esos triunfos como propios, les sabían a medallas con raíces nicas. “Qué orgullo oír a los locutores de la NBC decir que Claudia Poll competía por Costa Rica, pero había nacido en Nicaragua”, se lee en una nota escrita el día después del triunfo. “Nacida en Nicaragua, la mejor del mundo”. “Nuestra Claudia” decían los medios de la época. Allá, en el país vecino también la celebraban, como costarricense, claro. “No hay un solo costarricense que no sienta profunda alegría”, dijo el entonces presidente de la República, José María Figueres.

Esa no es la única historia de deportistas nacidos en Nicaragua que triunfan con Costa Rica. Hace unos meses, para la Copa Mundial de Futbol en Brasil, las diferencias entre nicas y ticos se olvidaron durante un par de partidos. La razón tenía nombre y apellido: Óscar Duarte, el defensa de la selección costarricense de futbol, pero nacido en Catarina, Masaya. Se trataba del primer nicaragüense en un Mundial, pero con la selección del país vecino.

Duarte tenía cinco años cuando emigró a Costa Rica con su familia, iban en busca de mejores oportunidades. Veinte años después, ya nacionalizado costarricense, se convertía en un orgullo tico, pero también nica. Los nicaragüenses sentían el derecho de celebrar las victorias de Duarte. “Goool nica”, “Nica hace historia en Brasil”, “Nica debuta en el Mundial” fueron algunos de los titulares de los diarios del país. Nicaragua se desbordó y en cuestión de días Duarte era todo un personaje, campañas publicitarias con su imagen y hasta un recibimiento del presidente inconstitucional Daniel Ortega.

Otro caso es el del boxeador Ricardo Mayorga. Migró a Costa Rica, donde cuidaba carros en el parqueo de un night club. Fue en el país vecino donde tuvo su preparación como boxeador profesional. “Ahí fue donde resurgió él. Aquí no tenía ningún prestigio, nadie creía en él. En Costa Rica fue donde le dieron nivel a Mayorga. Los ticos llegaron a sentirlo como que era de ellos”, asegura el cronista deportivo Edgar Tijerino. El mismo expresidente de Costa Rica, Abel Pacheco, lo dijo en una entrevista: “Yo fui amigo de Ricky desde que empezó, lo ayudamos mucho. ‘El Matador’ se hizo acá, peleó con bandera tica. Peleó con un letrero Pacheco Presidente en el trasero”.

Sin embargo después de haber ganado la corona mundial ante Andrew Lewis, en 2002, Mayorga se regresó a Nicaragua para continuar su carrera.

La historia del boxeador Francisco “Toro” Coronado es al revés. En 1977 en Panamá este peleaba por el Campeonato Mundial con Rafael “El Brujo” Ortega. Cuenta Tijerino que muchos medios ticos cubrían la pelea en aquella ocasión. Él fue enviado de Nicaragua porque todos creían que Coronado era nicaragüense, sin embargo ahí se dio cuenta que era nacido en Costa Rica. “De vencer, lo que no ocurrió, hubiera sido para ellos el primer tico campeón del mundo. Esta ha sido una de las grandes sorpresas que he experimentado”.

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