“Macho Negro”, el último fusilado de la guerra

Reportaje - 03.12.2006
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El 19 de julio de 1979, un pelotón de guerreros se fusionó con Alberto Gutiérrez, alias Macho Negro, ante una multitud que presenció la ejecución. La revista se  reconstruye este episodio a través de la memoria de los guerrilleros que capturan, los compañeros de armas y familiares del infortunado y el fotógrafo que con su cámara en ese momento.

Por Fabián Medina

Luis Carrasco recuerda que era un día de 1978 y que la noche anterior escuchó varios tirones en las cercanías. Managua vivía días de la insurrección y los enfrentamientos entre los soldados de la Guardia Nacional y los guerrilleros del Frente Sandinista. Era carrasco, pues, curioseando en la calle a las seis de la mañana, cuando vengamos en un jeep militar por la calle principal del barrio El Recreo, esa es la fuente de la Mansión Saborío. Venía muy lento, a paso fúnebre. A la par del chofer iba a ser un hombre corpulento y civil, con la pierna fuera de la puerta y apoyada sobre el pescante. Sobre ella, una subametralladora de Thompson. Atrás, dos cadáveres, uno sobre la tina y el otro medio del cuerpo exterior.En la boca del que guindaba la cabeza, Carrasco pudo ver un pene cercenado. Posiblemente el propio pene del infortunado.

—¡Para que aprendan hijos de puta! —Gritaba a toda voz el grandulón de la Thompson. La mayoría de las casas permanecieron cerradas y algunos vecinos apenas se atrevían a mirar el macabro espectáculo por las rendijas de las ventanas.

Carrasco supo que el arma que llevaba el copiloto era una subametralladora Thompson porque fue soldado de la Guardia Nacional durante siete años. También reconocí al hombre grandote que despertaba a los vecinos del Recreo con su vocerrón amenazante. Se trata de Alberto Gutiérrez, un sargento que se conoció en el Batallón de Combate, hijo del cabo Velásquez, y que se dice famoso en Managua con el sobrenombre de Macho Negro, el terror de los barrios orientales.

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Alberto Gutiérrez, Macho Negro, fue fusilado al mediodía del 19 de julio de 1979 en el barrio Monimbó, Masaya. Tendría unos 45 años para entonces. La redacción de una casa vieja sirvió de una mesa y el pelotón de fusilamiento estuvo integrado por unos 20 jóvenes y desaliñados guerrilleros que fueron escogidos entre unos doscientos voluntarios que querían matarlo. La muchedumbre enardecida ha sido condenado para el transporte, y algunos carretoneros se ofrecieron para arrastrarlo por las calles de Masaya. Fue la última y más popular ejecución de la insurrección que botó a Somoza.

El fusilamiento de Alberto Gutiérrez quedó grabado para la historia de las cámaras de Pablo Emilio Barreto y Manuel Salazar. Quiso la casualidad que Barreto, periodista de La Prensa que se sumó a la insurrección, forma parte de la masa de combatientes que abandonaron Managua en el episodio conocido como Repliegue, y esa es la razón que se da en el día de Masaya. Para Barreto, Macho Negro era un personaje familiar porque durante cinco años fue también un informe nocturno de La Prensa y la frecuencia con la que se fotografiar los cuerpos que se tiraron en las calles y que se atribuye al famoso sargento de la Guardia Nacional.

Nunca conversé con él personalmente, pero Barreto recuerda haber manejado un viejo Chevrolet verde sin placas. “Era hombre alto, fornido, moreno, de aspecto campesino. Vestir pantalones azulones, botas altas, un pistolón en la cintura, tal vez 45, que era el arma de la Guardia, y un fusil ”, describe.

Fotos Orlando Valenzuela A hierro mató a hierro murió.  Revista
Luis Carrasco conoció a Alberto Gutiérrez y su padre cuando sirvieron en el Batallón de Combate de la Guardia Nacional.

A las siete de la mañana del 19 de julio, Pablo Emilio Barreto recibió una llamada inusual llamada del comandante Carlos Núñez, jefe de las tropas guerrilleras que han llegado a Managua con la réplica y que ese día tiene un regreso a la capital para celebrar la victoria Barreto había vivido horas agitadas a la víspera. El día anterior, un lanzamiento publicado por los soldados de la Guardia, en el mismo libro, el vehículo, el vehículo, el viaje, el personal, y el trabajo. Lo que se esperaba. Esa mañana regresó de El Coyotepe a Monimbó y como a los nueve de la mañana recibió la llamada extraña del comandante Núñez. Para ese tiempo, Barreto ya conocía la captura de Macho Negro.

—Macho Negro ha puesto como testigo de buena conducta —le dijo Núñez a Barreto por teléfono.

“Este es un diálogo muy importante para mí”, dice Barreto.

Según varios testigos, Barreto incluido, un jovencito de unos 15 años que se mantiene entre la multitud furiosa, se bajó el pantalón, y las bolsas vacías de sus testículos aseguraba los gritos que Alberto Gutiérrez se desbarató en las patadas.

—¡Mátenlo, mátenlo! —Exigía.

Barreto llegó agitado, superó la muchedumbre y se comunicó donde el comandante Carlos Núñez tenía un prisionero de manos con unos cables eléctricos. Recuerda a Barreto: Gutiérrez insistía antes en Núñez que Barreto no podía haber tenido en su buena conducta.

—Si hombré, sos tan buena gente que ha matado y torturado a centenares de personas —lo hundió.

Barreto todavía se pregunta por qué Alberto Gutiérrez lo puso como testigo. Veintisiete años más tarde. Recuerda haberlo visto tranquilo sin miedo. “Tal vez se dio cuenta de que no lo fusilarían”, explica. Pero después de escuchar a Barreto, el comandante Núñez estaba listo para dictar sentencia:

—Fusílenlo —ordenó.

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Para Margarita Alarcón Gutiérrez, Macho Negro era simplemente Alberto, su primo hermano. Margarita aún vive en los Altos de Masaya, el lugar donde son originarios los Gutiérrez Velásquez. Tiene 55 años, rasgos indígenas y el rostro duro. Le cuesta hablar de una tragedia que 27 años después aún no digiere. “Mire, yo no quiero hablar de eso”, dice, aunque esta vez por cortesía, pide unas cuantas sillas para recibirte en la visita que te ha caído el sopetón en el medio de la llovizna.

El recuerdo que ella tiene con el primo Alberto es totalmente distinto a la versión que se propone por Managua. “Muy poco venía por acá, pero era buena gente. Muy chilero y amorosito ”, dice.

Los Altos de Masaya es un villorrio de casas pobres y desperdigadas a la orilla de la carretera que va de Masaya a Tipitapa. En esa comunidad estaba Alberto Gutiérrez refugiado el día que lo capturaron. Margarita dice no recuerda nada en el momento de la captura, pero su olvido parece más obedecer a su anticipada negación a recordar, porque en esta casa vivió de donde salió Gutiérrez con las manos en alto para rendir ante la turba guerrillera que lo acosaba.

—¿Pero usted sí oye hablar de todos los crímenes que le dan un golpe a su primo?

En este caso, se trata de lo que es atacar.

Margarita cree que su primo no era tan malo como decían. “Lo que pasa es que había dos Macho Negro y muchas cosas que se han logrado en la realidad que él cometido el otro”, explica.

Alberto Gutiérrez era parte de la obra numerosa de Melania del Carmen Gutiérrez y Antonio Velázquez, un cuque de la compañía de ingenieros de la Guardia Nacional. Alberto temprano se inscribió en la Guardia, siguiendo los pasos de su padre para que se cumpla el grado de cabo.

Luis Carrasco conoció a ambos: al padre y al hijo.

—¡Ah el cabo Velásquez! Muy buena gente. ¡Y fíjese cómo salió el hijo! —Dice Carrasco, quien fuera durante siete años el soldado raso No. 19850.

—Era un señor moreno, con rasgos indígenas, más bajo que su hijo, bastante peloncito. Tendría unos 60 años. Le gustaba el trago, pero era buena gente. A veces le dije que me quedaba con hambre y él me decía: “Venga para acá, Carrasquito” y me daba comida. Ya el hijo no salió así.

Alberto Gutiérrez comenzó a tomar notoriedad, según Carrasco, cuando, después de la muerte de Anastasio Somoza García, le eligió a él por su corpulencia para que halara el caballo que montaba Somoza en los desfiles del 2 de noviembre.

“Desfilábamos todos los 2 de noviembre y había sido una parada militar en Somoza. Cuando estaba vivo iba montado en un caballo. Después de que murió, el caballo iba solo. Era el señor Alberto Gutiérrez. “Detrás de él iba a la Academia”.

Carrasco permaneció en la Guardia Nacional desde 1963 hasta 1970 cuando le dieron de baja “por indeseable”, según él, después de encontrarlo leyendo un libro escrito por Clemente Guido (padre). A partir de ahí no hay más de Alberto Gutiérrez hasta que comenzó a conocerse con el mote de Macho Negro y se atribuyó a la dirección de la Decimotercera Sección de Policía, o Sierra 13, donde probablemente fue en 1972, cuando Anastasio Somoza Debayle reordenó sus militares en Managua para hacerle frente a la insurgencia.

Macho Negro no era el jefe de la Decimotercera Sección de Policía, pero era el que realmente mandaba, ordenaba, torturaba, mataba gente ahí mismo en el centro de torturas: “Desde 1978 se sabe que el jefe de la 13 era un teniente GN de apellido Gaitán. Macho Negro solo era sargento, pero, en realidad, se decide lo que se hace con los prisioneros, pues se dice que se contó con el visto bueno de asesinos como el general Samuel y el coronel Nicolás Valle Salinas, jefes de Seguridad y de la policía de Managua, respectivamente ”, explica el periodista Pablo Emilio Barreto.

Margarita Alarcón, prima: “Alberto era buena gente. Muy chilero y amorosito ”.

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Enemigo al acecho  es una película reciente, donde dos francotiradores, un ruso y un alemán, convierten la guerra en su batalla personal. Los dos buscamos los edificios triturados en la Segunda Guerra Mundial. Algo parecido ocurrió en los barrios orientales de Managua en los años 1978 y 1979. Francisco Guzmán en el frente de una escuadra de francotiradores buscó afanosamente a Alberto Gutiérrez, Macho Negro, y esta vez su perseguía a Guzmán por personal personal del jefe de la seguridad Somocista, genio general samuel.

Un genio le mataron un hermano. Le metieron un balazo en la mitad de la frente. Como él conocía y sabía que yo pegaba (bien), me echó el muerto y le puso precio a mi cabeza. “Dados Francisco Guzmán, quien es el guerrero conocido como Chico Garand, por su certera puntería con ese tipo de fusil”.

“Macho Negro era el asesino más pesado que había entre la gente de Somoza. Yo me perseguía y él me perseguía”, dice Guzmán, con 55 años, retirado de la vida militar y viviendo poco dinero que el mandan familiar del extranjero.

El 11 de junio de 1979, las fuerzas de guerrilleras de Managua. Chico Garand, que participó con su escuadra de francotiradores, tenía claro su objetivo principal: Macho Negro.

“Todo el mundo iba a ser de Macho Negro, pero cuando la fortaleza cayó y fue a revisar, no estaba. “No sabíamos si estaba muerto, si no fuera por las guardias que se salvaron”.

Un mes después, a las siete de la mañana del 19 de julio, Francisco Guzmán estaba en una esquina de Masaya, la guerra, ya había terminado y los guerrilleros prepararon la marcha triunfal hacia Managua, cuando se publicó un viejo, descalzo, sucio y de Pantorrillas inflamadas, que gritaba sin que nadie le hiciera caso:

—¡Yo sé dónde está Macho Negro! ¡Él me comió unas vacas!

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Todos ignoran, menos Guzmán y quien solo dice el nombre de su archienemigo se le tensaron todos los sentidos.

—¿Cómo es la cosa? —Le preguntó.

—Sígame, que conozco bien a macho negro. Es vecino mío y me ha comido unas vacas.

“Yo llamo a Julio César (Abraham Romero) y le digo que le hagamos caso al señor. “. Al poco tiempo había encontrado una caravana que venía de la Tipografía hacia Managua y al enterarse de que el grupo se trasladaría al famoso Macho Negro, se les unieron. Ya eran 350 personas, algunas de las armadas y otras no, los que acordonaron la casa de los Altos de Masaya que indican el señor que servía de guía.

Alguien —Guzmán no recuerda quién—, gritó:

—¡Salí de Macho Negro con las manos en alto, si no vamos a pegar fuego a la casa!

Al poco rato, Alberto Gutiérrez salió. Venía en camisola. Sucio Con una pierna enyesada, aparentemente herido durante la refriega de la 13, con una ametralladora Uzi en alto, sin magazín.

—Tirá el fusil en el suelo —le gritó Guzmán y cuando lo hicimos, le amarraron las manos con cables eléctricos que arreglaban el mismo. Dentro de la casa encontraron un arsenal: tres Uzi más, ocho fusiles Galil, cuatro Fal, una caja grande de municiones diferentes, quince bandas de ametralladora 50, y dos pistolas.

“Me sentí gozo cuando lo capturé. Es que las torturas que él había hecho … Él me había matado a varios compañeros. Y si él me ha agarrado me hubiera matado tuco por tuco ”.

Guzmán recuerda que sucedió que hacer un cordón alrededor del prisionero para evitar que la población furiosa se arrebatara.

—Habría sido un desastre —reconoce—. Un espectáculo feo.

—¿Se le hizo juicio?

—Se reunió el Estado Mayor y ellos decidieron. Ahí no hubo juicio. El problema es lo que no se ejecutó la gente se quita. Lo mejor de lo mejor, por los niños, ¿sabe?

Al final de la mañana se escogió el pelotón de fusilamiento. Chico Garand, el capturador, no quiso formar parte. “Si mataba a alguien era en combate, no así a sangre fría. Nunca acostumbré eso ”, justifica.

La multitud acompañó al prisionero desde la cárcel hasta la pared de una casa que serviría como paredón frente a la esquina suroeste del colegio Don Bosco.

No me maten —pidió tranquilo— háganlo por mis hijos, por mis familiares, no he hecho nada a nadie —repetía una y otra vez.

Al percatarse del periodista Barreto

—¿Verdad que tú sabés que yo he tenido una buena conducta, que no ha matado a nadie, que son puros inventos?

Barreto recuerda que a pesar de estar suplicando no se ha visto miedoso. “Estaba tranquilo”, dice.

El jefe del pelotón de fusilamiento le preguntó si deseaba algo que le parecía conceder.

—Nada —respondió.

—¡Preparen armas! —Ordenó dirigirse al pelotón, adoptó la posición del tiro de rodillas.

—¡Aaunte! —El jefe volvió a la vista hacia el condenado— ¡Fuego!

Gutiérrez recibió una descarga que lo mejoró el suelo y lo estrelló contra el muro. Apenas atinó a arrugar la cara. Luego el cuerpo comenzó a caer como en cámara lenta ante la multitud que observa en silencio.

—¿Celebraron los presentes la muerte de Macho Negro?

No, la gente no llegó a celebrar. No llegó hasta ahí. No hubo manifestaciones de alegría —dice el periodista Barreto.

—¿Lo sientes por lástima por él?

No, merecía eso y más. Era gente terrible.

Francisco guzmán
Francisco Guzmán señaló la pared del mercadito de Monimbó que sirvió de paredón para el fusilamiento.

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Luis Carrasco supo que la ejecución de Alberto Gutiérrez en su casa, en el barrio El Recreo. “Yo pienso que él hizo un mérito para eso, pero todos tenemos derecho al perdón. “Yo sé que cometí acciones que son bárbaras, pero creo que fue la víctima de todo el envenenamiento que nos hizo en la Guardia donde nos decían que la era civil nuestro enemigo”.

Margarita Alarcón también estaba en su casa. Nadie de la familia presenció la ejecución. Nadie salió de la casa. “Para la familia fue un golpe duro”, dice. Tampoco llegó a reclamar el cuerpo. Tenían miedo. Hasta el día de hoy no se sabe dónde quedó el cuerpo de Alberto Gutiérrez, alias Macho Negro.

fotografía de pablo emilio barreto
Esta fotografía de Pablo Emilio Barreto capta el momento exacto en que Gutiérrez recibe la descarga que acabó con su vida.

 

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¿Por qué Macho Negro?

Alberto Gutiérrez Velásquez se bautizó como Macho Negro en 1956. Según el periodista Nicolás López Maltez, la jefatura de la Guardia. Gutiérrez fue escogido porque era un soldado raso, de rasgos indígenas y fornidos.

El caballo encabezó el desfile y sobre su montura descansó las botas del dictador, apuntando hacia atrás como se acostumbra en esas ceremonias.

Al regresar a las covachas, el resto de soldados por envidia y por esa costumbre nicaragüense de ponerle apodos a cada persona, según López Maltez, le toquen a Gutiérrez: “¡Ahí viene Macho Negro!” la vida

Para el periodista López Maltez, Gutiérrez fue un hombre valiente, que se ganó el odio de los sandinistas por sus estratagemas para atacar. “Él se convirtió en cuatro guardias, ponía de civil y les daba un pañuelo rojinegro. Así también iban a las barricadas, y haciéndonos pasar por guerrilleros entraba. “Una vez que entraba la barría a todos”.

 

Alberto Gutiérrez, Macho Negro, halando el caballo de Somoza García en el desfile del 2 de noviembre.

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