Adriana Dorn, la nueva reina

Reportaje - 06.03.2011
Adriana Dorn

Su nombre es Adriana Dorn, es relacionista pública, baila jazz y por el momento está soltera.
Tiene 24 años y desde los 13 se le ve en las pasarelas. Originaria de Managua, esta muchacha que fue electa en febrero pasado como Miss Nicaragua, se declara fiel seguidora de Juan Pablo II, pero también amante del reguetón

Dora Luz Romero
Fotos de Uriel Molina

Pudo haber sido cualquiera de las catorce aspirantes, pero no. Ese era el día de Adriana Dorn. Esa, era su corona. Catorce jovencitas participaron para conquistar un mismo sueño, convertirse en la mujer más bella del país, pero solo una lo logró y esa fue Adriana Dorn. Era su sueño de niña, al igual que la mayoría de las misses coronadas. Y se hizo realidad el 26 de febrero de 2011.

Desde entonces, su nombre ha colmado las redes sociales y su imagen ha cruzado las fronteras virtuales.

Delgada, blanca, de piernas largas y cabello castaño como la melcocha, esta joven de 24 años y con miles de seguidores en Facebook ha sido tema de conversación en toda Nicaragua. Que si es bonita, que si era la mejor, que si lo merecía, su actuación, su respuesta ante el jurado...

Adriana Dorn parece una barbie. Tiene los ojos verdes, una cintura de avispa y una sonrisa permanente. Pero más allá de esa belleza física, de su rostro nítidamente maquillado y de sus saludos como reina, Adriana Dorn dice ser una muchacha como cualquiera otra. Coqueta, desde niña, y amante de las pasarelas. Bailarina de jazz y coleccionista de relojes. No le gusta trasnochar y todo en su vida está milimétricamente planeado. Le tiene miedo a las alturas, adora el chancho con yuca y tiene tanta ropa que debe usar el clóset de su hermana. Así es la nueva Miss Nicaragua.

La familia de Adriana. De izquierda a derecha: su cuñado Juan Carlos Riestra, su hermana Margarita Talavera de Riestra, su hermano Rodolfo Dorn R., su cuñada Daniela Deshon de Dorn, ella y sus padres Margarita Rodríguez de Dorn y Rodolfo Dorn H.

***

Adriana Dorn Rodríguez es originaria de Managua. Nació el 30 de diciembre de 1986 y es la menor de cinco hermanos, cuatro mujeres y un varón. Adriana creció en medio de una familia acomodada y muy unida, su padre Rodolfo Dorn es ingeniero y reconocido empresario nicaragüense; su madre, Margarita Rodríguez de Dorn, es graduada en Relaciones Internacionales, pero por ahora es ama de casa.

Las fotografías que Adriana muestra de su niñez dibujan a una pequeñita adorada por las cámaras, sonriente y con ojos vivarachos.

De niña, dice, le gustaba jugar barbies, pero también subirse a los árboles. Le gustaba bailar y también disfrazarse. "De chiquita yo siempre fui como marimacha, jugaba bastante deportes y andaba con bastantes varones", cuenta con un gesto como de quien se confiesa.

Cuando Adriana habla sobre aquellos años sus ojos parecen encenderse y en su rostro se traza una sonrisa. "Fue una época bien alegre. Íbamos bastante de viaje, a las playas, a Granada o hacíamos viajes fuera. Tenemos familiares en Costa Rica, en Miami...", comenta. Lo mismo recuerda Marifely Argüello, amiga de infancia. "Nos criamos como primas y la sigo queriendo tal cual. Recuerdo su primera comunión, Jazz Plus, viajes a la playa...", asegura Argüello vía correo electrónico.

Graduada en el Colegio Americano, esta miss asegura que siempre ha sido buena alumna, pero nunca buena para los números. "Nunca me gustó matemática. Yo odiaba ir a tutoría de matemática, no es mi fuerte, no le entendía", reconoce. Para lo que sí ha tenido talento es para el baile. Desde los seis años aprendió a bailar jazz y lo hizo por poco más de diez años.

Para Rodolfo Dorn, su hermana "siempre ha sido una reina". Desde muy pequeña, comenta, se comportaba de tal manera que todo el mundo quería hacer lo posible por hacerla feliz. "Se gana los corazones de todos los que la rodean. Tiene una facilidad para hablar con la gente". Mientras tanto, su hermana Margarita Talavera recuerda que cuando eran pequeñas, las más grandes discusiones eran porque "Adriana quería pasar tiempo conmigo y yo no le hacía caso. Adriana se moría por jugar conmigo y lamentablemente yo no le hacía mucho caso y la creía metiche", asegura Margarita, quien confiesa que fue hasta en la universidad que se convirtieron en mejores amigas.

***

Antes del concurso la vida de Adriana Dorn transcurría con la misma naturalidad que la de cualquier jovencita de su edad. Trabajo, estudios, discotecas, cine, amigos, novios, familia y gimnasio.

Ha sido una muchacha de pocos novios, asegura. Cuando uno le pregunta, se ruboriza, pero dice que ha tenido "unos cinco". El primero lo tuvo a los quince años. Esta joven de 1.75 metros de estatura y delgada como un alfiler se declara cristiana y devota de la Virgen y afirma que no hay jueves que falle al Santísimo. Se dice fiel seguidora del papa Juan Pablo II, a quien logró conocer en 1996, cuando tenía nueve años. "Nos dio la bendición a mí y a mi familia, entonces agarré un papel y escribí 'Totus tuus', que era el lema del papa Juan Pablo II, que significa 'Todo tuyo' en latín. Cuando el papa estaba bendiciendo a otras familias le agarré la mano y le puse el papel, él lo leyó, me agarró y me abrazó. Cuando me abrazó sentí una gran paz", cuenta.

Pero fuera del ámbito religioso, Adriana es amante del reguetón. Y si hay alguien que le encanta ese es Daddy Yankee.

Daniela Deshon Dorn, su cuñada, la describe como una joven "contenta, bien trabajadora. Extrovertida. Muy segura de sí misma. Le encanta bailar, comer y reírse, pero sobre todo pasar tiempo con la familia". Adriana, por su parte, se define como una mujer "bella, inteligente, superorganizada, cuidadosa". Quienes la conocen no tienen dudas, si hay algo que Adriana sabe hacer es planear. Planea todo. Viajes, trabajo, concursos, salidas, pagos... "Y si algo no sale como estaba previsto, entonces me estreso. Uno de mis defectos es ser demasiado perfeccionista. Siempre me lo he criticado. Yo exijo mucho de la gente porque yo doy mucho. Yo doy todo en mi trabajo, en mis clases, en mi familia, en mis relaciones", asegura. Para Adriana hacer algo que está fuera de un plan, es "una locura". Y esa, dice, es una herencia de su padre.

Adriana Dorn es graduada en Relaciones Públicas con mención en Administración de Empresas y Psicología por la Universidad del Estado de Pensilvania, Estados Unidos, y actualmente cursa un postgrado en Administración de Mercadotecnia con el Tecnológico de Monterrey.

La mayor parte del tiempo la pasa en su trabajo, ProNicaragua, donde es ejecutiva de Relaciones Públicas. Por las mañanas suele salir a caminar con sus padres y por las tardes visita el gimnasio. Todos los viernes sale con su familia y los fines de semana con sus amigas.

Así es Adriana y así ha sido su vida desde hace algún tiempo. Pero ahora, todo cambió. Su ritmo de vida ha dado un giro enorme, como el de una ruleta, y sus días se han tenido que reducir a gimnasio, sesiones de fotos, alimentación balanceada, visitas como miss, clases de dicción. Los cambios ya empezaron. Su trabajo, por ejemplo, si no puede combinarse con su reinado, le tocará dejarlo. Y ella lo sabe.

***

Sus primeros pasos en el modelaje los dio a los trece años. A esa edad, cuenta doña Margarita Rodríguez de Dorn, su hija era más alta que cualquier niña de su edad. "Esto le ocasionaba que se sintiera diferente a las demás compañeritas del colegio, así que para que no se acomplejara ni sus compañeras se burlaran de ella, decidí meterla en una agencia de modelaje, y ahí inició su gusto por el modelaje", relata. Sin embargo, las fotografías de niña, mucho antes de los trece años, muestran a una Adriana coqueta, fotogénica y que posaba con gran naturalidad ante las cámaras.

Siendo adolescente comenzó a participar en pasarelas para recaudar fondos para causas sociales. Posó además para varias revistas y diarios nacionales e incluso participó en un Fashion Week en Costa Rica. En esa ocasión, recuerda, había agentes de agencias de modelaje de Nueva York y de Miami y hubo uno que se interesó en llevársela al extranjero. "Me costó, pero la pensé muy bien, siempre he dicho que cada quien tiene metas que cumplir, mi meta en ese entonces era ser una profesional, lo del modelaje podía esperar".

Y eso no es lo único que ha tenido que esperar en la vida de Adriana. El concurso Miss Nicaragua tuvo que esperar varios años también. Aunque coronarse como la mujer más bella del país ha sido unos de sus sueños desde niña, ella quiso esperar hasta sentirse preparada. Marifely Argüello, amiga de infancia y Miss Nicaragua 2004, asegura que "ella sabe cuál es el momento oportuno para conseguir las cosas. A ella la venían llamando para que fuera Miss Nicaragua desde hace rato, desde que yo gané Miss Nicaragua (2004), pero estaba muy chiquita. Se decidió a concursar hasta ahora, en el momento justo, cuando estuviera bien preparada".

"La gente me decía 'metete, metete', pero yo no estaba preparada. Tenía que estudiar, conocer mi país y saber un poco más de Nicaragua y creo que este era el momento", dice Adriana con mucha seguridad.

***

La noche del sábado 26 de febrero las manos de Adriana estaban sudadas. Respiraba hondo, apretaba los labios con fuerza y en silencio rezaba. Faltaban segundos para que el presentador del concurso Miss Nicaragua dijera en voz alta quién sería Miss Nicaragua 2011 La competencia había llegado a su último eslabón. Ahí, frente al escenario en el Teatro Nacional Rubén Darío y frente a los televidentes estaban Adriana Dorn y Lauren Lawson. Al igual que en todo concurso de belleza cuando llega a su fin, las finalistas se tomaron de la mano, se miraron por unos segundos y sonrieron. Pudo haber sido cualquiera de las dos, pero no. Esa era la noche de Adriana.

A pesar de la constante sonrisa en su rostro, los ojos de Adriana mostraban angustia y mientras esperaban los resultados una risita nerviosa salía de su boca. El presentador anunció que la primera finalista era Lauren Lawson, lo que convertía a Adriana en la nueva Miss Nicaragua. Al igual que todas las misses coronadas, llevó sus manos al rostro, con las que tapó su boca y pronto comenzó a reír. El público le aplaudió y ella, ya con la corona puesta, hizo su primer recorrido y saludo en el escenario. La sonrisa no le cabía en el rostro y la respiración era tan fuerte que le inflaba el pecho.

¿Qué pasó por la mente de Adriana en aquel momento? Antes de escuchar que era la nueva reina Adriana asegura que no hacía más que rezar. "Estaba pidiéndole a Diosito, lo puse todo en sus manos. Que si era para mí, se lo iba a agradecer por siempre y pues si no, pues no, mi vida seguiría con otras metas que cumplir. Y pasé rezando: Diosito, por favor; Diosito, por favor", relata.

Esa noche, Adriana llevaba en el bikini una medalla de la Virgen Milagrosa. "Siempre la llevo conmigo, siento que me ha protegido muchísimo", asegura.

Desde que Adriana clasificó en el casting de Miss Nicaragua para este año, estuvo dentro de las favoritas del público, que la ubicaba como una de las participantes más bellas. Y ella lo sabía, pero a pesar de eso, confiesa, nunca estuvo segura de que si ganaría o no el reinado. "Yo sé cómo funcionan estos concursos, hay favoritas, pero no siempre ganan. Yo creo que nunca hay que confiarse". Por ahora, Adriana, electa la mujer más bella del país, se prepara para participar en Miss Universo, a realizarse en Brasil en septiembre de este año. Y falta un sueño por cumplir todavía, traer la primera corona de Miss Universo a Nicaragua.

Foto: Uriel Molina
Adriana representará a Nicaragua en Miss Universo, a realizarse en septiembre en Brasil.

Sección
Reportaje