Bodas de lujo en Nicaragua

Reportaje - 12.06.2011
Vivian Vanessa Pellas Fernández y Juan Carlos Muñoz Zarruck en febrero de 2007

Cuando el amor, el buen gusto y el dinero se juntan, resulta la boda de ensueño. Magazine conversó con los protagonistas y organizadores de las bodas más elegantes, glamorosas y costosas que han desfilado en los últimos años por el país

Tammy Zoad Mendoza M.
Fotos La Prensa / Archivo/ Cortesía

Ana Marcela Rosales es organizadora de bodas. Ha sido parte de muchas de las bodas más lujosas, excéntricas y caras de Nicaragua. Esos eventos exclusivos que celebran el amor con un buen presupuesto. Los casamientos de las reinas de belleza, las pomposas uniones de los hijos de figuras públicas del país y el matrimonio de las hijas de los millonarios de Nicaragua. Cada una de estas familias ha sellado con estilo sus uniones y algunas comparten la experiencia de cómo organizar uno de los eventos más importantes y simbólicos de sus vidas.

La banda nacional de moda o un artista internacional de renombre. Un bosque encantado, un paraíso tropical o un carnaval. Ciudad, campo o playa. No importa lo que cueste cuando hay amor de por medio para ellos lo importante es cumplir el sueño de la boda perfecta.

Una vajilla exclusiva traída de México para usarse en el banquete matrimonial, pintar la plaza y el parque frente a la iglesia para recibir a los novios o una estrella de mar en la tarjeta como recuerdo de la boda. 150, 300 o más de 500 invitados.

Todo esto lo han hecho algunas parejas nicaragüenses en las bodas más distinguidas de los últimos años. ¿Cómo fue la boda de Vivian Vanessa Pellas o de Cristiana Frixione? ¿La de Xiomara Blandino o Sharon Amador? Detalles de lo que fue, quiénes estuvieron a cargo y cómo se puede armar una boda de ensueño.

Una especie de contrato no escrito ha establecido la costumbre de dividir los gastos. La familia del novio asume el costo de la ceremonia y la familia de la novia se hace cargo de la fiesta, tal como ocurrió en la boda de Cristiana Frixione con Jorge Jarquín.

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Carrera contra el tiempo. "Una boda se puede planificar desde un año antes o correr los últimos cuatro meses. En menos tiempo sería casi imposible, sobre todo porque la idea es recrear ese mundo perfecto que las parejas sueñan para su boda, eso requiere de tiempo y dedicación. Además siempre hay contratiempos y es mejor evaluar con tiempo nuevas opciones y soluciones", señala Ana Marcela Rosales, de Amarome Solutions.

Su equipo ha trabajado por más de cuatro años en organización, montaje y supervisión de eventos y se han especializado en bodas. Trabajar con los novios más exigentes, recrear todo un mundo con base a los conceptos más excéntricos o difíciles y hasta lidiar con un huracán.

Sharon Amador, Miss Ámbar Mundial 2006, se casaría con Jaime Ávila y todo debía estar perfecto para su ceremonia ese 15 de noviembre de 2009.

Una boda en la playa, pero con un elemento con el que nadie contaba. En noviembre de ese año, justo el fin de semana elegido para la boda, el huracán Ida entraba a territorio nacional.

El reto del equipo de Amarome era trasladar un paraíso tropical a las costas de Punta Teonoste, en el Pacífico sur del país, pero las condiciones climáticas no eran las mejores.

"Creo que ha sido uno de los mayores retos de logística que hemos tenido, pero por fuerzas mayores. Una vez en el lugar y luego de horas de trabajo, todo salió como soñado", recuerda Karla Cuadra, parte del equipo de bodas en Amarome.

"Hemos trabajado en la ciudad, el campo y en el mar todo tipo de concepto. Cada pareja primero debe decidir qué quiere y con cuánto cuenta para realizarlo, si tienen tiempo y buena organización todo se consigue", dice Cuadra.

Otra de sus claves es la comunicación constante y directa con sus proveedores de artículos o servicios, además de la esmerada selección de los equipos de trabajo. Reducidos grupos con tareas y responsabilidades específicas.

Temas de Disney, bodas tradicionales, en conceptos de bosque, temas de playa, carnaval y hasta circo.

"Otro aspecto que se incluye y que le da mayor énfasis a la celebración es el carnaval o la bazucada, músicos y bailarinas que hacen explotar la diversión. También hemos tenido artistas circenses, malabares y contorsionistas", cuenta el equipo de Amarome.

"Por otro lado, hay cosas que van desapareciendo; por ejemplo, el dar recuerdos de la boda a los invitados está en desuso. Nosotros más bien procuramos que los elementos decorativos de la boda puedan convertirse después en objetos que adornen la casa de los novios. A los invitados, por su parte, se le reparten diferentes artículos en la fase del carnaval que van de acuerdo con el tema: desde collares, plumas o máscaras, hasta sombreros, dulces o chinelas y pantuflas para continuar con la fiesta".

Sharon Amador y Jaime Ávila celebraron su unión junto a más de 300 personas que recibieron una estrella de mar en la tarjeta de invitación.

Un tema tropical moderno que incluía desde conchitas de mar en detalles de la decoración, hasta centros de mesa con flores tropicales acompañadas de bambú, luces y peces de colores dentro de
peceras redondas que eran las bases de los arreglos.

Una isla de carnes, otra de mariscos, una de verduras y ensaladas y otra de más para los postres. Esas eran las mesas principales, rodeadas por un océano de bebidas.

Macolla, tres DJ invitados y un artista panameño. Un carnaval nica con maracas, indios y matracas, seguido por un carnaval panameño con pelucas y mucho color.

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A doña Patricia Jarquín, de Flores y Diseños, le ha tocado decorar bodas que van desde los 100 hasta los 700 invitados. Flores, jarrones, velas, frutas y todo lo que se les ocurra a los novios. Llevar todo de un lado para otro, la lucha eterna contra el tiempo. "Ahora la gente se preocupa mucho más por la decoración, es parte de lo que se puede recordar más claramente de las bodas", asegura Jarquín.

"Todo entra por los ojos, lo visual es muy importante y aunque antes no era tan indispensable el uso de las flores, ahora muchas parejas no escatiman en gastos, sobre todo porque se trata de la inversión que dejará recuerdos para siempre".

Rosas, margaritas, claveles, tulipanes y orquídeas. Aunque las primeras sean las flores de las bodas por excelencia gracias a su delicadeza y presencia, las exóticas orquídeas parecen volver locas a las novias y ser el dolor de cabeza a la hora de cuadrar presupuestos.

Según Patricia Jarquín, un centro de mesas mediano, con flores clásicas variadas y follaje tiene un precio promedio de 50 dólares y normalmente para estos eventos realizan al menos 30. Sin  embargo, un ramo de orquídeas que trae 10 tallos tiene como precio mínimo 20 dólares. Y hablar de cifras para un arreglo que incluya esta flor, que siempre debe estar acompañada de otras variedades y forrada con plantas verdes, puede ser de 100 dólares en adelante.

"Mucha gente se puede asustar con el precio de un centro de mesa, pero quien solicita el arreglo sabe que está integrando un elemento natural y sutil a su boda, las flores que se casan con velas, con ramas secas, con luces, con cristalería, con frutas y con lo que los novios quieran", cuenta Jarquín.

Las orquídeas han estado en mayor o menor medida en bodas como la de Xiomara Blandino, Cristiana Frixione, Sharon Amador o Vivian Vanessa Pellas.

Al parecer es la flor preferida de las novias, por su belleza única y versatilidad. Otra tendencia es la alfombra de pétalos o el camino de flores y follaje. Por metro en precio aproximado podría ser de mil córdobas.

A nadie le gusta dar números, sobre todo en un asunto que tiene que ver con el corazón y con el bolsillo. Sin embargo, diferentes organizadores coinciden en que una boda puede ir desde 5 mil dólares
hasta la cantidad de dígitos que su imaginación alcance a poner.

Empresas de organizaciones de eventos como Amarome manejan el 50 % del presupuesto total de los novios, porque se encargan de coordinar a la mayoría de los proveedores. Desde el banquete y la decoración, hasta la animación. Un equipo de 30 hasta más de 50 personas, dependiendo de la magnitud del evento y hasta ocho supervisores cuando es necesario.

Actualmente hay una tendencia por darle especial énfasis al tema de la boda. Casarse ya no es el genérico ceremonial de blanco, comida, baile y recuerdos. Ahora los novios reinventan e invierten en recrear todo un mundo que encierre el momento de su unión.

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Decidir pronto el lugar y definir el concepto es básico para que todo comience a marchar bien. Tan importante es el lugar de celebración de la fiesta como el de la ceremonia.

Las catedrales han sido los templos religiosos por excelencia donde muchas novias desearían celebrar su casamiento. Sobre todo si se trata de una estructura que es un monumento histórico, como la antigua Catedral de Managua.

María Alejandra Alemán Cardenal, hija del expresidente Arnoldo Alemán, tuvo ese privilegio. El 18 de abril de 1999 el cardenal Miguel Obando y Bravo ofició la ceremonia de matrimonio de María Alejandra con el ecuatoriano Alfredo Francisco Gallegos Sandoval. La Camerata Bach musicalizó el momento. Desde semanas antes toda esa plaza se paralizó. Muchos lujos, muchos invitados, mucho hermetismo.

Otra novia que eligió la madre de las iglesias de la capital fue la hija del empresario Carlos Pellas.

El 17 de febrero de 2007 la actual Catedral Metropolitana se vistió de gala. En las columnas serpenteaban delicadas flores de papel traídas de México, la alfombra azul bordeada por pétalos de rosas blancas acompañaba desde la entrada hasta el altar y un grupo musical estremecía el lugar con una pieza clásica.

La novia era Vivian Vanessa Pellas Fernández, quien desfiló de la mano de su padre Carlos Pellas y recibió la bendición de su madre ante más de 700 invitados. Juan Carlos Muñoz Zarruck, su prometido, la esperaba.

Luego de que el arzobispo de Managua Leopoldo Brenes bendijera su unión, faltaba la celebración. Uno de los salones del Hotel Crowne Plaza había sido rediseñado para la ocasión, un concepto sobrio y elegante, con arreglos florales sencillos y uniformes. Más de 200 meseros, vajilla importada de México, alrededor de 70 mesas, una semana de montaje.

Como un toque especial, los novios bailarían el vals que interpretaría el pianista argentino Raúl Di Blasio. El artista internacional que fue traído al país para hacer una única y especial presentación en la boda Muñoz-Pellas.

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Hay quienes han preferido invertir en conceptos tan elegantes como nacionales. En mayo del 2009, luego de haber aceptado la petición matrimonial de Mario Sacasa, Xiomara Blandino se dedicó a organizar su boda.

"Siempre tuve claro lo que quería. Una boda en la playa con elementos 100 % nacionales", cuenta Blandino.

Quizá de las únicas cosas que no eran hechas en Nicaragua fue su vestido de novia del diseñador libanés Elie Saab. Saab es el modisto favorito de Catherine Zeta Jones, Sharon Stone y de la reina Rania de Jordania.

Buscó en internet las primeras opciones para el modelo y lo encontró. Viajó a Estados Unidos y luego de visitar un par de tiendas lo encontró. Estaba ahí para ella.

Lo lució en la ceremonia que se llevó a cabo en la iglesia Nuestra Señora de los Desamparados, en San Rafael del Sur. La familia del novio dispuso hasta el último detalle. Se pintó la plaza de enfrente, desde el parque hasta la fuente y el pueblo presenció el evento.

Al salir de la iglesia los novios bailaron El solar de Monimbó, ejecutado por la Marimba Flor de Pino y un par de bailarines del grupo folclórico Tepenáhuatl ejecutó tres piezas de baile en la plaza
central.

Este mismo concepto empapado de folclor se traslado a Montelimar donde los acompañaron más de 300 invitados.

"Para la decoración se trabajaron todos los adornos con artesanos de los Pueblos Blancos", explica Ana Marcela Rosales, de Amarome.

"Arreglos con vasijas de barro, estrellas colgantes forradas de petate, máscaras tradicionales, hasta los dulces fueron hechos por las Hermanas Carmelitas Descalzas, Güegüenses y además del banquete, nacatamales al amanecer. Todo con más de seis meses de trabajo, haciendo muchas pruebas hasta llegar a la perfección que buscaba la novia".

La Nueva Compañía fue la encargada de amenizar el evento, que incluyó bailes folclóricos y regalos típicos durante el festejo.

"El pastel ya no tiene el protagonismo que tenía antes, es un elemento decorativo y de tradición. Se incluye para la foto o por ser uno de los puntos de atención de la sala. Pero ahora es muy usual los postres", explica Rosales. En el caso de la boda de Xiomara, únicamente el primer piso era torta
real, el resto del pastel era meramente ornamental.

La división de gastos se apegó a ese contrato no escrito convertido en tradición; los gastos de la ceremonia los asume la familia del novio y la fiesta, la familia de la novia.

"La mamá de Mario se encargó de todo lo de la iglesia y quedó maravilloso; mis papás me apoyaron en todo y el resultado fue el soñado. Hubo que ceder en algunas sí, uno a veces se emociona tanto que las cosas van sumando números, pero también hay que ser conscientes", dice Xiomara Blandino.

LA PRENSA/M. LORIO
Xiomara Blandino y Mario Sacasa se unieron en matrimonio en 2009. Una boda elegante, cálida y original con un concepto de fiesta típica. Todo lo utilizado en la decoración de los eventos fue elaborado a mano por artesanos de los Pueblos.

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Toda buena fiesta se extiende hasta el amanecer. Pasada la medianoche todavía quedan ganas de celebrar, sobre todo si una comparsa irrumpe en el lugar y salpica a todos con el sabor de su percusión. Ese fue uno de los momentos de más euforia de la noche. Cristiana Frixione, Miss Nicaragua 2006, lo recuerda con emoción, pues se trata de un episodio de su boda.

Ella se comprometió en matrimonio con Jorge Jarquín en marzo de 2010 y el 27 de noviembre de
ese mismo año contrajeron nupcias.

La parroquia Santa María de las Victorias, en El Crucero, los recibió con una tarde blanca por la neblina. El ambiente perfecto y casi mágico que recreaba un bosque encantado en el interior de la iglesia, adornada con ramas secas, flores y decenas de velas.

"Creo que organizar tu boda te da la oportunidad de recrear ese mundo fantástico que uno tiene de niño. Me sentí la princesa de mi cuento de hadas", comparte sonriente Frixione.

Cual cuento romántico llegó hasta la iglesia en un coche tirado por dos caballos percherones. Entró del brazo de su padre, envuelta por la luz tenue y la niebla. Los juegos pirotécnicos sellaron el momento.

"Mi mamá se encargó de toda la organización, el diseño estuvo a cargo de Marlon Centeno y yo estuve pendiente en los momentos claves. Para elegir el vestido me tomé mi tiempo. Me tallé alrededor de 25 vestidos y elegí el que me había gustado desde el inicio. Disfruté mucho estar involucrada en la organización de mi boda", asegura Cristiana Frixione.

Un lujoso banquete, una fiesta con Macolla y Xolo Batucada para cerrar. El bosque encantado se trasladó a uno de los salones del Hotel Intercontinental Metrocentro, que albergó a más de 300 invitados.

"Los gastos fueron divididos, mis padres asumieron la fiesta y aunque nunca me dijeron un presupuesto inicial, sé que al final el costo se fue un poco más allá de lo presupuestado", confiesa Frixione. "Aunque yo sé que ellos querían consentirme, hubo también momentos en los que uno tiene que ser consciente de los gastos y eliminar los excesos o las cosas verdaderamente innecesarias".

Planear una boda es una enorme inversión de tiempo y un gasto de grandes dimensiones. El momento que solo dura unas ocho horas como máximo, queda grabado en la memoria de los novios, de quienes les acompañaron y en un centenar de fotografías.

Todas las novias se emocionan al hablar de sus bodas, todas recuerdan lo que sintieron, ninguna encuentra defecto a su momento perfecto, aunque en el camino les hayan tocado momentos tensos de cambios de planes o de estrés.

"Al inicio dijimos que compraríamos una casa en el mar, haríamos una gran paella y compartiríamos algo muy íntimo con la familia y los amigos más cercanos, al final nos hubiera quedado la casa para nosotros", recuerda Xiomara Blandino. "Pero al final hicimos la gran boda. Nos quedaron hermosos recuerdos y es un momento invaluable la verdad, no me arrepiento y lo haría de nuevo exactamente igual".

Bodas con historias

El 12 de diciembre de 2009, Masaya se puso su huipil más elegante para recibir al cantautor nicaragüense Carlos Mejía Godoy y su entonces novia Xóchitl Amatl Jiménez.

Ella llegó en un carruaje vestido de flores hasta el mercado de artesanías, donde contraería nupcias con el artista en una ceremonia tradicional indígena. La marcha nupcial fue el tema Flor de Pino.

La pareja eligió rescatar los rituales de boda que nuestros antepasados realizaban en Monimbó, para eso contaron con el Consejo de Ancianos de Monimbó tocando tambores con sus tradicionales vestimentas.

Una boda única que se atendió cada detalle. Comales, jícaras, maracas, además de la comida y bebida típica como la chicha bruja, el morir soñando y la cususa para brindar.

Los de Palacagüina dieron el toque mágico con el acompañamiento a Carlos Mejía, quien compuso un tema para su esposa, mientras ella danzaba a su alrededor.

El hijo del presidente

Maurice Ortega Murillo, hijo del presidente Daniel Ortega y Rosario Murillo, contrajo matrimonio con la hija del comisionado mayor Francisco Díaz, Blanca Díaz Flores.

La noche del 9 de enero de 2010, la parroquia San Agustín lucía elegante y colmada de calas y flores blancas.

Al llegar la novia, del brazo de su padre, Maurice Ortega la esperaba y el cardenal Miguel Obando y Bravo aguardaba paciente para celebrar la boda.

Selectos invitados y un evento sobrio. A la boda asistieron también Juan Carlos, Rafael y Laureano Ortega Murillo, todos con sus parejas e hijos. Camila Ortega fue la primera en llegar al lugar e imponer su presencia con un vestido cubierto de pedrería. La mayoría de los asistentes lucían elegantes trajes, incluyendo a la primera dama, con el toque de sus excéntricos y numerosos accesorios. El presidente, en cambio, estaba cubierto con su típica chaqueta oscura.

Carlos Mejía Godoy y Xóchitl Amatl Jiménez.

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