Dimas, el padre de la Contra

Reportaje - 06.04.2018
Seis por ciento.

Un hombre bajo, regordete, barba cerrada, que había luchado contra Somoza bajo las órdenes de Germán Pomares es considerado el primer jefe de la Contra de los años ochenta. Los sandinistas lo mataron mediante una traición

Por Eduardo Cruz 

Quilalí, Nueva Segovia. Miércoles 23 de julio de 1980. Aproximadamente las 6:30 de la mañana. Una camioneta de tina, roja, entra al municipio con 10 hombres vestidos de verde olivo y dos de civil. Van armados con escopetas, rifles 22, una M-16 y hasta una bomba. Se dirigen hacia el comando de Policía donde solo encuentran a tres policías y cuatro civiles.

Fue algo rápido y sencillo. La Policía quedó tomada por los armados y luego una parte de ellos se dirigió a las calles de abajo de Quilalí, donde se toparon con un grupo de policías que regresaban de cumplir una misión. Se inició un tiroteo. Los pobladores cerraron las puertas de sus casas y las calles quedaron desiertas. Los periódicos reprodujeron los informes oficiales sobre la toma de Quilalí: dos heridos, el policía Justo Pastor Ibarra y un civil que estaba detenido.

Cerca de Quilalí, entre la noche anterior a la toma y el día siguiente a la misma, otros grupos de armados dieron muerte a tres personas en lugares distintos: un policía, una brigadista de salud y un colaborador del FSLN.

Mientras la tensión se adueñaba de Quilalí, un poblado normalmente tranquilo, rodeado de una zona montañosa, donde los campesinos se dedican principalmente al cultivo de granos, en el resto del país aún se celebraba el primer aniversario de la revolución popular sandinista que había triunfado el 19 de julio de 1979. El visitante más ilustre que tuvieron los sandinistas durante ese festejo fue el presidente cubano Fidel Castro, quien se quedó una semana en el país.

No era la primera vez que grupos adversos a la recién triunfante revolución perpetraban ataques, pero en esa ocasión la Dirección General de la Seguridad del Estado (DGSE), jefeada por Lenín Cerna, dirigió la respuesta militar al ataque y ordenó que helicópteros sobrevolaran el espacio aéreo de Quilalí y sus alrededores. Según informó el ejército sandinista, unos 500 hombres cercaron Quilalí en busca de los armados, a los que se les identificaba como “contrarrevolucionarios”.

Dos días después, el ejército admitió que el hombre que dirigió la toma de Quilalí se trataba de un guerrillero sandinista, Pedro Joaquín González, Dimas, quien había peleado contra la dictadura somocista en la columna que dirigió el comandante Germán Pomares Ordóñez, el Danto. Dimas conocía bien la zona de Quilalí tras siete años luchando en sus alrededores contra la Guardia Nacional. Los más cercanos a Dimas aseguran que cuando se produjo la toma de Jinotega, el 20 de mayo de 1979, él era uno de los hombres de confianza de Pomares, aunque los historiadores sandinistas no lo mencionan. En esa acción, a pocos días del triunfo, el Danto fue herido por una “bala descarriada”, muriendo dos días después, el 24 de mayo. Varios de los que acompañaban a Dimas durante la toma de Quilalí, a quienes ya se les calificaba como “contras”, también habían peleado al lado de Pomares.

Pedro Joaquín González, “Dimas”, es el del centro. Esta imagen está en el libro The Real Contra War, según el cual corresponde al año 1977, cuando Dimas era un guerrillero sandinista bajo las órdenes de Germán Pomares Ordóñez, el Danto. FOTO/ REPRODUCCIÓN

Para contrarrestar el efecto, el ejército sandinista informó que Dimas, por su indisciplina, fue expulsado del FSLN y que nunca se le había incluido como miembro del Ejército Popular Sandinista (EPS). Aseguraron que Dimas era “indeseable” y de “baja moral”, aunque sí mantuvieron que había sido responsable militar de la zona de Quilalí.

A Dimas se le considera el “padre” de la Contra. Así lo aceptan la mayoría de los comandantes contra que sobreviven. “Realmente él fue el primero que se manifestó contra la revolución. Habíamos otros, pero realmente él fue el primero”, dice el comandante Rubén, Óscar Sobalvarro. También lo reconoció Tigrillo, Encarnación Valdivia Chavarría, en una entrevista a El Nuevo Diario. “Dimas mandó un comunicado donde nos llamaba a unirnos para luchar de nuevo”, indicó Tigrillo.

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Andrea Pinell Alaniz conoció a Dimas después del triunfo de la revolución sandinista, cuando él llegó asignado como jefe del comando militar de Quilalí. “Él estuvo como seis meses (de jefe militar) y después se volteó (contra los sandinistas)”, dice Pinell, quien procreó una hija con el primer jefe de los contras.

En esa misma época lo conoció Rogelio Centeno Chavarría, quien para ese momento tenía 14 años de edad. “Dimas era muy cercano a mi papá, que se llamaba como yo. Era un señor gordito, con barba cerrada. De carácter muy afable. Llegaba a la casa y abrazaba a mi padre. Eran muy amigos”, describe Centeno.

Pinell lo recuerda como una persona “humilde, educado y tranquilo”. “Era un líder. La mayoría de la gente lo siguió”, dice.

Alcides Rodríguez peleó junto a Dimas cuando este último se rebeló contra los sandinistas y lo retrata como una persona con un gran carisma. “Jalaba gente. Era una persona muy confiable, con una forma muy bonita de tratarlo a uno”, dice quien llegaría a ser conocido en la Contra como Bigote de Oro.

Y Justo Pastor Meza, mejor conocido como Denis Meza, también peleó al lado de Dimas contra los sandinistas. Lo recuerda como “un hombre muy serio en su forma de trabajar y de hablar”. “Era chaparro, recio y barbudo. Muy estratégico. Tenía capacidad para dirigir”, dice.

De acuerdo con personas que lo conocieron de cerca, y cuyos testimonios están en varios escritos, como el libro The Real Contra War, de Timothy C. Brown, Dimas nació en 1945, en Sébaco, Matagalpa, pero creció cerca de Quilalí. Denis Meza, en cambio, dice que es originario de Las Calabazas, siempre en Matagalpa. Pinell lo ubica iniciando su vida guerrillera junto al comandante Carlos Agüero, Rodrigo, quien se unió al Frente Sandinista (FSLN) en 1968.
A Dimas también se le vincula con las Milicias Populares Antisomocistas (Milpas), grupo de campesinos y guerrilleros que lucharon contra Somoza. Aunque él en realidad era de la columna que dirigía Germán Pomares.

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La mayoría de quienes conocieron a Dimas coinciden en que este último comenzó a disentir de los sandinistas desde el día en que murió Germán Pomares, el Danto. La historia que relatan los sandinistas es que, mientras se tomaban la ciudad de Jinotega, el 22 de mayo de 1979 una “bala descarriada le perforó un costado, afectándole órganos vitales”. Según le contó Antonio Castillo Gámez —de los que anduvo con Pomares— a Mónica Baltodano “en la tarde del 22 de mayo (…), en un lugar donde estaba disparando la Guardia, Javier Carrión se cruzó la calle primero y no pasó nada. Después se cruzó el Danto y ahí le dieron un balazo”. “Recuerdo que él cayó pegado. Dijo: ‘Quiero ver cómo está el asunto… (se puso a revisarse). Estoy listo’. Sabía que le habían dado en algún órgano vital”, rememora Castillo Gámez. El Danto murió dos días después.

Según contó a las personas en Quilalí, Dimas sospechó que a Pomares no lo mató la Guardia, sino que la bala que lo hirió había sido disparada por uno de los mismos que andaba con él.

Esta foto es considerada como la última en vida tomada a Germán Pomares Ordóñez, quien era jefe militar de Dimas, durante la lucha contra Somoza en las montañas del norte. FOTO/ ARCHIVO

En su libro The Real Contra War, Timothy C. Brown plantea que, de acuerdo con un miembro de las Milpas, a principios de mayo de 1979 hubo una reunión entre los cabecillas del FSLN, en la que Pomares se habría opuesto a los planes marxistas de los demás dirigentes sandinistas y les dijo que él peleaba más para que existiera un sistema democrático, como el que existía en Costa Rica. El 24 de ese mismo mes de mayo del 1979, en la madrugada, Pomares estaba falleciendo producto de una hemorragia interna.

En su edición de septiembre de 1991, la revista Envío explica que, según un estudio de 1980, el Ciera, en aquel tiempo centro de investigaciones del Ministerio de Reforma Agraria, indagó sobre las primeras bandas de contras y concluyeron que “las razones fundamentales para que los campesinos se alzaran en armas eran problemas relacionados con la tierra y con el papel que jugaba el Estado”. Los que tenían tierras tenían temor a ser confiscados y los que no, estaban molestos porque no se les entregaba la tierra que les había prometido la revolución, especialmente los que habían luchado contra la dictadura somocista. Este último era el caso de Dimas, indica el artículo de la revista Envío.

Entre los testimonios que recogió Brown, se resalta que, a diferencia de su jefe Pomares, Dimas mantuvo en secreto su inconformidad con los sandinistas. Y “jugó un doble juego, organizando secretamente a los nuevos Milpas”, que en vez de ser Milicias Populares Antisomocistas, después del triunfo se convertirían en Milicias Populares Antisandinistas.

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Entre finales de 1979 e inicios de 1980, Dimas estuvo concentrado en establecer una base de apoyo sólida dentro de las comarcas entre Quilalí y Wiwilí, pasando por lo que hoy es Santa María de Pantasma. Para finales de 1979, cuando Dimas ya era jefe del comando militar de Quilalí, tenía entre 400 y 600 “correos”, explica Timothy C. Brown. Es decir, tenía la más grande red de colaboradores de los diferentes grupos contras que existían en ese momento.

Uno de esos “correos” era Andrea Pinell Alaniz. Ella creció en Quilalí, principalmente en el campo y pronto se hizo compañera sentimental de Dimas.

 

Para el final de la guerra contra Somoza, Pinell, según le contó a Brown, estaba separada pero casada y tenía dos hijos. Ella servía como correo para el Frente Norte Carlos Fonseca Amador. Su esposo tenía la custodia de los dos niños y comenzó a trabajar para la Guardia Nacional como conductor de camión durante seis meses.

Desafortunadamente, en agosto de 1979, a pocos días de haber caído Somoza, detuvieron al esposo de Pinell y a sus dos hijos. “Agentes de la Seguridad del Estado los golpearon a los tres hasta morir con un bate de beisbol”, narra el libro de Brown. La excusa habría sido el servicio que el hombre hizo a la Guardia Nacional, a pesar de que Pinell había sido correo de los guerrilleros sandinistas.

La relación de Pinell no duró mucho tiempo con Dimas. Él se fue a la zona urbana de Quilalí, donde se casó un sábado 6 de septiembre de 1980 con una joven de nombre Eva López, a pesar de que Pinell le pidió que no lo hiciera.
Había muchos campesinos descontentos con la revolución, afectados por las ejecuciones que realizaron los sandinistas, como en el caso de Pinell, o por afectaciones a sus propiedades. Denis Meza recuerda que al principio los sandinistas emitieron decretos para afectar las propiedades de los Somoza, pero al final también ocuparon las de personas que no tenían nada que ver con la dinastía.

“A la finca de mi papá le metieron gente. Le metieron hasta un batallón. La destruyeron. Se comieron el ganado y arrasaron con todo lo que había”, recuerda Meza.

Fidel Castro estaba en Nicaragua cuando Dimas perpetró la toma de Quilalí, cuando se realizaban celebraciones del primer aniversario de la revolución sandinista. FOTO ARCHIVO

La gente comenzó a apoyar a Dimas. Rogelio Centeno Chavarría relata que una vez su padre, también de nombre Rogelio Centeno, le prestó un camión a Dimas para que trasegara armas. “Yo fui testigo ocular de ese trasiego. No eran muchas, eran como 10 rifles”, explica Centeno, quien no recuerda la procedencia del armamento.

Andrea Pinell aún estaba con Dimas cuando este viajó a Honduras. Según ella, él le confesó que se había reunido en ese país vecino, o probablemente en Guatemala, ella no lo recuerda bien, con varios exguardias nacionales para planear lo que sería la guerra para sacar del poder a los sandinistas. Entre los guardias con quienes se reunió —asegura Pinell—, estaba el hijo de Anastasio Somoza Debayle, el Chigüín, Anastasio Somoza Portocarrero, el exjefe de la EEBBI.

Denis Meza, compañero de armas de Dimas, explica que el considerado primer jefe contra fue una vez a Honduras y se encontraba en planes de regresar de nuevo, después del ataque a Quilalí. Pero el Ejército sandinista le tendió una trampa y ya no le dio tiempo de viajar a Dimas.

Armas, tiros y dinero ocupados a Dimas el día que lo mataron. Entre las divisas había córdobas y lempiras. FOTO ARCHIVO

El propio jefe de la Seguridad del Estado sandinista, el coronel Lenín Cerna, denunció que Dimas operaba en la zona fronteriza con Honduras, realizando “fechorías”, es decir delincuencia común, que tenía bases de apoyo y que había brindado una conferencia de prensa en Honduras donde fue aplaudido por los adversarios de la revolución sandinista.

A pesar de todas esas acciones de Dimas, otro jefe de un grupo de Milpas, Óscar Sobalvarro, quien luego sería conocido como comandante Rubén, indicó que los grupos contra miraban con recelo o desconfianza a Dimas por su origen sandinista. Pensaban que podía ser un infiltrado.

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El matrimonio de Dimas con Eva López no iba a durar mucho tiempo tampoco. La fiesta del casamiento fue el sábado 6 de septiembre de 1980, en la casa de la muchacha, donde hoy es la Cooperativa 20 de Abril, del Parque Central de Quilalí, una cuadra al norte, recuerda Rogelio Centeno Chavarría.

Solo 13 días iba a perdurar el matrimonio. El 19 de septiembre moriría traicionado supuestamente por uno de sus más queridos amigos, Mamerto Herrera. Eso es lo que dicen las personas que fueron las más cercanas a Dimas, como Andrea Pinell o Justo Pastor Meza, Denis Meza. Mamerto Herrera era sandinista, había luchado junto a Dimas cuando ambos eran soldados en las filas de Germán Pomares. Pinell llegó a decir que incluso Dimas y Herrera eran compadres.

Denis Meza afirma que él estaba con Dimas minutos antes de que este último muriera. Dimas dijo que iba donde Herrera, a San Bartolo, porque su amigo le había dicho que lo iba a apoyar con unas armas. Dimas confió en su amigo y, aunque Herrera le había pedido que llegara solo, Dimas se fue con un sobrino de Meza, de nombre Esaú Tinoco Meza, de apenas 14 años edad, a quien llevaba como lugarteniente.

Poco después, como San Bartolo no estaba lejos de donde se encontraba Meza, todos oyeron los disparos. Habían matado a Dimas junto a Tinoco. Según supieron después, Herrera había llegado con el ejército sandinista y Dimas no se quedó de brazos cruzados. Comenzó a disparar y murió acribillado junto a Tinoco. Algunas versiones dicen que Dimas y Herrera estuvieron conversando y en un momento Herrera dijo que ya regresaba, dejando solos a Dimas y a Tinoco, y momentos después les cayó el Ejército sandinista.

El mismo día que mataron a Dimas, Andrea Pinell fue detenida y pasó dos meses presa en La Barranca, Estelí. En cambio, Eva López, la recién casada con Dimas, huyó hacia Honduras.

El cadáver de Pedro Joaquín González, “Dimas”, fue expuesto por el ejército sandinista ante los periodistas. La información oficial es que jefeaba a una banda de contrarrevolucionarios. FOTO/ ARCHIVO

El Ejército informó a los medios que Dimas había muerto en combate. El comunicado del Ministerio del Interior (Mint), además de consignar la muerte de Dimas y de Tinoco, indicó que se ocuparon en la acción 3,288 córdobas y 136 lempiras, una M-16, un revólver Magnum 357, una enorme navaja, cuatro magazines y unos 150 tiros de distintos calibres protegidos en bolsas plásticas. Agregaron que la tropa bajo el mando de Dimas huyó hacia Honduras.

La muerte de Dimas no fue el final de la Contra. El comandante Rubén, Óscar Sobalvarro, explica que cuando mataron a Dimas se dieron cuenta de que en realidad su lucha contra el sandinismo era sincera. Los hombres de Dimas se unieron a otros grupos contra.

Tampoco fue el final de la historia de Andrea Pinell con Dimas. Estando presa en La Barranca se dio cuenta de que no le bajaba la menstruación. Estaba embarazada de Dimas. A la niña que tuvo le puso por nombre Marianela. Dimas había tenido hijos con otras mujeres en Matagalpa. Sobalvarro cuenta que en los años noventa, cuando la guerra había terminado, él era el viceministro de Repatriación y a su oficina llegaron la mamá de Dimas y varias exesposas. Pero Marianela fue la hija quilaliana del primer jefe de los contras.

El “niño guardaespaldas”

El considerado primer jefe contra, Pedro Joaquín González, Dimas, conoció a Esaú Tinoco Meza porque visitaba a la familia de sus padres, Nicolasa Meza y Juan Tinoco. Nicolasa es hermana de Justo Pastor Meza, Denis Meza, quien luchó a la par de Dimas en contra del Ejército sandinista.

La única foto de Esaú Tinoco que conserva su familia, de cuando tenía 3 años de edad. Aquí junto a su padre Juan Tinoco. FOTO/ CORTESÍA

A Dimas le gustó mucho andar con el adolescente de apenas 14 años de edad porque era “muy vivo”. Lo escogió como su guardaespaldas y durante unos dos meses el joven acompañó al jefe rebelde adonde iba, abandonando sus estudios de primaria. Su tío, Denis Meza, recuerda que en ese entonces a los jóvenes del campo les gustaba el tema de las armas y también miraban todo lo que estaba pasando con el campesinado, a quienes les estaban quitando las tierras, entonces tomaban la decisión de empuñar un rifle. Además, a los campesinos de todas las edades les correspondió engrosar las filas de la Contra.

A Esaú Tinoco, por su parte, le correspondió morir junto a Dimas, cuando este último fue asesinado a traición en la comunidad de San Bartolo, Quilalí. Fueron enterrados juntos, recuerda su tío Denis Meza.

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