El ABC para entender Venezuela

Reportaje - 11.02.2019
VENEZUELA-POLITCS-CRISIS

Nuevamente el destino de Venezuela parece ser el de América y el país sudamericano es el epicentro de una crisis que se extiende a las naciones vecinas.
¿Qué es Venezuela y cómo llegó a esto?

Por Amalia del Cid

Podría decirse que la historia moderna de Venezuela comenzó la tarde de un jueves de agosto de 1805, con un jovencito criollo de 22 años arrodillado en la milenaria colina romana del Monte Sacro.

“Juro delante de usted; juro por el Dios de mis padres; juro por ellos; juro por mi honor, y juro por la patria, que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español”, habría dicho Simón Bolívar a su maestro Simón Rodríguez, embargado por el recuerdo de su país natal, del que había salido en 1799 para estudiar en Europa.

Doscientos años más tarde, un domingo, otro venezolano viajó a Italia para renovar el juramento del Libertador en esa misma colina romana: Hugo Chávez Frías, el “Líder Eterno”, el “Comandante Supremo” del chavismo. “Yo invito desde aquí a todos los venezolanos y a todas las venezolanas a asumir ese juramento y a no darle descanso a nuestros brazos, ni reposo a nuestras almas hasta que hayamos roto las cadenas que oprimen a nuestro pueblo por voluntad del imperio norteamericano”, exhortó Chávez el 16 de octubre de 2005, durante su visita oficial al Monte Sacro.

La devoción venezolana por Bolívar no es nueva, pero con Chávez alcanzó tintes surrealistas. Para el periodista venezolano Alberto Barrera Tyszka, el líder del chavismo asoció su voz y sus acciones a la figura del Padre de la Patria desde que trató de tomar el poder por las armas, en el fallido golpe militar de 1992 contra el presidente Carlos Andrés Pérez. “El 2 de marzo, apenas un mes después del alzamiento, declaró que ‘el líder auténtico de esta rebelión es el general Simón Bolívar’”, escribió en 2018, en su texto La devaluación de Simón Bolívar, de Chávez a Maduro, y un país en ruinas.

Ahora, el mito de Bolívar, la imagen de Chávez y la moneda venezolana se devalúan por igual, a velocidades vertiginosas. Porque “el mito de Bolívar como Padre de la Patria, que le dio unidad a una nación fragmentada, terminó siendo utilizado por Chávez para dividir al país y llevarlo de regreso a las ruinas”, apunta Barrera.

Hoy, como en los tiempos de Bolívar, la suerte de Venezuela afectará directamente a la de Latinoamérica. Y la tragedia que vive la nación sudamericana ya está causando efectos en otros países, algunos lejanos, como España.

De Bolívar a Chávez, de Chávez a Maduro, esta es la historia política de Venezuela.

El bolívar, inspirado en Simón Bolívar, es la moneda de Venezuela. Actualmente el país sudamericano vive uno de los peores episodios de hiperinflación registrados en el planeta. FOTO/ AGENCIAS

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Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco vino al mundo en Caracas, en 1783. Nació en el mes de julio —como nacerían Hugo Chávez Frías, 171 años después, y Juan Guaidó, doscientos años más tarde, en 1983— el jueves 24. Sus padres pertenecían a la aristocracia criolla descendiente de los fundadores de la ciudad y poseían plantaciones de cacao y minas de cobre explotadas por esclavos, de acuerdo con los biógrafos del Libertador de América. El destino de Simón era, entonces, ser un hacendado y administrar las muchas propiedades que heredaría de su familia.

Los nombres de sus padres eran igual de pomposos. Juan Vicente Bolívar y Ponte-Andrade y María de la Concepción Palacios y Blanco, 32 años menor que su esposo. Ambos murieron cuando Simón todavía era un niño. Tenía tres años cuando falleció su padre y nueve cuando murió su madre, “que nunca le demostró demasiado cariño”, según el reportaje Simón Bolívar, el libertador de América, escrito por Juan Carlos Chirinos y publicado por National Geographic en 2018.

Quedó pues bajo la tutela de su abuelo y cuando este murió, el joven fue enviado a estudiar a Madrid para instruirse en lenguas extranjeras, historia, equitación, matemáticas y danza. Ahí se enamoró de María Teresa Rodríguez del Toro, en 1802 se casó con ella y regresó a Venezuela con la firme intención de hacerse cargo de sus haciendas. Sin embargo, incapaz de soportar el clima del trópico, la española murió apenas ocho meses después, víctima de una violenta fiebre. Y ese fue, quizás, el primero de los acontecimientos que orientaron el destino de Bolívar “de forma muy distinta a la que había planeado”, apunta Chirinos.

Con el corazón destrozado, el joven Simón regresó a Europa y se estableció en París, lejos de las cosas y los lugares que le recordaban a María Teresa. Ahí la vida volvió a ponerle enfrente a Simón Rodríguez, quien había sido su tutor en Caracas y le propuso recorrer Italia para poner orden a sus emociones. En ese viaje pasaron dos cosas importantes que definieron el destino de Bolívar y el de Venezuela: Vio de cerca a su admirado Napoleón Bonaparte y pronunció su juramento en el Monte Sacro que Chávez visitaría doscientos años después.

El sueño independentista unificador no se quedó como un apasionado y juvenil impulso. En los siguientes años Bolívar emprendió una campaña militar y política llena de triunfos, derrotas y hazañas, imposible de resumir, que lo convirtió en el libertador de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá.

Murió a los 47 años pero vivió lo suficiente para ver cómo se derrumbaba su sueño de una sola nación americana. Aparte de él, casi nadie estaba interesado en mantener unida a la Gran Colombia, conformada por Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá. El 27 de abril de 1830, desalentado, pobre y enfermo, renunció a la Presidencia del país que fundó, con la esperanza de que con su desaparición acabarían las discordias y se consolidaría la unión. Eso no sucedió.

El libertador expiró ese 17 de diciembre y muchos años más tarde Hugo Chávez Frías se declaró heredero y rescatador del “sueño de Bolívar”, poniendo en marcha una particular diplomacia que consistió en beneficiar con petróleo a países de ideología, o por lo menos discurso, socialista. Una estrategia que contribuiría a llevar a Venezuela a la profunda crisis económica que hoy atraviesa.

Las protestas comenzaron en 2014 y no se han detenido; pero en enero de 2019 volvieron a ser masivas y se extendieron por todo el territorio. Foto/ Agencias
Caracas debe ser la capital con más verde del mundo, dice el periodista Martín Caparrós.

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La historia de Venezuela está plagada de caudillos, golpes de Estado y crisis económicas. Salvo algunas honrosas excepciones, son los dictadores quienes más destacan entre los mandatarios que el país sudamericano ha tenido desde su independencia.

El primer caudillo que suelen mencionar los libros de historia es José Antonio Páez, impulsor de la separación de Venezuela de la Gran Colombia y presidente del país en tres periodos. Luego Antonio Guzmán Blanco, que permaneció 18 años en la Presidencia, y Juan Vicente Gómez, quien solo muerto dejó el poder, luego de 27 años de dictadura.

Al igual que Chávez, Gómez nació en el oeste de Venezuela, creyó “firmemente en la filosofía bolivariana”, hizo del gobierno “un órgano personal” y “basó su poder en el petróleo”, introduciendo al país a las grandes empresas extranjeras a las que otorgó el monopolio de su exportación, destaca el diario español ABC en su artículo Morir antes que dimitir.

Esos no son los únicos paralelismos entre ambos caudillos. Lo mismo que Chávez, Juan Vicente Gómez fue atacado por un cáncer pancreático fulminante que lo llevó a la tumba en pocos meses, a finales de 1935. “Ambos jefes de Estado dejaron muy claro desde el principio que no estaban dispuestos a entregar el poder y que querían seguir gobernando, incluso en los peores momentos de su enfermedad”, apunta ABC. Por eso, ambos “se pusieron entre ceja y ceja la reforma a la Constitución para alargar el periodo de gobierno y permitir su reelección”.

El ascenso de Hugo Chávez comenzó con el fallido golpe de Estado que dirigió en febrero de 1992 contra el presidente constitucional Carlos Andrés Pérez. El teniente coronel condujo el operativo en Caracas y saltó a la fama en la madrugada del 4 de febrero, cuando llamó a las tropas a rendirse y solicitó la presencia de los medios de comunicación para entregarse públicamente. Apareció en la televisión durante dos minutos y medio (ya como presidente podría darse el lujo de hablar durante nueve horas seguidas) y reconoció que “por ahora” sus objetivos no habían sido alcanzados.

El golpista pasó dos años en prisión, por el delito de rebelión militar, hasta que en 1994 el democristiano Rafael Caldera llegó al poder y lo puso en libertad. Hugo Chávez salió de la cárcel afirmando que volvería a intentar la toma del poder, pero esta vez por la vía electoral, para lo cual todavía faltaban cuatro años.

Pasó en esos días que el presidente Caldera recibió en su despacho a representantes de la dirigencia anticastrista en el exilio, algo que no le cayó nada en gracia a Fidel Castro. Y en respuesta, el caudillo cubano invitó a Chávez a dar una conferencia en la Universidad de La Habana. Pero “lo que parecía en principio una represalia contra Caldera, resultó un acto magnífico de previsión estratégica por parte del dirigente cubano”, sostiene el artículo Cuba y Venezuela, una relación de socialismo y petróleo, publicado por El País, de España, en 2016, tras la muerte de Fidel Castro.

En ese momento el caudillo cubano “intuyó el potencial de la estrella emergente de Chávez”, señala el texto. El 13 de diciembre de 1994 Fidel Castro lo recibió en el aeropuerto de La Habana. “El que cuatro años después se convertiría en presidente de Venezuela era, por aquel entonces, un militar derrotado y recién salido de la cárcel después del fallido golpe de Estado de 1992. Una secuencia con gran parentesco a la que sufrió Fidel después del Asalto a la Moncada en 1953. Fue un flechazo mutuo”.

Aquel encuentro fue el primero de muchos y el inicio de una relación que marcó la historia reciente de los dos países. Chávez encontró un padrino político ideológico y Castro pudo poner las manos encima del petróleo venezolano que el presidente Rómulo Betancourt le había negado en 1959.

“La Cuba de las últimas dos décadas no se entiende sin la Venezuela de Chávez, como tampoco el auge y la consolidación de la revolución bolivariana se puede explicar sin la figura de Fidel”, afirma el artículo, escrito por los periodistas Ewald Scharfernberg y Javier La Fuente. Juntos, Castro y Chávez, impulsaron organismos integracionistas como el Alba y Petrocaribe y construyeron el socialismo del siglo XXI que hoy agoniza en esa Venezuela completamente sumida en una crisis económica, política, social e institucional.

14 de diciembre de 1994. Fidel Castro presenta a Hugo Chávez a los estudiantes de la Universidad de la Habana. Fue el primer encuentro entre ambos.
Foto/ Agencias

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Murió Hugo Chávez. Es el 5 de marzo de 2013 y Nicolás Maduro lo anuncia en televisión, con el rostro compungido y la voz temblorosa. Murió Chávez. Y en Venezuela solo queda la incertidumbre.
Las condiciones para una terrible crisis económica ya están servidas. Son las consecuencias de las políticas bajo las que el caudillo manejó los recursos de Venezuela a su antojo: asistencialismo, discrecionalidad, autoritarismo y petróleo regalado a manos llenas. Será su heredero, Nicolás Maduro, quien haga frente a las protestas que estallarán en 2014; pero Maduro no tiene el carisma de su antecesor.
Maduro le reza a Hugo Chávez, lo llama Comandante Eterno, lo mira en forma de “pajarito” y en la pared rocosa de un túnel excavado en Caracas; duerme sobre su tumba y afirma que “Cristo redentor se hizo carne en Chávez”. “Después de Bolívar; Chávez, gigante de los gigantes”, afirma. Pero ni Bolívar ni Chávez pueden ayudarle a salir del abismo que hoy es Venezuela, el país con las mayores reservas de petróleo en el mundo.

Las diez de Venezuela

Venezuela tiene la cascada más alta del mundo: El Salto del Ángel, de 979 metros de altura.
  1. Nombre. La versión más aceptada y conocida afirma que en 1499 Américo Vespucio la llamó Venezziola (Pequeña Venecia) debido a que, al llegar a lo que hoy se conoce como Golfo de Venezuela, las viviendas de los pueblos nativos, construidas sobre pilotes que sobresalían del agua, le recordaron la ciudad italiana. Otros afirman que el origen del nombre es autóctono e indígena y significa Agua Grande, inspirado en el lago de Maracaibo.
  2. Bandera. La bandera de Venezuela, con franjas en amarillo, azul y rojo, se parece a la de Colombia y a la de Ecuador porque las tres naciones (más Panamá) conformaron la Gran Colombia, un país que existió de 1819 a 1831. Aquella gran nación fue el primer paso del proyecto de integración americana ideado por Francisco de Miranda y retomado por Simón Bolívar, y se disolvió, sobre todo, por diferencias políticas, rencillas y ambiciones. La franja amarilla significa riquezas; la azul, el mar que separa a América de España y la roja, la sangre de los patriotas caídos.
  3. Petróleo. Venezuela es el país con la mayor cantidad de reservas probadas de petróleo en el mundo. Según cifras del grupo petrolero británico BP, el país posee el 17.9 por ciento de reservas probadas, por delante de Arabia Saudita (15.7 por ciento), Canadá (10 por ciento) e Irán (9.3 por ciento). Se estima que tiene una reserva de entre 298,000 y 303,200 millones de barriles. Sin embargo, señala la Agencia Internacional de Energía, “gran parte de su petróleo es muy pesado, lo que hace que cueste mucho extraer”. Actualmente su producción ha caído a su nivel más bajo en 30 años. En los años noventa el país extraía más de 3 millones de barriles por día (mdb); en 2018 produjo solo 1.339 mdb, de acuerdo con la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
  4. Territorio. Su extensión territorial es siete veces mayor que la de Nicaragua. Mide 916,445 kilómetros cuadrados. Limita al norte con el mar Caribe, al oeste con Colombia, al sur con Brasil y al este con Guyana. Posee una gran biodiversidad, con las montañas de Los Andes en occidente, la selva tropical de la cuenca del Amazonas en el sur y el delta del río Orinoco en el oriente, además de playas caribeñas y extensos llanos.
  5. Hiperinflación. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que en 2019 el país sudamericano tendrá una hiperinflación de 10,000,000 por ciento. Además, existe el riesgo de pérdida del 60 por ciento de la riqueza per cápita entre 2013 y 2023.
  6. Violencia. Su tasa de homicidios es la mayor de América Latina, por encima de Honduras y El Salvador. En 2017 se registraron 26,600 muertes violentas, una tasa tres veces superior a las de Brasil, Colombia y México. En 2018 el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) cifró los homicidios en 23,047; es decir, 81.4 por cada cien mil habitantes. Según la ONG, solo 10,422 de estos casos fueron reconocidos como homicidios por las autoridades venezolanas y al menos 7,523 de ellos ocurrieron por resistirse a la autoridad (Policía y Ejército).
  7. Migración. Venezuela tiene cerca de 30 millones de habitantes. Unos 2.3 millones han huido al extranjero en los últimos años, durante la grave crisis que atraviesa el país. Sus principales destinos son, en este orden, Colombia, Perú, Estados Unidos, España, Ecuador, Argentina, Chile, Panamá y Brasil.

    23 de enero de 2019, protestas en Caracas, contra la dictadura de Nicolás Maduro.
  8. Protestas. Desde 2013, cuando Nicolás Maduro asumió la Presidencia, hasta enero de 2019, en Venezuela habían ocurrido 48,966 protestas, de acuerdo con el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social. La cifra subió con las protestas desarrolladas a partir del 23 de enero y ahora rondaría las 50 mil. Solo en 2018 se contaron 12,715 protestas, a un promedio de 35 protestas diarias en todo el país, el 80 por ciento de ellas para exigir derechos sociales como comida, agua y salarios dignos.
  9. Corrupción. Venezuela y Nicaragua son los países que sufren más corrupción en América Latina, según el Índice de Percepción de la Corrupción Global que Transparencia Internacional publicó el 29 de enero de 2019 el luego de analizar a 183 países.
  10. Dictaduras. La historia de Venezuela está marcada por el petróleo, la corrupción y los gobiernos de hombres autoritarios. Antes del chavismo y de Nicolás Maduro, los venezolanos ya habían sufrido dos crueles dictaduras: la de Juan Vicente Gómez, de 1908 a 1935, y la de Marcos Pérez Jiménez, de 1952 a 1958. Igual que con Hugo Chávez, solo la muerte alejó a Gómez del poder. Un cáncer fulminante acabó con él.

Venezuela y Nicaragua

Violeta Barrios y el presidente venezolano Carlos Andrés Pérez en septiembre de 1989. FOTO/ ARCHIVO DE LA PRENSA

Por el petróleo comenzó la relación entre Daniel Ortega y Hugo Chávez. Probablemente uno de sus primeros acercamientos, si no el primero, fue el que ocurrió en Cuba, en abril de 2005, cuando Ortega, entonces líder de la oposición, se acercó para exponer “la grave problemática de Nicaragua y de la población empobrecida como consecuencia de la crisis energética mundial”.

En esa ocasión discutieron las compras de crudo que haría Nicaragua. Pero la iniciativa de un acuerdo petrolero con Venezuela para beneficiar a los alcaldes nicaragüenses era de Dionisio Marenco, en ese momento alcalde de Managua y presidente de la Asociación de Municipios de Nicaragua (Amunic). Por lo tanto, en esos términos se suscribió un contrato, en el 2006.

No obstante, en 2007 Ortega y Chávez firmaron otro acuerdo, uno mediante el cual hasta 2013 el gobierno sandinista había recibido más de 2,996 millones de dólares (casi 74,000 millones de córdobas), según datos del Banco Central de Nicaragua.

En el caso de Nicaragua, se trató de una relación tanto ideológica como económica, pues Hugo Chávez ya había entablado relaciones con el Frente Sandinista desde antes de que Daniel Ortega volviera al poder, señala Ricardo de León, máster nicaragüense en Relaciones Internacionales.

Antes de Chávez y Ortega, ningún gobierno venezolano había tenido una relación tan estrecha con un gobierno nicaragüense, señala el historiador Bayardo Cuadra. Salvo, quizás, por Carlos Andrés Pérez, quien gobernó Venezuela de 1974 a 1979 y de 1989 a 1993, y terminó pagando con cárcel la ayuda brindada a Nicaragua.

En 1992 el periodista José Vicente Rangel reveló que Pérez había utilizado 250 millones de bolívares pertenecientes al presupuesto del Ministerio de Relaciones Interiores para financiar las elecciones en Nicaragua y apoyar al gobierno de la recién electa presidenta, Violeta Barrios de Chamorro. Y en marzo de 1993 el fiscal general de la República introdujo una acusación en su contra, por malversación de fondos. En mayo de 1993, la Corte Suprema de Justicia (CSJ) determinó que había méritos suficientes para la apertura de un juicio en contra del mandatario.

“El Congreso de Venezuela decidió destituirlo del cargo para que enfrentara el proceso judicial. En mayo de 1994 Pérez fue arrestado. Por su edad, sin embargo, permaneció bajo arresto domiciliario. En 1996 la CSJ determinó la culpabilidad de Pérez y lo sentenció a dos años y cuatro meses de prisión. Pocos meses después de esta decisión fue liberado porque su sentencia empezó a contarse desde que fue detenido en 1994”, detalla la BBC.

“Cuando lo juzgaron y derrocaron bajo múltiples acusaciones de malversación de dineros públicos y prevaricato, entre esas acusaciones faltó que de los fondos secretos que como presidente manejaba, nos entregó, por más de un año, hasta el fin de su mandato, cien mil dólares mensuales para la causa de la revolución (sandinista). Lo digo ahora que ya está muerto, porque ya no pueden sumar ese delito libertario suyo a la causa todavía abierta contra él en Venezuela para pedir su extradición, en la que insistió el gobierno de Chávez hasta el último momento”, escribió Sergio Ramírez Mercado en 2010, tras la muerte de Carlos Andrés Pérez.

Maduro y sus “maduradas”

Nicolás Maduro, heredero de Hugo Chávez en el poder.

Nicolás Maduro nació en noviembre de 1962, en un barrio de Caracas, aunque hay una insistente versión de que es nacido en Colombia. Es asmático y alérgico a las flores; de joven tocaba el bajo y la guitarra en un grupo de rock.

A inicios de los noventa conducía una unidad del metro de Caracas. Conoció a Hugo Chávez en 1992, cuando este guardaba prisión tras su intento golpista, y ya nunca se separó de él. Maduro fue chofer hasta que se unió a la campaña electoral de Chávez, en 1998.

Su siguiente parada fue la Asamblea Nacional, la cual presidió después de estar cinco años como diputado. El 7 de agosto de 2006 le fue entregado el cargo de ministro de Exteriores. Y tras las elecciones del 7 de octubre de 2012, fue nombrado vicepresidente de Venezuela. Al morir Hugo Chávez, en 2013, Maduro quedó como su “heredero” a cargo del proyecto socialista bolivariano en Venezuela y la región.

El 8 de diciembre de 2012, en la recta final de su batalla contra el cáncer, Hugo Chávez apareció por última vez ante las cámaras para nombrar como sucesor político a su vicepresidente. Cuatro meses después, Maduro asistió a comicios presidenciales; pero su victoria sobre el candidato de la oposición, Henrique Capriles, tuvo tintes de derrota. Ganó con una ventaja de apenas un punto y medio porcentual; lo que significó una caída de casi nueve puntos porcentuales en relación con los votos obtenidos por Chávez en las elecciones del 7 de octubre de 2012. Sus primeros 100 días de gobierno fueron calificados como “malos” o “muy malos” por el 56 por ciento de los venezolanos encuestados por la firma Hernández Hercon.

Estas son algunas de sus “perlas” más sonadas:

La bendición del pajarito. El 2 de abril de 2013 anuncia que ha visto a Hugo Chávez en una modesta capilla, encarnado en forma de pajarito. Un “pajarito chiquitico”. Maduro está en el arranque de su campaña electoral de cara a las presidenciales y de silbido en silbido, Chávez pajarito le exhorta: “Hoy arranca la batalla. Vayan a la victoria”. Otro pajarito se le aparece en junio de ese año y uno más en julio de 2014, esta última vez para contarle que, en el que habría sido su cumpleaños 60, Chávez “está feliz y lleno de amor de la lealtad de su pueblo”.

Maduro con un sombrero que hace honor al pajarito que ve.

La culpa es de “Spiderman”. En septiembre de 2013 asegura que películas como El Hombre Araña 3 son parte de una “fábrica de antivalores” que fomentan la violencia entre los jóvenes de Venezuela. Lo declara durante la inauguración de la Villa Musical Panamericana.

El Viceministerio de la Felicidad. El 24 de octubre de 2013 crea el Viceministerio para la Suprema Felicidad Social del pueblo, cuya tarea sería coordinar las 30 misiones sociales de su gobierno hacia los sectores más necesitados. A pesar de ello, Venezuela cae en el índice de felicidad de la ONU y en marzo de 2018 es el país peor evaluado entre los latinoamericanos.

Guerra económica. Cuando la crisis económica provocada por el modelo chavista le estalla en la cara, culpa a “los parásitos burgueses, especuladores y saqueadores”, los acusa de un alza de precios injustificada y de atentar contra su gobierno. Lanza una “ofensiva económica” contra la campaña “desestabilizadora” de los sectores opositores. Esta ofensiva consiste en fiscalizaciones, expropiaciones e imposición de ganancias “razonables” y precios “justos”. La crisis no se detiene y la economía venezolana rueda cuesta abajo. En julio de 2018 finalmente aceptó su cuota de responsabilidad en la crisis. “Los modelos productivos que hasta ahora hemos ensayado han fracasado, y la responsabilidad es nuestra, es mía”, dijo durante el VI congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Orígenes de la crisis venezolana

Hugo Chávez Frías fue el padrino económico y político de Daniel Ortega Saavedra.

Eliminación de la institucionalidad. En la base de la crisis venezolana se encuentran el agotamiento de la democracia y el intento de instalar en Venezuela el modelo económico marxista cubano, en palabras de Asdrúbal Aguiar, jurista y político venezolano, consultado por La Prensa en 2014, el año que estallaron las protestas contra Nicolás Maduro en Venezuela. Al concentrarse el poder público en manos del presidente, eliminarse la separación y los balances entre las instituciones del Estado, anularse la función contralora y usarse de la justicia para perseguir a los disidentes políticos, se crearon las condiciones para que la corrupción y la impunidad oficial hiciesen de las suyas.

A la par, explicó Aguiar, fue confiscada paulatinamente la parte más importante del aparato productivo y económico privado, que dejó de operar y el Estado no se pudo sostener con empleados públicos. Se subsidió a la población directamente con dinero sin creárseles fuentes estables de trabajo, y se dispuso —sin control presupuestario— una parte fundamental del ingreso petrolero para el manejo libre por el presidente de Venezuela y su aplicación a las tareas políticas revolucionarias, como su exportación a terceros países.

Golpe a la industria petrolera. La politización de la industria petrolera venezolana y la destitución, por contrarrevolucionarios, de 20,000 de sus trabajadores y expertos técnicos —que luego fueron absorbidos por otras transnacionales del petróleo en el extranjero— acabó, según Asdrúbal Aguiar, con la que un día fue una de las empresas petroleras más competentes del mundo en un país que vive casi exclusivamente del petróleo, con una economía monoproductora y monoexportadora. Con los despidos masivos, a comienzos de 2003 la nómina de Petróleos de Venezuela (PDVSA) sufrió una reducción del 43 por ciento, cuando el sector petrolero suministraba el 50 por ciento de los ingresos ordinarios del presupuesto nacional venezolano y el 80 por ciento de las divisas que ingresaban al país. Tiempo después, a esto se sumó una brusca caída del precio del crudo venezolano.

Retrato de la crisis. Venezolanos hacen fila en las afueras de un supermercado para comprar productos de consumo básico. Foto/ Agencias

Control cambiario y mercado negro. En 2003, cuando empezaron a caer las reservas en dólares, Hugo Chávez Frías impuso un control cambiario que limitó la cantidad de dólares circulante. El propósito era evitar la fuga de capitales y controlar el precio de los alimentos básicos, de acuerdo con BBC Mundo. Esto hizo nacer un mercado negro de dólares, a tasas mucho más altas que la oficial. Además, debido a los muchos requisitos y tiempo perdido para poder cambiar bolívares a dólares, las empresas se fueron quedando sin recursos para importar empaques, materia prima, maquinarias, hacer mantenimiento o integrar nuevas tecnologías. Sin dólares, las compañías tampoco podían importar productos básicos. La gente se llenó de miedo y compraba hasta lo que no necesitaba. Inició la escasez y con los años no ha hecho más que empeorar.

Diplomacia petrolera. Hugo Chávez Frías hizo alianzas políticas basadas en el intercambio de petróleo por bienes y servicios con países afines, como Cuba y Nicaragua. Esto tampoco contribuyó a la liquidez venezolana en una época de bonanza petrolera.

La oposición

Juan Guaidó es el actual líder de Voluntad Popular, el partido fundado por Leopoldo López en 2005. Gran parte de las naciones del mundo lo reconocen como presidente de Venezuela. Foto/ AFPP

En septiembre de 2015 su principal líder, Leopoldo López, fue condenado a 13 años, 9 meses, 7 días y 12 horas de prisión, tras ser encontrado culpable de “incitación pública a la violencia” en las manifestaciones de 2014 en un juicio en el que no se le permitió aportar pruebas ni testigos. A la fecha guarda arresto domiciliario y se le considera un preso político del régimen madurista.

Carlos Vecchio, el número dos de Voluntad Popular, se exilió en Estados Unidos. Y el diputado Freddy Guevara, coordinador nacional del partido, se refugió en la embajada de Chile en Caracas luego de la ola de protestas antigubernamentales de 2017. Eso catapultó al joven diputado Juan Guaidó a la primera fila de la lucha por la salida de Maduro, desde su cargo como presidente de la Asamblea Nacional.

Culto a Chávez  en Managua

La rotonda Hugo Chávez, en Managua.

Desde el año 2000 la capital de Nicaragua se fue llenando de obras bautizadas en nombre de quien en vida fue el padrino político y, sobre todo, económico de Daniel Ortega.

Hay un barrio Hugo Chávez donde existe un instituto que lleva el mismo nombre. También está la rotonda Hugo Chávez (antes llamada Colón), la Avenida de Bolívar a Chávez, las plantas eléctricas Hugo Chávez, el Colegio Latinoamericano del Ejército de Nicaragua Comandante Hugo Rafael Chávez Frías (bautizado así en septiembre de 2014) y el Centro Tecnológico de Industrias Hugo Chávez Frías, dentro del cual se encuentran una placa conmemorativa y un busto de Hugo Chávez.

A la lista se suman el Estadio Infantil Hugo Chávez Frías, inaugurado el 5 de marzo de 2015, y la Plaza Cooperativa Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, ubicada contiguo a la Universidad Nacional de Ingeniería, donde antes había un supermercado rural.

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