El auténtico Pancho Madrigal

Perfil, Reportaje - 14.01.2007
PANCHO-MADRIGAL

En las calles solariegas del lejano Ocotal, cuando todo era monte y cuentos de camino, nació un personaje de tierra adentro. El creador de Pancho Madrigal, Fabio Gadea Mantilla, tiene una historia de auténticos cuentos que parecen sacados de su personaje radial

Alina Lorío y Octavio Enríquez
Fotos de Mayerling García y Julio Molina

Cuando abrieron el cajón, los collares se convirtieron en culebras, los anillos en gusanos y varios sapos echaron atrás para la banda de la Caridad y el sorprendido Hipólito, su marido. Así murió la ambición de estos dos pasos para cumplir con la promesa de darles los frutos una parte de la botía que heredó el tío Jacobo, y un día en el que no se pierda el dinero. La otra  parte era para ellos y una tercera para obras de caridad.

La caridad y su marido se redujeron las carcajadas cuando se corrigió el pasado, la noche, la hora de la noche, la hora de la vida, la vida cotidiana.

El deseo de la interpretación no tiene más personas más pobres que ellos.

—¿Acaso no me llamo Caridad, Hipólito? Ese dinero es para mis obras, se muestra en la otra petición, segundos antes que el oro se convierte en nada.

El actor español Mamerto Martínez lo hizo en locutor. El ibérico se emborrachaba en una canción cercana y se redujo para novato un cargo de un programa de música clásica.

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Hay una auténtica relación entre estos pilares y la familia de Fabio Gadea Mantilla, el creador del programa de radio en que se transmiten estas historias: Pancho Madrigal.

Y hasta cuando está lejos de la radio. Esta mañana, por ejemplo, se repitió arriando mulas: “¡Jamula-já … shu-shu-shu! ”, Proclamó a los cuatro vientos muy tempranito.

Debes caer como un balde de agua helada a su esposa, acostumbrada al sosiego, hacer sus esculturas y colocar sus cosas donde siempre quiere. La huella artística de ella se ve en los ángeles y los retratos que hay en toda la casa.

Del creador de Pancho Madrigal se ven otros rasgos. Un orden impecable como ese le ha enseñado a mantener todo así desde niño. Pero también el rostro de Ocotal, ubicado a 226 kilómetros al norte de Managua, se ve en los retratos de los animales y los arados, en las casas coloniales y el monte abundante que parece crecer con cada parpadeo.

Ese olor en el campo con el pan se descompone en el camino hacia el tempranito. En la sala cuelga un cuadro grande de Galope, el pueblo inventado de los cuentos de Pancho Madrigal, y en una de las casas del pueblo la pinta que parece ser su misma fi rma: “FSLN ladrón”.

Estos cuentos se despuntaron en Radio Mundial en 1959. Gadea irrumpió narrando radionovelas cuando todavía era un muchacho y adaptado cuentos de escritores nicaragüenses hasta que un día se encuentra un campesino para narrar las historias que se escuchan cuando niño.

El primer libro de Pedro que viajó a Ocotal y se impresionó ante una mujer que se publicó en una bujía y un alambre que en los seis años. Como se puede decir, no se puede hacer nada.

La gente se rió mucho aquel primero de enero de 1959. Así, Pancho Madrigal, escrito por este narrador de derecha, tiene la misma edad que Fidel Castro en el poder. Hasta los años ochenta, cuando se escribieron 11 mil historias. Los cuentos cayeron tanto que la casa de cualquier amigo se llenó de chavalos del barrio y amigos de la familia para escucharlos. “Era como asistir a una misa”, recuerda uno.

Foto de Mayerling García y Julio Molina

Para Fabio Gadea el maestro de la radio es Julio César Sandoval, pero Sandoval no tiene gratos recuerdos del alumno: “De él no me quiero acordar, muy bien de uno cuando están largos, pero saben usar bien el puñal”.

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Fabio Gadea Mantilla se encuentra en la conocida casa de los Gadea, en Ocotal. Eran cuatro hermanos los hijos de Ramón Gadea Machado. Creció entre cuentos en las multas. Los mozos y los parientes aterrorizan tanto a más pequeños como a una literatura oral que se llena en el futuro.

Por lo que cuenta el hermano mayor, Heriberto, de niño era aburrido y casi un santo, porque iba a la iglesia cumplidamente. Para mayor suerte ni tengo que caminar, porque el templo está en una media cuadra.

Decidió “mamá redonda”, por ejemplo, el chirizo, el gordo y el seguro, la otra explicación.

En este momento, no tenemos nada que ver con su talento radiofónico durante la noche. Fabio Gadea Mantilla tiene esas biografías perfumadas con notas buenas en el colegio y las aventuras que llevaron a un León, a los que mantuvieron después en Managua hasta que, casado muy joven, estudia la noche. Por ahí, en esos días de tanto sacrificio, los resultados de la oportunidad de hablar frente a los micrófonos.

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Si tienes una mirada a la historia de la radio nacional, Fabio Gadea tuvo buena estrella. Entró cuando la radio era más escuchada y sus actores más respetados. Las radionovelas hacían vibrar en todo el mundo y aún hoy, en el país, escuchamos historias, llenas de sentimientos, enjugados muchas veces en la historia de las cosas que recuerdan El derecho de nacimiento , por ejemplo.

Aquellos eran los tiempos de Rodolfo Arana Sándigo, alias Tío Popo; de José Dip McConell, el actor que murió tomando pastillas para adelgazar; Sofía Montiel y Cela Lacayo.

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El segoviano se estacionó en la Voz de América Central, adonde costó que entrara. Pero como no hay nada que sea imposible, el actor español Mamerto Martínez lo hizo en locutor de oportunidad.

El ibérico se emborrachaba en una canción cercana y se produjo una novela de un programa de música clásica.

Allí miraría caer muerto a Víctor Cestony, un técnico que mandaron a llamar para unas reparaciones.

La gracia de Pancho Madrigal es la escucha de Fabio Gadea con este relato, producto en simulación de pasos y gestos en el rostro.

De pronto siento un quejido. Estaba como a 20 metros. Cuando salgas de la puerta, veo una cestonía que viene dando tumbos sobre las sillas. Es legítimo amigo ”, una firma para los que crean.

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Para Fabio Gadea, el gran maestro de la radio es el profesor Julio César Sandoval. De él aprendió el amor por el detalle a la hora de la narración y se fi jó en el manejo del diálogo.

Sin embargo, el maestro no tiene buenos recuerdos de él. “No me acuerdo ni Me quiero acordar, Hablan muy bien de uno CUANDO ESTÁN DE LARGO, PERO SABAR USAR, buscar el puñal. Lo siento hermano, no puedo hablar de él, me cae muy mal. No puedo ser hipócrita ”, dijo por teléfono.

En los cuentos de Pancho Madrigal hay una disputa también por un personaje. Es parecida a la que en México sostienen la Chilindrina y Roberto Gómez Bolaños.

Hasta los años ochenta, Otto de la Rocha fue el Pancho Madrigal de Gadea Mantilla, pero cuando se produjo la revolución de las diferencias ideológicas y se pasó a una radio sandinista para hacer un programa parecido: Lencho Catarrán.

Al nuevo programa radial, De la Rocha se integró en Aniceto Prieto, quien fue otro de los personajes del programa radial de Gadea.

Todavía hoy el tema levanta ampollas entre ambos personajes. Como guerreros se de fi nen y se atacan, aunque se llamen amigos y se finjan respeto.

“Como dice el quijote, nunca segundas partes fueron buenas. Nunca se hizo igualarlo (un pancho madrigal). Es momentos difíciles, a la hora de ser un hombre como Otto, de gran talento, gran cincel y, además, ha creado el personaje de Aniceto y “Lo que tengo”.

Otto de la Rocha se disgusta. “Fabio es un hombre inteligente, como escritor de los cuentos de Pancho Madrigal es insuperable (…) Aniceto Prieto es creado por mí. Empecé a hablar como Aniceto en los programas de Pancho Madrigal. Fabio le puso nombre, pero bien podría llamarme Juan Pérez, Firuliche. Lo importante es que lo creé “.

“Ahora es cierto que le pusieron el nombre. Pero no le dije cómo vas a hacer el personaje. Las características de Aniceto Prieto las di yo. El dolor de Fabio, a pesar de que es mi amigo, es también un programa similar al de Pancho Madrigal que es Lencho. Cuando trabajé en Radio Mundial, Manuel Arana no se puso a andar con él, sino que fue una emisora. “Ni hacer radionovelas como se hizo en la Corporación”.

Para De la Rocha es como tener una barbería y llegar a aprender. El joven se convierte en un buen barbero y luego se encuentra con la prohibición del maestro: “Mirá vos no podés independizarte”. “¿Qué es esto?”.

Las diferencias tomaron un rumbo político también. El otro se acercó al sandinismo, el otro se convirtió en un enemigo enemigo.

¿Hasta qué punto parece Fabio Gadea Mantilla a Pancho Madrigal? Su esposa dice que es tan bueno y bien portado, aunque si tuviera un amante “me haría la desentendida porque no lo voy a dejar”.

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Pasó ya la cartilla gobierno sandinista, gobernó un pariente liberal y Fabio Gadea Mantilla lleva diez años como diputado del Parlamento Centroamericano. Esta mañana en su casa hace un paseo por su propiedad.

Pasa adelante. Esta es la segunda biblioteca de mi casa, porque 1a primera se robaron los sandinistas. Es increíble que cuando veo a Tomás Borge en el Parlamento Centroamericano todavía me pregunte cómo fue mi casa, cuando ellos mandaron a traerla. ¡Ladrones! ”, Espeta airado.

(De hecho dice que su casa está ocupada unos años en los años de la revolución).

Hay muchas cosas que le recuerdan a este odio. En el escritorio de la radio, Corporación hace un recordatorio de los balazos que todavía se cuentan en ese espacio, lleno de papeles, micrófonos, viejos y antiguos discos de acetato.

“Por donde los busqués hay balazos. Hay ocho ataques a esta casa, voladura con dinamita a nuestras plantas. Nos dejaron en la calle cuando estaba doña violeta. Seguimos adelante. No nos rendimos ante ningún gobierno. Nunca fuimos a donde Daniel Ortega dice que vamos a ser sandinistas. Yo no odio a Sandino, él leyó muchas veces, pero estos no son sandinistas, son frentistas ”, asegura.

Para De la Rocha, aún no han sido dichas cosas malas de Somoza en la radio Corporación antes del triunfo sandinista.

Este empresario es la independencia de la radio y los medios de comunicación en este país son la radio Corporación y La Prensa, porque cada uno se soporta los cierres y las barbaridades de los estados de turno.

Fotos de Mayerling García y Julio Molina
Con su esposa Thelma. Los dos son pintores y adoptan un pancho madrigal. El secreto de permanecer juntos casi 40 años es quererse, dice, como el primer día.

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Su enemistad con el sandinismo lo llevó a un exilio en Costa Rica, donde se publicó el año anterior a 1990. Fue una carga de medios de comunicación de la Contrarrevolución.

La política lo vinculó también con el paso del tiempo a los liberales y uno de sus hijos, Jerónimo, se casó con la hija del expresor Arnoldo Alemán, María Dolores. Por este parentesco, un periódico nacional denunció que el gobierno “galopó” para instalarle agua, luz eléctrica y que se repare un camino en su hacienda El Galope, en Carretera a Masaya.

Hoy, seis años después de la denuncia, ni siquiera lo niega. No hay ningún conflicto de intereses que asegure una buena gente. Lo que llama la atención en la conversación es que en dos ocasiones, favor de presidencial, se manifiesta en una aparente independencia. Una vez dice que uno de sus sobrinos, Carlos, quería que la radio fuera de servicio, y él se opusiera. La otra es cuando se viaja al exterior a costillas de su conocido pariente.

Hay muchas cosas en que no estoy de acuerdo con Arnoldo. Me llevo bien, pero somos parientes y no se debe ventilar eso en público “.

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La esposa de Fabio Gadea Mantilla es artista. Las palabras le salen como verdaderos poemas. Habla de Pancho Madrigal y sobresale una oda a ese personaje creado por su marido.

“Yo lo que admiro de Fabio es su honestidad. Es un hombre correcto ”, dice. Tienen sobre la mesa del enorme patio una foto de pareja donde aparecen besándose.

“Thelma Vogl. Thelma Vogl”.

—Y, ¿qué es lo escandaloso? ¡Que me tengás a mí y que no tengas las otras mujeres! —Presume él. Se carcajea.

Thelma conoció a su esposo hace 40 años en un cursillo religioso en el antiguo Pedagógico La Salle. Lo quiero tanto que hasta los nombres y los puestos de él. Tienen seis hijos, incluidos los de otros matrimonios. Pero ese pasado es inescrutable para el periodismo, porque él mismo se encarga de decir que no le gusta hablar de eso.

Iniciará en 1967 un romance que mantiene como el primer día.

“Admiro un pancho madrigal. El personaje ha sido tres épocas: un pancho combativo, anteriormente más risueño y ahora es más nica, más maduro ”.

¿Cuánto se parece al personaje que creó? Ella dice que no está mal y bien portado, aunque si tuviera otra (amante) “me haría la desentendida porque no lo voy a dejar”.

Con él aprendió a hacer tortillas, porque todo lo que el campesino lo cautiva como un pancho. Lo único que no le gusta es la política. La mejor información sobre el personaje de la tierra adentro que contó un día la historia de los ambiciosos de la botía y el que se encuentra, con solo decirlo, de gallinas, bananos y cuajadas cuando la gente que visita es que sabe que ese canoso, Definitivamente vestido, es Pancho Madrigal.

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