El misterioso crimen de Marcel Pallais Checa

Reportaje - 10.02.2020
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Un sobrino de Somoza Debayle se unió al FSLN para derrocar a su tío. Estaba alegre con la revolución, pero la felicidad le duró solo tres meses. Una bala le atravesó el cuello. 40 años después nadie sabe qué ocurrió con él

Por Eduardo Cruz

Marcel Pallais Checa lo tenía casi todo en la vida, dejan entrever quienes le conocieron. Joven de poco más de 20 años. El dinero no era problema para él. Había estudiado en Estados Unidos. Como su padre era primo de Somoza, con la revolución sandinista su familia se fue de Nicaragua y a él le quedó una hermosa casa en Carretera Sur. Tenía buen físico. Muy inteligente. Lector voraz. Era novio de una hermosa y agraciada norteamericana, poeta. Además tenía muchas enamoradas, todas jóvenes de la alta sociedad nicaragüense, oligarcas. Él era muy estimado entre sus amigos. Una maestría le esperaba en Boston.

En vez de llevar su vida de burgués, postergó la continuación de sus estudios y, a pesar de ser sobrino del dictador Anastasio Somoza Debayle, en 1977 comenzó a colaborar con el FSLN. Ya cuando su tío dejó el poder y subieron los sandinistas, la hermosa casa de Carretera Sur se la dejó a los guerrilleros y él se fue a vivir a un cuarto en la casa de un amigo. “Un trabajo y un cuarto es todo lo que necesito”, dijo.

Con la revolución sandinista Pallais Checa estaba feliz y así se lo dijo a su hermana María Lourdes. “Nunca había sido tan feliz en mi vida. Es un sentimiento maravilloso”, le expresó. Según sus familiares, creía en una nueva Nicaragua.

Esa felicidad le duraría muy poco. El 4 de octubre de 1979, a menos de tres meses del triunfo de la revolución sandinista y cuando tenía 24 años de edad, el cuerpo de Pallais Checa fue encontrado sin vida en un predio cerca de la UCA, con un balazo en la parte derecha del cuello.

La familia Pallais Checa. Atrás, Laura Checa con sus hijos Noel y Marcel. Adelante, Noel Pallais con sus hijas Desiree y María Lourdes. FOTO/ CORTESÍA

Su hermana María Lourdes Pallais, periodista y conocida como Lula, investigó por años la muerte de su hermano y nunca llegó a una conclusión concreta sobre quiénes y por qué lo mataron.

La versión de los sandinistas fue que a un hombre al que apodaban el “Chino Negro” fue contratado para matarlo.
Y otra versión fue que Pallais Checa había entrevistado a dos de los que fueron enjuiciados como asesinos de Pedro Joaquín Chamorro, y le habrían confesado que quienes planearon la muerte del Mártir de las Libertades Públicas habían sido los comandantes sandinistas.

“Dudo de las dos versiones”, dice Lula Pallais, quien argumenta que nunca nadie ha presentado pruebas que esclarezcan el crimen.

La foto que salió en el álbum del colegio Centroamérica cuando salió de bachiller. FOTO/ CORTESÍA

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Margarita Debayle inspiró un poema de Rubén Darío: “Margarita, está linda la mar...” Era hermana de Salvadora Debayle, la esposa del fundador de la dinastía, Anastasio Somoza García. Margarita se casó con su primo Noel Pallais, quien fue enviado como embajador de Nicaragua a Perú.

En Perú murió Noel Pallais y en su lugar, como embajador, fue nombrado su hijo, también de nombre Noel Pallais, quien se casó con una peruana, Laura Checa. En ese país sudamericano, los Pallais Checa procrearon dos hijos, Noel y María Lourdes. Ya en Nicaragua fue que nació Marcel. Y luego su hermana Desirée.

Desirée Pallais recuerda que por varios años la familia vivió en una casa en el reparto Las Palmas, cerca del hogar de Pedro Joaquín Chamorro y su esposa Violeta Barrios. Y aunque eran de clase media alta tampoco es que tenían una riqueza abundante. Desirée estudiaba en el colegio La Asunción y Marcel en el Centro América.

Su padre, Noel Pallais Debayle, primo hermano de Anastasio Somoza Debayle, tenía unas fincas pero le fue mal. Después tuvo otros negocios. Las cosas mejoraron por el año 1969, cuando Pallais se convirtió en el secretario privado de su primo gobernante. Se mudaron a una casa más grande en Carretera Sur.

En la casa de Las Palmas, con su hermana Desiree. FOTO/ CORTESÍA

Marcel Pallais, nacido en 1955, el 24 de enero, era, en los recuerdos de sus hermanas, un joven que se dedicaba mucho a la lectura y los estudios. Alguna vez tuvo interés en volverse sacerdote, pero especialmente “tenía un gran sentido de misión hacia su país” y “desde chiquito escribía poesías”.

Entre las amistades de Marcel estaban jóvenes oligarcas y algunos que simpatizaban con el FSLN como Edgard Lang Sacasa y Alonso Porras, guerrilleros. También María José Álvarez Sacasa, hoy esposa de Lumberto Campbell, o Rosa Pasos, quien en los años ochenta fue relacionista público del ejército sandinista. Otros amigos eran Roberto Chamorro, Noel Vidaurre, Gilberto Wong y Claudio Peñalba, el hijo del pintor.

Con amistades. Marcel es cuarto desde la izquierda, de pie. También están Rosa Pasos y María José Álvarez Sacasa. FOTO/ CORTESÍA

Álvarez recuerda que ella y él estudiaron en Boston, en diferentes escuelas, pero vivían cerca el uno del otro. “Era como un líder (del grupo de amigos), un pensador, con muchos ideales. Creía en una revolución, quería que Nicaragua cambiara, que tuviera un cambio social. Tenía una gran bondad y estaba claro que aquí (en Nicaragua) había muchos problemas, desigualdad”, expresa Álvarez, cineasta.

Marcel Pallais estudiaba a Sandino, pero también a Salomón de la Selva, Rubén Darío y a su pariente Azarías H. Pallais, porque él era un “poeta nato”.

Además, según Álvarez, Pallais era “muy guapo” sin llegar a ser “creído”.

Con su novia norteamericana Gwen Sullivan. Se iban a casar. Ella estuvo en Nicaragua después de la muerte de él y fue catedrática universitaria. FOTO/ CORTESÍA

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La relación entre Noel Pallais Debayle y su hijo Marcel fue muy buena. El joven había sido formado por los jesuitas en el Colegio Centro América y tenía que salir “buen hijo”.

Eso no evitó que a veces existieran “complicaciones”, debido al compromiso social que tenía Marcel Pallais, explica su hermana Desirée. Además, Noel Pallais, primo de Anastasio Somoza Debayle, no entendía el sandinismo.

“Su vida (de Marcel) fue una lucha entre su ideología y las raíces de su familia. Sobre todo, tuvo cuidado de mantener su estrecha relación con su padre”, escribió su hermana Lula en un blog dedicado a Marcel. Un amigo de él le contaría después de su muerte a Lula: “Siempre fue leal con él (su padre). Siempre trató de justificar su relación con Tachito, argumentando que su padre estaba tratando de ayudar a Nicaragua de la única manera que podía”.

Antes de que cayera del poder su primo, Noel Pallais Debayle había tenido algunas diferencias con su pariente. Lula Pallais escribió que en 1974 su padre renunció a su cargo como director de un banco controlado por los Somoza, luego de que él y Somoza discutieran sobre lo que Noel Pallais consideraba un acuerdo financiero poco ético. Desde entonces, los dos primos no habían estado hablando.

El dictador Anastasio Somoza Debayle era primo hermano del padre de Marcel, Noel Pallais Debayle, quien fue secretario privado del gobernante. FOTO/ CORTESÍA/ IHNCA

Pero en un inicio las familias de ambos habían sido bastante cercanas. Lula Pallais recuerda esos días en los que había buena conexión entre sus padres y el dictador y su esposa Hope Portocarrero. Marcel, por ser menor de edad, casi no gozó de esa cercanía, ni siquiera con Anastasio Somoza Portocarrero, el Chigüín.

Graduado como ingeniero químico, además de haber sido diplomático y secretario privado de Somoza, Pallais Debayle también fue gerente del Banco de Desarrollo.

Un hermano de Noel, Luis Pallais Debayle, era quien dirigía el periódico de los Somoza, Novedades.

Después de perderlo todo con los sandinistas, Pallais Debayle vivía un poco amargado en Miami. Todavía a inicios de los años 2000 estuvo en Nicaragua y posteriormente falleció.

Foto familiar de la comunión de su hermana Desiree. Aparecen él; Carla Somoza, hija de Anastasio Somoza; Noel Pallais con anteojos; Margarita Debayle a la derecha. FOTO/ CORTESÍA

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Sería para 1977 que Marcel Pallais llegó a Nicaragua procedente de Boston. El pretexto que dio ante las amistades es que llegaba para ayudarle a su padre en un negocio. Su hermana Lula dice que desde entonces comenzó a colaborar con el FSLN. Eso sí, no tocó armas. Era enemigo de las mismas.

Él mismo no usó armas, pero sí consiguió algunas para que otros las usaran, explica Lula en un escrito. Según le contó un amigo sandinista, Marcel Pallais “solía robar y esconder muchas armas para nosotros”. Debido a sus contactos familiares, él tuvo acceso a varios arsenales de armas somocistas.

Su tarea consistía en robarlas una por una y mantener el botín en un túnel subterráneo en su casa. Era una operación rutinaria pero delicada que debía ser estrictamente confidencial. Solo un compañero en la “tendencia proletaria” sandinista lo sabía. Solo con él haría los arreglos para entregar las armas.

A veces tuvo problemas con sandinistas que no eran de la tendencia proletaria, porque no sabían que él colaboraba con el FSLN y como era sobrino de Somoza estaba tildado de somocista. Su abuela Margarita Debayle tuvo que defenderlo una vez, cuenta Lula, porque a la casa llegaron a acusarlo de que tenía armas somocistas. Discutía acaloradamente con dos desconocidos cuando salió la musa de Darío a intervenir.

Sus familiares dicen que Marcel tenía una facilidad para, a pesar de su origen burgués, conectar con personas de otras clases sociales. Desirée, su hermana, cuenta que cuando él tenía 17 años se fue a estudiar a Estados Unidos y le mandó una carta a una señora que se llama María, la cual es peruana y era como la ama de llaves de la hacienda de la familia Checa en Perú.

La carta que Marcel escribió a María. FOTO/ CORTESÍA

María guardó esa carta hoy, porque en ella Marcel le da las gracias por todas las atenciones que ella le daba en el Perú. En esa carta él derramó mucho agradecimiento y aprecio por María.

No se puede negar la influencia que pudieron tener los jesuitas sobre el pensamiento de Marcel. Claudio Lovo, quien en un blog recordó su estadía en ese colegio y dice haber conocido a Marcel, explicó que varios jesuitas infundían en los alumnos la opción por los pobres, aunque Lovo afirma que también por la izquierda representada por el FSLN. “Las charlas (de los jesuitas). ¡Qué charlas! Mao, Marx, Lenin... el diario del Che...”, escribió Lovo.

Las hermanas de Marcel dicen que él era marxista hegeliano. Leía mucho sobre el marxismo.

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Si la revolución sandinista triunfó el 19 de julio de 1979, ese mismo día Marcel Pallais empezó a trabajar en Telcor. Estaba alegre. Omar Cabezas le contó a Lula Pallais que varios guerrilleros llegaron a la casa de los Pallais en Carretera Sur. Una buena casa. Y Marcel les dijo que esa casa era de ellos, que él se iba, que solo necesitaba un empleo y un cuarto. Nada más.

Así la casa de los Pallais quedó en manos de los sandinistas. Marcel se fue a vivir a la casa de un amigo en el reparto Bolonia.

La novia de Marcel era la norteamericana Gwen Sullivan. Poeta. Se iban a casar. Por eso sorprendió que cuando lo mataron apareció una joven sandinista, Auxiliadora Cruz, como la novia de Marcel en Nicaragua.

La revista Magazine se contactó con Cruz para hablar con ella, pero declinó hacerlo.

La pistola que pertenecía a Marcel Pallais. No la llevaba el día que lo mataron. FOTO/ ARCHIVO

El miércoles 3 de octubre de 1979 fue la última vez que Cruz vio a Marcel. Estuvo con él y cerca de las 9:00 de la noche él la fue a dejar a la colonia Centroamérica. “Estoy cansado, iré a dormir”, le dijo, según contó ella en esos días.

Esa noche, Marcel dejó su pistola 357, Magnum, en la casa.

Al día siguiente, jueves, Marcel no llegó a trabajar a Telcor. Sus compañeros se preocuparon.

Ese mismo día, cerca de las 2:00 de la tarde, cerca de Larreynaga, encontraron su camioneta Datsun verde, abandonada. En el vehículo había manchas de sangre.

La mañana del viernes 5 de octubre, dos cuadras al norte de la UCA, en un predio, encontraron el cuerpo de Marcel Pallais Checa. Tenía un solo balazo en la parte derecha del cuello. La bala le atravesó la garganta.

A ese lugar lo llegaron a tirar, pero lo habrían matado en otro sitio, supuestamente por residencial El Dorado.
Lula Pallais vivía en Nueva York y se desplazó inmediatamente para Managua.

La versión que le dieron los sandinistas a ella fue que a Marcel lo mató un muchacho que le apodaban el Chino Negro, a quien supuestamente un somocista, que era doble agente, lo contrató para que lo asesinara porque había embarazado a una muchacha.

En las noticias el informe fue que Marcel Pallais fue asesinado por somocistas.

El entonces jefe de la Policía, René Vivas, era amigo de Lula y él le mostró un video a ella en el que el Chino Negro confesaba que lo habían contratado.

Ella, como periodista, pidió entrevistar al sospechoso. Pero después, los sandinistas le dijeron que el muchacho se había escapado de la cárcel y se había ido a Costa Rica.

Ella se fue a Costa Rica a buscarlo. Le interesaba aclarar la muerte de su hermano, que en los medios adquirió relevancia porque se trataba del sobrino de Somoza Debayle, el hijo de Noel Pallais.

En Costa Rica, Lula nunca encontró al Chino Negro.

La otra versión se la han contado de diversas maneras a Lula, pero en esencia es que Marcel Pallais había obtenido información de los asesinos del director mártir de La Prensa, Pedro Joaquín Chamorro, en la que ellos aseguraban que detrás del asesinato estaban algunos comandantes sandinistas.

Y por tener esa información grabada en una cinta, habrían matado a Marcel Pallais.

“¡Qué bárbaro! Yo me involucré personalmente porque me dolió mucho la muerte de Pallais. Excelente muchacho. Nosotros lo estimábamos mucho. ¡Si nosotros andábamos ansiosos por saber cómo habían matado a Pedro Joaquín!”, le dijo Tomás Borge al periodista Fabián Medina, en 2008, cuando este último le dijo que Anastasio Somoza Portocarrero, el Chigüín, había dicho que a su primo Marcel Pallais lo matan porque él atrapó a los asesinos materiales de Pedro Joaquín Chamorro que andaban sueltos.

Lula y Desirée Pallais, las hermanas de Marcel, hoy no se casan con ninguna de las dos versiones. El crimen de su hermano aún es un misterio para ellas.

“Dudo de las dos versiones, pero dudo más de la de los sandinistas”, dice Lula, quien en un momento confiesa haber sido sandinista por ideales. Agrega que nadie le ha dado pruebas de qué fue lo ocurrido realmente a Marcel. “Salvo el video del Chino Negro, yo nunca lo encontré. Ninguna de las dos versiones a mí me convence”, indicó.

“No tengo evidencia de nada, no quiero llenar de odio ni negatividad”, aclara Desirée.

“Creo que Marcel probablemente todavía estaría vivo si no hubiera estado tan relacionado con los Somoza. Pocos consideraron su muerte como una casualidad, un crimen callejero”, agregó Lula.

Cuarenta años después, la muerte de Marcel Pallais Checa aún es un misterio.

“Como las muertes de ahorita”, dice Lula Pallais, refiriéndose a los más de 300 asesinatos que se han producido desde la revolución de abril de 2018.

Borge y la vela de Pallais Checa

A Marcel Pallais Checa lo velaron en Telcor de Villa Fontana, como un mártir de la revolución sandinista.
Llegó Tomás Borge, ministro del Interior, preguntando dónde estaba la madre de Pallais Checa. “A pesar de su ascendencia, era como una flor blanca en el heno sucio”, declaró Borge, según recordó Lula.

“No habrá funeral sin la madre”, sentenció Borge.

Marcel con Alonso Porras, comandante guerrillero. Porras fue su amigo sandinista más c ercano. Ambos eran de la tendencia proletaria. FOTO/ CORTESÍA

El día que encontraron muerto a Marcel, a Borge los periodistas le preguntaron si la familia de él podía llegar a los funerales y Borge comentó que “cada sandinista en Nicaragua era hermano de Marcel”.

Después, Borge dio la orden de que Laura Checa pudiera llegar a Nicaragua aún sin pasaporte. Lo que los sandinistas no permitieron fue la llegada de Noel Pallais Debayle, el padre. Lo tenían en una “lista negra” de somocista.

Laura Checa llegó a los funerales de su hijo a pesar de que sus amistades en Miami le dijeron que era peligroso viajar a Nicaragua.

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